OSCAR MARIO, EL ULTIMO PERIODISTA PRESO


José Antonio Fornaris, Cuba Verdad, agosto 19 --
LA HABANA, Cuba - agosto 19 www.cubanet.org

En cualquier parte del mundo, cuando un periodista es llevado a la cárcel, el hecho se convierte en algo excepcional. Menos en Cuba.
El pasado 22 de julio Oscar Mario González se convirtió en el último de los periodistas que, por tener ideas diferentes a los que detentan el poder, está penando entre rejas. La cifra asciende a 22 periodistas presos. Hace unos meses salieron de la prisión debido a problemas de salud, cuatro colegas, dos de ellos son poetas. Uno se encuentra exiliado en España y el otro en los Estados Unidos.

Reporteros Sin Fronteras afirma que Cuba es la mayor cárcel para periodistas en el mundo. Triste título para un país y vergonzoso aval para sus gobernantes.
Paradójica situación. Los que un día tomaron el poder por las armas y habían prometido

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restituir los derechos públicos representados en la Constitución de 1940, y que también prometieron realizar elecciones libres y democráticas en un tiempo no mayor de 18 meses; que gritaron a los cuatro vientos que no eran comunistas, comunistas, y que han sumido al país en la pobreza, son los que mandan a la cárcel a los periodistas. Mintieron alevosamente, infringiendo daños inmensos a la nación.
Oscar Mario ha sido la última víctima de la arremetida del régimen de La Habana contra las ideas. Tiene 62 años y puede ser condenado a 20 años de cárcel. Quizás mañana le corresponda a otro periodista ser la última víctima de ese afán de la casta gobernante por mantener el poder.
"Ver un crimen en calma es cometerlo", afirmó José Martí.

Yo no quiero ser un criminal, por lo tanto no voy a guardar silencio ante este nuevo crimen que se está cometiendo contra Oscar Mario González, sólo porque asumió el compromiso de vivir en su época y responder a sus sentimientos cívicos.

Hace mucho tiempo que Montesquieu sentenció: "Una injusticia hecha a uno solo es una amenaza a todos". En Cuba, la sentencia se cumple a diario, pero en el caso de los periodistas que están presos la afirmación es más palpable, porque ellos, en alguna medida, representan la conciencia social de esta isla.
Para los que crean que los tiempos del medioevo terminaron, hay un desmentido. En Cuba el tiempo social, con su correspondiente evolución, fue obligado a retroceder. Veintidós periodistas presos son una muestra de ello. ¿Por qué se ha permitido y se continúa permitiendo que un grupo haya sustraído a una nación de la contemporaneidad y de sí misma?

No tengo la posibilidad de darle solución al problema. Pero no guardo silencio ante el crimen. Así evito cometerlo yo también.