financiar las campañas anti gobierno cubano.

Estos "idiotas útiles" de nuestra cosecha son los que repiten como loros, y hasta es posible que se lo crean, que el embargo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, que ya dura varias décadas, no le ha hecho ningún daño ni tiene nada que ver con los problemas que padece y enfrenta el país. Son lo suficientemente tontos e ignorantes como para no comprender que los han atarugado con una contradicción, con algo que es una firmación y su propia negación: Si el embargo no sirve para nada, ¿por qué, entonces, mantenerlo?

Raúl Castro, en su discurso del pasado 26 de julio, con comedimiento se refería a esto cuando decía: "Algunos influenciados por la propaganda del enemigo o sencillamente confundidos, no perciben la existencia real del eligro ni el hecho innegable de que el bloqueo tiene incidencia directa tanto en las mayores decisiones económicas como en las necesidades más elementales de cada cubano... Nos agobia de manera directa y cotidiana en la alimentación, el transporte, la vivienda y hasta por no contar con las materias primas y equipos necesarios para el trabajo".

Aludía, como puede leerse, a lo que el embargo significa como prueba de una amenaza y como impedimento del desarrollo económico. En Cuba lo llaman "bloqueo" y lo es. Bloqueo no es solamente una operación naval o militar que corta las comunicaciones, significa también interceptar, obstruir, cerrar el paso, impedir el funcionamiento normal de algo, dificultar, entorpecer la realización de un proceso. Y para todo eso ha servido al máximo, porque ha sido la parte más visible, la punta del iceberg de una guerra contra Cuba del gobierno norteamericano, después del fracaso de varios intentos de asesinato y de la invasión militar utilizando un ejército de cubanos exiliados que había organizado con ese propósito.

Esa hostilidad belicista inicialmente fue una reacción espontánea de los gobernantes estadounidenses sorprendidos por un Fidel Castro que al asumir el liderazgo de Cuba decidió actuar independientemente, no atenerse a los patrones de conducta que se acomodaran a los deseos del gobierno norteamericano, como había sido habitual hasta entonces, y resolvió, sobre todo, menoscabar intereses y privilegios económicos de empresas de Estados Unidos y de la clase rica nativa. Y todo con la aprobación y el entusiasmo de la mayoría abrumadora del pueblo que retumbantemente lo azuzaba a hacerlo.

Recordemos que en aquel entonces casi todos éramos antimperialistas y estábamos convencidos de que los "americanos" nos explotaban y de que rompiendo con ellos y quitándoles lo que tenían nos liberábamos y entrábamos al disfrute de la abundancia, la libertad y la felicidad. Era la época en que se soñaba con las conveniencias de eliminar la propiedad privada y con la eficacia cuasi milagrosa de la gestión estatal. Eran otros tiempos y otras ilusiones las que aplaudían y exigían, pero éramos todos. Los magnates con sus consignas de "consuma productos cubanos" y las multitudes (incluyendo a los magnates) pidiendo "paredón" y "al yanqui dale duro".

Con el paso del tiempo tanto en el pueblo como en el gobierno de Estados Unidos perdió importancia directa lo que en Cuba sucedía o se hacía, pero la agresividad de su política exterior con respecto a Cuba se mantiene porque el control de ella fue secuestrado por los que manejan el voto cubano en el Sur de la Florida y el uso de su poder económico. Esta permanencia del embargo o bloqueo devino en consecuencias que no pueden desconocerse a la hora de analizar y emitir juicios sobre el proceso revolucionario cubano. De entre ellas se me ocurre destacar y es conveniente tener en cuenta las siguientes:

El bloqueo es evidencia y recordatorio permanente de la amenaza que representa la hostilidad y agresividad del país más poderoso del mundo y de la historia. Obliga a vivr en estado de alerta perpetuo y a dedicar desproporcionados recursos materiales y humanos a la tarea inevitable e imprescindible de la defensa, la resistencia y la vigilancia, en lugar de la realización del bienestar.

Condujo a la alianza con la URSS, única alternativa existente en aquellos tiempos para resistir la agresión y sobrevivirla, pero que subordinó a la copia de un modelo importado con todo lo que eso acarreó de artificio, intolerancia, dogmatismo, discriminación ideológica y tantas cosas más.

Dio origen al predominio de una oposición antinacional, primero títere de Washington y, posteriormente, plattista, por cuanto, salvo insignificantes excepciones, depende totalmente de lo que haga o puede hacer y dar el aparato del gobierno estadounidense. Se evitó así el desarrollo de una conveniente y necesaria oposición nacional, descartando el esfuerzo propio, incapacitando para el mismo y generando razones que dieron venia a la cancelación del debate. En ese ambiente la discrepancia se hizo sospechosa y vulnerable el discrepante.

A las dificultades reales que creó, el bloqueo agregó las condicionantes para hacerlo reo o cómplice de lo que era responsabilidad de la negligencia, la incapacidad, los errores y la ausencia de crítica por temor a que ésta llevara al recelo y sus peligros.

Sirvió también, entre otros efectos más, para provocar en muchos el cultivo de una actitud victimista, la tendencia a considerarse víctima o a hacerse pasar por tal; el convencimiento pasivo de que nada puede hacerse frente a los problemas que el embargo crea a la producción de bienes materiales y servicios, quedando sólo esperar a que la solución venga de fuera, armando otra dependencia. El humor popular se encargaba de subrayarla cuando jaraneaba diciendo que la cosecha de papas se hacía en el puerto, desembarcándola de los barcos soviéticos.

nsepia@aol.com

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EL EMBARGO A CUBA: PUNTA DEL ICEBERG DE UNA GUERRA

Diario PorEsto! Online, septiembre 22

http://www.poresto.net/content/view/16027/70/

Por Nicolás Ríos

MIAMI.-- De "idiota útil" apoda el Dr. Armando Garrido -Maestro (con mayúscula merecida) de una generación de estudiantes en este rincón del mundo americano-- al que se deja seducir por los cantos de sirena de los cabecillas de esa cosa que se autollama derecha o ultraderecha neoliberal.

En el mundo cubanoamericano el calificativo puede transferirse a los manipulados de un bando, entre cuyos adelantados abundan los que se han especializado en la distribución de as millonarias donaciones que fluyen desde Washington D.C. para

La verdad es mezcla