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AGREDIDOS MARTHA B. ROQUE Y BONNE CARCASSES

COMITÉ COORDINADOR CENTRO DE APOYO E INFORMACIÓN DE LA APSCC, agosto 9

Martha Beatriz Roque y Antonio Bonne Carcassés, dirigentes de la Asamblea para Promover la Sociedad Civil (APSC) fueron maltratados por una turba dirigida por la policía política cubana cuando intentaban llegar a la casa de Humberto Guerra Perruguría (Benny), en Párraga, La Habana, para una reunión de trabajo. La turba de unas 50 personas, en su mayoría ancianos y mujeres vestidos para que parecieran del barrio. No participaba ni un joven, según dijo Martha Beatriz por telefóno.

Al llegar a la casa los agresores, de dos en fondo y con las manos unidas para impedir que Roque, Bonne y Niurka Pena penetraran en la casa a cuya puerta estaban ya además del Benny, Miguel Valdés Tamayo y Jacqueline Montes de Oca, quienes participarían en la reunión. La turba gritaba “no pasarán” al mismo tiempo que empujaban y arañaban a Martha Beatriz y sus acompañantes cada vez que insistían en romper la barrera para pasar, mientras que el oficial de la Seguridad del Estado que dirigía la turba les gritaba “no le pegues, no le des”. Carlos Raúl Jiménez llegó posteriormente y también la turba lo agredió.Similares turban habían sido colocadas frente a las casas de otros miembros de la APSC que iban a participar en la reunión, como Ana Veitía y Angel Polanco.

Ayer por la noche, el Delegado de la Circunscripción del Poder Popular en los distritos donde residen Veitía, Polanco, Ernesto Roque y Carlos Raúl Jiménez los había amenazados con golpearlos si intentaban salir de sus casas y asistir a la reunión de la mañana de hoy.

Martha Beatriz añadió posteriormente a esta abominable acción del régimen castrista que “aunque haya amenazas, aunque haya turbas, nosotros vamos a salir a la calle a hacer lo que tenemos que hacer; vamos a hacer las reuniones que tenemos que hacer y si no nos las dejan hacer, bueno, será a un alto costo político”. Dijo además que en esta ocasión no habían llamado la prensa extranjera, pero que “de ahora en lo adelante vamos a llamar a la prensa internacional para que esté presente ahí, para que vea como nos golpean y como, además de eso, impiden que hagamos una pequeña reunión de diez personas”.