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CABALLOS DE TROYA EN EL EXILIO

 

Rafael Rojas escribe bien y se expresa con retórica universitaria de una pseudo izquierda comprometida con los ‘comunistas’ cubanos.

 

 

Leo sus articulos y siento furia y frustación de ver como la inteligencia tiene el precio de las 30 monedas de Judas, y que nos presenta ‘soluciones’ donde sólo hay traiciones a las democracias anheladas por los cubanos, exiliados o no.

Categoriza al  Exilio como reaccionario por sólo desear volver a ver a Cuba para todos los cubanos, sin imposiciones imperiales de ‘partidos únicos’ que sólo son partidos de uno…de los Castro, y si acaso, de sus pandilleros, que se apoderaron de Cuba toda, --dicen ellos, con las armas en la mano-- y esconden que nunca derrotaron a Batista con una lucha ficticia armada de álzate y espera, sino que el régimen dictatorial de Batista –sí dictatorial, dije bien y no es ningún equívoco—entregó el poder por mil y una causa y ninguna fue por derrota militar sino por una derrota moral de sus fuerzas ante el ímpetu de toda Cuba, unida “a una como Ovejuna” y ayudada por nuestros queridos ‘amigos’ los EEUU.

El ‘historiador’ no nos narra la Historia sino que nos ofrece “cuentos de Callejas” que nos inducen a ser corderos anuentes a sufrir su suerte –desgracia mas bien—y dócilmente incorporarnos al sainete gubernamental cubano de la Asamblea del Poder Popular, que legisla dos veces al año –es un decir -- y que ahora se prepara a volver a la tradicional casa legislativa, nuestro Capitolio --despreciado por aquéllos que nunca se hubieran sentado en uno de sus curules a no ser por nuestra ceguera política que nos ha endilgado más de 53 años de una tiranía personal absolutista disfrazada de revolución comunista, que no es ni lo uno ni lo otro.

El ‘historiador’ y pretendido agorero nos aconseja que nos incorporemos a las huestes ‘triunfadoras’ de la ‘revolución’ en 2017 postulándonos a la Asambles de mentiritas que es el ‘Poder Popular’, que tampoco es uno ni lo otro, y le concedamos al hermanísimo General de Oficina Raúl Modesto Castro, dos periodos de cinco años –que ya él mismo se concedió—al frente del bajel pirata que hoy es la antigua, orgullosa y airosa República de Cuba, que nos legaron los mambises y los demócratas que comandaron la nave potente, libre y pujante que fue la Perla de las Antillas.

Rojas es más peligroso y maligno que cualquier ‘seguroso’ de oficio pues se viste de cordero inteligente que nos guiará a la democracia, sin hacer peligrar el bote y sin derramar ni una gota de sangre, y no es mas que un Caballo de Troya que hace política a favor de los malos cubanos de "If you cannot lick them, join them!" --en buen romance: ríndanse e incorporesen a los ‘triunfadores’ de la revolución de pacotilla.

Me pregunto y le pregunto a Rojas, ¿cuándo se vio que en la Cuba insurreccional –no revolucionaria pues ya no lo es-- alguien que no haya sido santificado por el clan Castro tenga poder, si no es por delegación, que por supuesto le quitarían si se atreve a discrepar de las órdenes que ‘les bajan’ del Olimpo castrista. Sólo recordemos a los ‘infelices’ Carlos Aldana Escalante –que los ‘cubanólogos’ llamaban el tercero en la escala del poder--; a Robertico Robaina –“quien no salta es Yankee”--; el Canciller de las dos Cubazuela o Venecuba, Felipe Pérez Roque que junto a su carnal Carlos Lage Dávila se ‘intoxicó’ con las “mieles del poder” quienes se creyeron herederos por derecho propio de los despojos de la otrora Cuba republicana y que hoy están en el desván de los objetos perdidos.

Rojas sabe, sin duda alguna, que antes de los Castro en Cuba había partidos de izquierda democrática como el Partido Revolucionario Cubano (PRC) y el Partido del Pueblo de Cuba --la Ortodoxia-- que convivían con un PSP [comunista] y otros partidos de múltiples tendencias, ya desde la década de 1930, donde incluso Fulgencio Batista era líder populista aunque autocrático que aceptó se reuniera una
Asamblea Constituyente que nos dio la Constitución de 1940, que fue instrumentada por todas –óigase bien—todas las tendencias políticas, incluso los restos del Machadato y que hicieron surgir la Cuba que conocimos los que vivimos esas y posteriores épocas donde la libertad era palabra de primer orden –incluso cayendo en el libertinaje—y que formó a la juventud de la época que sin saberlo ideológicamente vivía en un país de corte social-demócrata que luchaba por la libertad, incluso en tierras ajenas como República Dominicana, Guatemala, Costa Rica, Venezuela, Colombia y que daba refugio a los exiliados políticos de todos los países de la América Latina como Rómulo Betancourt, Jacobo Arbenz, Juan Bosch, “Pipí” Hernández, asesinado en el Hilton por Rafael Leónidas Trujillo, donde todos éstos y otros muchos de una larga lista vivían y convivían con los cubanos como iguales y lo mismo eran funcionarios de alto nivel, como Enrique “Cotubanamá” Henríquez Laranzón cuñado del presidente Carlos Prío y Presidente de la Cruz Roja cubana que en el anonimato de los cubanos de a pie.

O como Erundino Vilela, dominicano que fue miembro de la Policía Secreta con Prío y luego en 1959 Jefe del Cuerpo.

¿Qué nos aconseja Rojas? La vuelta a un sistema social –esta vez con trazos de capitalismo salvaje o neoliberal, donde los extranjeros viven y los cubanos malviven y donde los derechos no se ostentan sino que se mendigan al aprendiz de tiranuelo Raúl Castro y su pandilla?

No gracias, Rojas! Más vale morir de pie que vivir de rodillas.

Déjese de maniobras malsanas para salvar a una ‘piragua’ ridícula que zozobra por la incapacidad y soberbia de los que aspiran a veinte o más años en el poder tras más de medio siglo de destruir a la antigua Perla de las Antillas.

¡Ya Basta!!

 

   

Robert A. Solera, mayo 3, es autor de "Cuba: Viaje al Pasado"; "Cuba en el Recuerdo" y de "En el Jardin de Mis Recuerdos". Es editor de Cubaenelmundo.com