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Por Tania Díaz Castro, Julio 30, 2020

LA HABANA, Cuba. – Estamos prosperando. Ahora resulta que destacados periodistas del oficialismo cubano, como José Alejandro Rodríguez, del periódico Juventud Rebelde, se pueden dar el lujo de llamar “vieja piedra” al régimen de los hermanos Castro, sin que se vean sorpresivamente obligados a recibir en sus puestos de trabajo a un par de “segurosos” -del Ministerio del Interior- para advertirles que en su crónica de ese día “se les fue la mano”. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El colega nos recuerda que el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, nos alertó una vez más que “en economía no podemos continuar haciendo lo mismo que no da resultados”.

Con perdón del colega: ¿Una vez más? ¿No está haciendo lo mismo el querido presidente desde que asumió el mando de Cuba, respecto a los asuntos económicos? Será entonces que, sin yo enterarme, el presidente leyó al fin lo que dijo Fidel Castro en 2010 sobre nuestro modelo económico, frente a dos periodistas extranjeros de la revista The Atlantic: “El modelo cubano económico ya no sirve ni a nosotros”.

Señala Rodríguez que se trata de “algo que palpita en los debates académicos, en las insatisfacciones de los actores económicos; y en las pasiones de la esquina del barrio”. Linda forma de decir que no fue Díaz-Canel quien dijo lo que dijo. Está bastante claro el colega. Pero, el que no está nada claro, ¿quién es?

En resumen, que se atreve Alejandro cuando nos recuerda “los propios errores internos en el accidentado camino de la construcción del socialismo”.

Luego, a mitad de camino, se ve obligado a reconocer que la crisis genera oportunidad de “convertir el revés en victoria, como nos enseñó Fidel”.

No creo que esto sea periodismo cantinflesco de la prensa cubana y sus pasiones. José Alejandro hasta menciona la vieja deuda de Cuba con el mundo comercial, “impagable” según Fidel.

No, colega, aquí la victoria no es con fusiles en alto, sino con producción. Y eso no se resolverá con la vieja piedra del socialismo y sus tantos puntos débiles, como uno que usted señala: incentivos, no prohibiciones. Porque si dejan que cada actor tenga su espacio abierto para su emprendimiento, sin tanta fiscalización, la vieja piedra desaparecerá.

Puede estar seguro de que si sigue como va, podría ser elegido por el pueblo -en un plebiscito, no en asambleas “comprometidas”- presidente del país. O sea, que “la cooperativa sea verdaderamente una cooperativa”, y que desaparezcan eufemismos y prejuicios hacia el sector no estatal, como usted señala.

¡Bravo! Estoy plenamente de acuerdo con usted, sobre todo porque esta vez escribió bien clarito, le duela a quien le duela y le pese a quien le pese. Así se hace periodismo, amigo. Así se ayuda al país.

Llevamos más de medio siglo tropezando con la misma piedra, así se nos ha ido el tiempo a usted, a mí y a todos los cubanos, de aquí y de allá. Siempre esperando el milagro de no seguir haciendo lo mismo, como hasta el día de hoy.

Buena suerte para usted y gracias mil.

 

La vieja piedra de Alejandro