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EN VENEZUELA HOY ESTÁN EN JUEGO LA PAZ, LA LIBERTAD Y LA PROSPERIDAD DE LOS CIUDADANOS

 

Miscelaneas de Cuba, Diciembre 2, 2007

 

los 350 artículos de la Constitución venezolana, y le permitirían a Chávez, entre otras cosas, la reelección indefinida, el derecho a modificar el actual orden político-administrativo del país, declarar el estado de emergencia y la suspensión de las garantías constitucionales. Le daría también a la economía un rumbo estatista con claros rasgos socialistas totalitarios.

Por supuesto, que para atraer la voluntad de sectores populares en los cuales tiene apoyo, por las prebendas que concede a costa de los altos ingresos que el país recibe por los elevados precios del petróleo que exporta, se propone en la reforma reducir la jornada laboral a 6 horas, lo cual es una clara medida populista en un país que aunque rico en petróleo, está lejos de tener los niveles de desarrollo económico que sustente en un futuro un crecimiento económico en el caso de que decrecieran los ingresos por la exportaciones petroleras.

Si a algunos le quedaban dudas de la ambición dictatorial de este personaje grotesco, esto que ahora pretende, lo deja muy en claro. Sin embargo, la resistencia en crecientes sectores de la población, aún en el seno de los chavistas ha sido y es fuerte. En las semanas pasadas, los medios de prensa internacionales han difundido al mundo las informaciones sobre las multitudinarias marchas lideradas por el movimiento estudiantil en contra de la reforma constitucional.

Incluso, las encuestas señalan que el No a la reforma, predomina en las intenciones de votos, aunque claro está, con el gran control que ya el régimen chavista tiene sobre las instituciones del estado incluido la Comisión Electoral y conociéndose la falta de escrúpulos de este tipo de gobernante y de quines le rodean, no es de dudar que se realice un fraude en el actual referendo.

Hugo Chávez ha seguido los pasos de Castro; llegó al poder mintiendo a todo el mundo y asegurando que respetaría la Constitución, la democracia, la propiedad privada y el resto de las libertades de toda democracia legítima y por el contrario, con cada vez más celeridad, atenta contra el orden democrático, la libertad de prensa y se encamina a establecer un modelo económico estatista.

Como Castro, Chávez ha manipulado el hambre de los humildes y le ha dado ciertos beneficios a cambio de que le entreguen todo el poder que después utilizará contra todos los que se opongan a sus ambiciones dictatoriales, incluidos aquellos que hoy le apoyan.

Durante estos años de su gobierno, la sociedad venezolana se ha vuelto más violenta, se ha dividido, ha crecido el odio entre venezolanos, la pobreza real no ha disminuido y ya incluso se presentan carestías de productos como en la Cuba de Fidel Castro. Como en la isla caribeña, se utilizan brigadas de simpatizantes para golpear y amenazar a los opositores, como en la isla, se acusan a quienes defienden las libertades de agentes de los Estados Unidos y de enemigos de la nación. Como en la Cuba de la época soviética, desde Venezuela se fomenta la subversión en el resto del continente utilizando los petrodólares para fomentar la oposición a los gobierno democráticos que no se alían a su paranoico proyecto que usurpa el nombre de Bolívar.

Las naciones democráticas de nuestra América Latina deben estar muy atenta a lo que ocurra hoy en el Venezuela, pues una victoria del proyecto de reformas chavista, entronizaría más un régimen socialista antidemocrático y subversivo en el continente dirigido por un dictador que, como todos los de su clase, no respeta normas internacionales, ni es capaz de convivir en paz con quienes no comparten su visión alocada pero peligrosa de cual debe ser el futuro de nuestros países.

De cualquier modo, el apoyo a quienes dentro de aquel país defiende la democracia y se resisten al rumbo totalitario de la revolución chavista, debe ser parte de la lucha de todos los demócratas de Latinoamérica por un futuro de paz, hermandad, y prosperidad para los pueblos latinoamericanos.

 

Osvaldo Alfonso Valdez

En Venezuela se da hoy una decisiva batalla por el futuro del país sudamericano y en defensa de la democracia, cada vez más amenazada e irrespetada. Nuevamente el gobernante Hugo Chávez, con su evidente vocación de dictador, pretende realizar otra reforma constitucional con el fin, esta vez, de adquirir aún mayores poderes lo que le darían, como en todo país totalitario, la condición "legal" de gobernante casi vitalicio y el derecho a tomar toda medida que pueda atentar contra su poder.

La nueva reforma representaría la modificación de 65 de