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Por SOREN TRIFF, El Nuevo Herald, octubre 21

En unos días usted va a votar. Es bueno que sepa cómo los políticos manipulan su identidad cubana exiliada para obtener su voto. Cubanos exiliados, cubanoamericanos y estadounidenses de origen cubano, que no son la misma cosa, están sujetos cada dos años a ''campañas'' de polarización y de identificación por parte de liberales y de conservadores, respectivamente.

Cada dos años, poco antes de las elecciones, en la prensa en inglés aparece de pronto una investigación en la que se trata de demostrar que líderes exiliados se encuentran implicados en acciones turbias. Las investigaciones nunca han probado nada, pero han contribuido a polarizar la población apelando a las identidades primarias de electores blancos y negros anglohablantes, es decir, las investigaciones que ''descubren'' manejos oscuros entre los líderes cubanoamericanos tienden a favorecer la unión de los votos de racistas y liberales, blancos y negros por igual, contra el ''enemigo común'': los portadores de la identidad cubana exiliada.

 

Por otro lado, los conservadores cubanoamericanos no la hacen mejor. Cada unos dos años los republicanos lanzan su campaña de identificación con el electorado, apelando a las señas de identidad cubana exiliada. Desde el mes de mayo, comienzan a aparecer los congresistas como luchadores por la libertad y la democracia de Cuba. Los ocho años de Bill Clinton ofrecieron a los políticos grandes oportunidades de mezclar exitosamente la identidad cubana, la conservadora y la Republicana en su oposición a los Demócratas. Sin embargo, en los seis años en el Congreso y en la Casa Blanca los congresistas cubanoamericanos no han acelerado la democracia para Cuba más allá de lo que los burócratas de Clinton diseñaron para la Isla.

Los dos mensajes de la Casa Blanca, que no se va a eliminar el embargo y que se desea la libertad y la democracia para Cuba, son declaraciones que los exiliados ya habían obtenido en sus luchas con Clinton. La tercera promesa, la aceleración de la libertad de Cuba, es una mentira cruel.

Sin embargo, los congresistas aparecieron en la televisión anunciando el fin de Fidel Castro, asomaron la cabeza en el anuncio de una campaña de apoyo a la resistencia pacífica en la isla y ahora salen en un anuncio de colaboración entre exiliados conservadores y Martha Beatriz Roque, de la Asociación para Promover la Sociedad Civil.

La presencia de políticos republicanos en estas actividades da la impresión de que los congresistas manipulan la identidad cubana exiliada para lograr que grupos exiliados trabajen como ''sargentos políticos'' Republicanos y que los dineros federales que reciben las organizaciones exiliadas se utilicen como pork barrel o fondos federales para obtener ventajas políticas.

Por otro lado, los congresistas aparecen como políticos más fieles a sus partidos que a sus electores. Si los congresistas fueran más fieles a los votantes exiliados, amenazarían a su partido y a su Presidente con inscribirse como independientes si la Casa Blanca republicana no hace más por la libertad y la democracia en Cuba, que es lo que desean los portadores de la identidad cubana exiliada.

Es cierto que los cubanos no son chihuahuas, pero tampoco Bush es el ''amigo de los cubanos'' ni los congresistas cubanoamericanos han acelerado, pese a sus esfuerzos, el momento de la democracia y la libertad para Cuba. Tenga esto en cuenta cuando vaya a votar. No deje que los políticos utilicen su identidad para obtener votos sin darle nada a cambio.

 

 

 

 

 

 

 

 

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