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Lo que empezó como unas vacaciones en Cuba se convirtió en un caso de secuestro internacional

El Nuevo Herald, Miami Mayo 12, 2018

Como muchos padres cubanos que han emigrado recientemente a los Estados Unidos, Delmys Silva envió a su hijo a pasar las vacaciones de navidad con su abuela en la isla. Pero el padre del niño aprovechó para quedarse con él y lo mantiene retenido en Cuba desde diciembre.
Desde entonces, Silva se topó con un detalle que desconocía: las leyes cubanas no proveen una protección clara contra la abducción internacional de menores, sobre todo, si el niño es cubano.

Desesperada, Silva— que vive en Hialeah— se presentó a la embajada de Cuba en Washington para solicitar un permiso para viajar a la isla y recoger a su hijo de nueve años, Glauder Miguel Alba. Pero al llegar allí en febrero, las autoridades cubanas le dijeron que no tenía derecho a hacerlo.

"En el consulado [en Washington], me dijeron 've y busca a tu hijo en Cuba. Te damos un mes para eso' ", dijo Silva. "Pero en la embajada dicen una cosa e Inmigración [en Cuba] hace lo que les da la gana". El niño y su hermana Glenda Alba, de 10 años, viajaron a Cuba en diciembre bajo la supervisión de una aeromoza, para pasar las vacaciones de Navidad con su abuela, que vive en Cumanayagua, en la provincia de Cienfuegos. Miguel Alba, el padre de los niños, que vivía en Florida pero supo del viaje, se presentó en la casa de la madre de Silva y le pidió que lo dejara estar con ellos por unos días. Luego, estuvo de acuerdo en entregar a la niña pero no al varón.

"No me imaginé que algo así podía pasar, sino nunca lo hubiera hecho", dijo Silva.
Una corte de familia de Miami le había otorgado una orden de alejamiento hasta el 2019, para protegerla de Alba, en un caso de violencia doméstica que se inició en el 2017, tras la separación de la pareja en 2016. En una ocasión Alba "golpeó con el puño a la demandante en la cara y sus hijos menores de edad intervinieron", indica uno de los documentos presentados a la corte. "El demandado continuó golpeando a la demandante y otra persona intervino", agrega el documento.

Silva tiene la custodia completa de ambos niños y el padre no podía visitarlos sin supervisión. Pero Silva se presentó ante oficinas de la policía, la Dirección de Inmigración del Ministerio del Interior y la fiscalía en Cuba, y en todos los lugares obtuvo la misma respuesta: "que no procedía la denuncia porque él es el padre, que no era un secuestro porque el niño es cubano". Silva presentó los documentos de custodia obtenidos en la corte de la Florida pero "me dijeron que esas eran las leyes en Estados Unidos pero no en Cuba".

Cuba "no es uno de los países firmantes del Convenio de La Haya de 1980 sobre los Aspectos Civiles de Secuestro Internacionales de Menores. Tampoco existen acuerdos bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos respecto al secuestro parental de hijos", señala la embajada de Estados Unidos en La Habana en su página en internet.

Eso significa que la devolución del niño depende de la buena voluntad del gobierno cubano.

Pero este caso, reportado primero por Telemundo 51, se complica más porque el niño no es ciudadano estadounidense y el padre es considera ante la ley como un ciudadano cubano más, pese a vivir en Estados Unidos.

Alba y el resto de la familia llegaron a Estados Unidos en el 2014 como refugiados porque el padre de Alba es un expreso político. Actualmente él, Silva y los dos niños tienen residencia permanente en Estados Unidos. Pero a diferencia de ellos, Alba nunca perdió su residencia permanente en la isla porque regresó a Cuba antes de cumplirse los dos años de haber salido del país. Según nuevas disposiciones vigentes desde el 2013, en esos casos, la persona no pierde su residencia permanente en la isla y ante las autoridades es un ciudadano cubano con todos los derechos.

"Si él entró como refugiado político, ¿cómo es que mantuvo su residencia en Cuba?", cuestionó el abogado de inmigración Wilfredo Allen.

Silva, sin embargo, es considerada como "emigrada" y debe solicitar un permiso conocido como "habilitación" para viajar a la isla. Para viajar en febrero, obtuvo un documento de viaje especial porque dijo que su expareja le había botado su pasaporte.

