Soy, por consiguiente, un testigo excepcional.

Nunca apareció Televisión Martí en los aparatos de Cuba, a pesar de que el gobierno americano aumentó el dinero hasta llegar a los 34 millones de dólares anuales. Viajé por toda la isla, secretamente, es decir, sin hacer mucho ruido, e hice contacto con algunos oyentes esporádicos de Radio Martí. Todos me decían lo mismo. Algunas veces, y en algunas regiones, la radio llega de vez en cuando, pero lo que ocurre es que la programación es muy mala. De la televisión, nada.

Obviamente, la creación de Radio Martí, hace ya muchos años, tenía como propósito fundamental ayudar económicamente a los amigos predilectos de Jorge Mas Canosa, cosa que se logró cabalmente. Hay en la emisora amigos de Mas Canosa que cobran sueldos de hasta cien mil dólares anuales. Algunos de ellos son tan viejos que pasan de los noventa años, pero siguen cobrando. De hecho, Radio Martí, con su invisible TV Martí, es una empresa de beneficencia que no tiene nada que ver con el destino de Cuba. Como la gente no oye los programas que envían para la isla, me refiero a las gentes de Miami, muchos han llegado a creer, de verdad que la emisora lleva a cabo una misión revolucionaria.

Esto es falso. Yo he oído los programas en Cuba. Lo que han logrado es aburrir a los oyentes de la isla, a los supuestos oyentes. Radio Martí es una empresa que se mantiene con el fin de darle salarios a los cubanos que pertenecen a los grupos de Miami que controlan el negocio. Es un proyecto silencioso, casi secreto, que se ha estado manteniendo durante años para alimentar a los amigos que manejan la emisora. Es un proyecto “a la cubana”. Como el arroz.

Hay que recordar que Radio Martí se inició hace años en Washington. Algunos americanos supervisaban la emisora.Y llegó un momento en que el despelote era tan grande, los programas tan malos, las intrigas tan escandalosas, las amenazas inundaban la emisora, la cosa se puso tan fea que el gobierno americano, que financiaba el proyecto, decidió expulsar de Washington a los cubanos, y lo hicieron sin escándalo, delicadamente. Los empujaron a todos para Miami. Como aquí, en Miami, no se oye Radio Martí (porque no se oye en ninguna parte) los escándalos, si es que existen, no salen a la calle. Y la fiesta sigue andando.

Esto es lo que provocó que la nueva empresa del Miami Herald decidiera prohibirle a sus empleados que cobraran sueldos en Radio Martí y TV Martí. Algunos cobraban cantidades muy altas. Mucho más de los cien mil dólares, según se publicó en Miami en relación con un personaje que acaba de volver a ser admitido en el diario y que está reclamando una explicación adecuada de la empresa para poner a salvo su reputación.

En realidad, Radio y TV Martí llevan mucho tiempo pagando buenos salarios a sus afiliados y esto explica el escándalo que acabamos de presenciar. Muchas gentes no están de acuerdo con la nueva política del Herald. En rigor, siempre han combatido al diario.

PORTADA
CONDICIONES DE USO
CONTACTOS

Hay que darle la razón al ‘Miami Herald'

Por Luis Ortega, Nueva York

Por supuesto, Más Canosa colocó en la empresa a todos sus amigos y seguidores, con buenos sueldos. Nunca, nadie ha logrado saber qué influencia ha tenido Radio Martí en la isla. Aparentemente, ninguna, puesto que el régimen de Castro sigue tan campante. Las trasmisiones radiales han sido inútiles. Luego ampliaron el plan para incluir también una emisora de televisión. Yo empecé a viajar a Cuba en el año 1994, cuando parecía que el régimen de Castro iba a naufragar. Estuve viajando a la isla hasta el año 2005.

En realidad, el escándalo que se ha armado en Miami en relación con el Miami Herald y los cubanos tiene su origen en el antiguo proyecto que logró llevar a cabo Jorge Mas Canosa para beneficiar al grupo de cubanos que formaban parte, hace años, de los grupos anticastristas que seguían las orientaciones patrióticas del difunto líder. Mas Canosa llegó a tener mucha influencia en Washington y eso le permitió presionar al Congreso y a la Casa Blanca para que aprobaran un proyecto multimillonario encaminado a desarrollar una intensa campaña radial dentro de la isla. Así fue cómo nació Radio Martí. A muchas gentes no les gustó que usaran el nombre de Martí para una empresa burocrática, pero no podían hacer nada para impedirlo.