en una miseria espantosa porque el régimen le teme al más mínimo cambio. Ellos se tienen dicho, quizá erróneamente, que les podría pasar como a Ceausescu en Rumania. Saben que son un gobierno felón y autista que persevera en no dar paso a un contexto democrático a través de una transición negociada que le evite al país una verdadera guerra civil en la que no faltarían las profanaciones ni la ordinariez. (Remito a lo que pasó en las calles de La Habana cuando cayó el aborrecido régimen de Gerardo Machado).

Creo que en 2015, el “Club de París” le perdonó a Cuba ocho mil millones de la deuda global pero ya en 2020, el régimen cubano solicitó una prórroga en los pagos a ese mismo “Club de París” porque Cuba produce muy poco y está a merced del embargo financiero U.S. Sencillamente no pueden pagar y hacen soportar el peso de la catástrofe a la gente de a pie, los mismos que hoy salen a la calle porque están hartos y comprenden el mecanismo infernal en se encuentran ellos y sus familias.

Los impagos son el resultado de una doctrina demente de destrucción metódica del aparato productivo de la isla porque el régimen se aferra a una idea irreal del mundo que les obliga a una economía de tendero y timbiriche.

El régimen tiene que negociar un contexto de concordia nacional y de aceptación del pluralismo político antes de que sea demasiado tarde (no todo el mundo soporta un exilio prolongado) porque la realidad actual en Cuba no es sostenible ni tiene futuro ante un levantamiento masivo de la juventud. (las manifestaciones de este mes de julio de 2021 fueron seguramente un botón de muestra)

Cuba se ha convertido en ese lugar del hemisferio occidental donde residen más de once millones de personas sin derrotero viable (cuando pudiese ser de otro modo) porque a esos señores del gobierno no les da la gana de integrar conceptos elementales como el hecho de que no hay reforma económica que valga si no va acoplada al reconocimiento de los derechos políticos de la gente, tal y como los concebimos en el mundo occidental a cuyo entorno nos debemos filosóficamente. Habida cuenta de lo anterior, el régimen confirma que va en la dirección opuesta al proceso de democratización que necesita el país lo cual no puede augurar nada bueno…

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Luis Tornés Aguililla, Julio 17, 2021

¿ Adónde va Miguel ?

Cualquiera dijese que en Cuba hay gente que no se ha enterado de la muerte de Fidel Castro quien, a falta de viñas cual veterano de la Roma republicana, terminó sus días cultivando moringa.

Tuve la impresión de que Miguel Díaz-Canel imitaba a Fidel ante las cámaras de televisión cuando amenazó a los manifestantes del 11 de julio, eran los mismos términos, la misma chulería y el mismo lenguaje corporal que Fidel. Los que observábamos desde lejos aquel show televisivo, comprendimos inmediatamente que el actual presidente de la República de Cuba (nombrado a dedo por Raúl Castro) estaba perdiendo pie en medio de una situación que él no entendía y al verlo expresarse, en un santiamén; el hombre pasó de presidente nombrado (que ya es poco) a Tonton Macoute al mismo tiempo que muchos sentíamos vergüenza ajena. Era un espectáculo patético. Ninguna de las pantomimas del régimen, ni la formal declaración del presidente de México ni la complicidad venal de la Unión Europea ni la actual aparente calma en la isla podrán ocultar que el pueblo cubano vive un artificio dramático en medio de teorías desquiciadas que sumen el país