Cuando viajó a Cienfuegos en febrero, y temerosa de que el padre iniciara un proceso conocido como "repatriación" para que el niño recupere la residencia permanente en Cuba, Silva también acudió a la oficina local de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería. Allí, casualmente, se encontró con Alba y el niño.

En esa oportunidad, Silva intentó explicar la situación y que la dejaran regresar a Estados Unidos con el niño. Pese a las lágrimas y los ruegos de la mujer, los oficiales tampoco le permitieron llevarse a su hijo.
"Me trataron como basura, como emigrada que soy", dijo Silva. "Yo les dije que yo era tan cubana como ellos, que por el hecho de que no me guste vivir allí, no significa que no sea cubana".

Silva dijo que en una de las oficinas que visitó en Cuba le dijeron que si quería recuperar a su hijo tenía que regresar a vivir a Cuba entre seis meses y un año, para tener derecho a litigar su custodia. Pero eso requeriría "sacar a mi hija de la escuela para irme a Cuba por algo incierto, porque no sé si el juez me daría la custodia del niño", señaló.

La mujer también denunció a Alba ante la Policía en Cienfuegos, por supuestas amenazas de muerte que este profirió. Silva está preocupada porque el niño "no está asistiendo a la escuela" en Cuba y cuestionó "por qué las autoridades cubanas estarían ayudando a un refugiado político".

La embajada de Cuba en Washington no contestó a una solicitud de comentario para esta historia.

En Estados Unidos, Silva, que ha transitado por todo el proceso sin un abogado, tampoco ha recibido ayuda inmediata.

Silva realizó dos denuncias de secuestro ante la policía de Hialeah, el 25 de enero y el 12 de marzo, pero según declaró, los oficiales solo las "tomaron como información porque dijeron que el secuestro no fue hecho aquí. Dijeron que no podían hacer nada".

Según Silva, la Policía de Hialeh también está investigando amenazas que recibió de Alba. La Policía de Hialeah no contestó inmediatamente a preguntas relacionadas con este caso.

En enero, Silva también notificó a la corte del 11no Circuito Judicial de la Florida que Alba estaba reteniendo a su hijo en Cuba. Este regresó de Cuba para asistir a una audiencia el 6 de abril.

Las audiencias en las corte de familia no son grabadas si no lo solicita una de las partes, por lo que a partir de los documentos disponibles hasta el jueves, no queda claro por qué en esa audiencia, cuando Alba ya había violado los términos de la custodia, la jueza que presidía el caso se limitó a extender de modo "indefinido" la orden judicial de protección que recibió Silva y citarlos para una nueva audiencia el 27 de abril.

Alba no se presentó a esta última audiencia.

Varios abogados consultados por el Nuevo Herald coincidieron en que Silva podría tener mayores chances de recuperar a su hijo si logra obtener una orden de arresto contra el padre.
En el 2013, Cuba devolvió a Estados Unidos a una pareja de la Florida que había secuestrado a sus hijos y había huido a la isla en un bote. Pero en ese caso, la Policía había emitido una orden de arresto por secuestro.

"Si hay una orden de captura de los Estados Unidos, también se podría pedir a Interpol que emita una orden de captura internacional por secuestro", comentó Allen. "Si Cuba no honra esa orden, podría ser un punto de fricción entre los dos países".

"Si la Policía no la puede ayudar, ella debe ir a la fiscalía de Miami con esa orden de protección y de custodia que él violó y pedir una orden de arresto", comentó Cristina Morales, una abogada de familia . "También puede conseguir otra cita ante la jueza de la corte de familia para decir que él violó varias partes de la orden. La jueza puede decidir que él no acató una orden de la corte, lo que podría convertirse en un caso criminal y cuando él entre por el aeropuerto lo pueden arrestar", agregó.

Un representante de la Oficina de Atención a la Población del Consejo de Estado de Cuba recibió a la madre de Silva el jueves, en respuesta a una carta que presentó Silva en esa oficina en febrero. "Le dijeron que iban a averiguar bien lo que estaba pasando con el niño... y después que terminaran la averiguación, le iban a dar respuesta".