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Por Martha Beatriz Roque Cabello, Noviembre 21, 2021

LA HABANA, Cuba.- En medio de las expectativas que creó la marcha del 15 de noviembre, la economía cubana y la mayoría de los problemas sociales y políticos pasaron a un segundo plano. Esto no quiere decir que se hayan solucionados, están ahí y se mantienen calificados de insolubles.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En particular, está la apertura al turismo el pasado 15 de noviembre. Al respecto, al día siguiente de la fecha señalada, los ministros de Turismo y Transporte, Juan Carlos García Granda y Eduardo Rodríguez Dávila, respectivamente, sostuvieron un encuentro en el Hotel Meliá Habana con turoperadores del destino Cuba, con el fin de actualizarlos sobre la preparación de la reapertura de las fronteras.

Primero que todo se destacó que Cuba estaba comprometida a hacer un turismo responsable y seguro, apegado a los protocolos sanitarios.

Dada las restricciones en el uso del dólar y con relación a las formas de pago, se explicó que habrá unas tarjetas pre-pago en moneda libremente convertible (MLC) que se podrán adquirir en las Casas de Cambio (CADECA). La tarjeta no será personalizada, sino funcionará mediante un PIN. El cliente que al salir del país aún posea fondos superiores a 5 dólares, los recibirá en efectivo. Así son las soluciones del perfeccionamiento económico en la isla.

Pero para tener una idea de la importancia de esta apertura hay que recordar que en el año 2019 el turismo ocupaba el 2do lugar en la economía cubana y se recibieron 4.3 millones de extranjeros en los diferentes polos del país.

Aunque el turismo se ha desarrollado bajo un escenario de confrontación y de restricciones de viajes entre Estados Unidos de América y Cuba, La Habana ocupó el cuarto lugar en la lista de ciudades más deseables en el  Wanderlust Travel Awards, confeccionada por la revista británica de viajes Wanderlust.

Cuba apuesta por la recuperación de los niveles de turismo anteriores a la pandemia como principal solución a sus problemas fifnancieros. Pero ¿cómo se puede pensar en un pronóstico positivo en medio de una fuerte recesión de la economía mundial?  No hay dudas que la dictadura sabe que lo primero que se necesita es proyectar el país como seguro; además de —a lo que todo turista aspira— calidad en los servicios prestados.

Aunque la mayoría de la culpa se la echan al embargo de los Estados Unidos de América, hay que decir que al igual que en otros países, la crisis derivada de la pandemia ha impactado de forma directa y significativa en la economía cubana.

No es un secreto que la llegada de pasajeros no residentes hacia destinos turísticos en el país estará condicionada por la evolución mundial de la pandemia y la efectividad de una vacuna para el coronavirus que restablezca la confianza de los turistas a viajar sin temor. Hasta el momento la inyección que le están suministrando a los cubanos no ha sido certificada por las autoridades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Canadá, Alemania y Rusia están entre los seis principales mercados emisores de turismo a Cuba, todos afectados por la cuarta ola de la COVID-19.

Aunque Canadá ha bajado los contagios, se plantea que no tan rápido como antes, por su parte en Rusia se dio a conocer que la inmunidad colectiva es de un 48%, pero hay un importante aumento de casos frente a la tendencia mundial. En el tema de Alemania, la cuarta ola de la COVID-19 es tan grave que se preparan para una Navidad de luto; incluso se plantea que en este mes de noviembre de 2021 Alemania está peor que hace un año.

La OMS estima que más de medio millón de personas víctimas de contagios morirán en la región hasta principios de febrero de 2022. Durante el período, 43 países enfrentarán una tensión elevada o extrema de la capacidad hospitalaria.

Esta es una realidad, por la que tiene que pasar la apertura del turismo en nuestro país, que además pone en riesgo a la propia población cubana.

Carencias de todo tipo y muchas dificultades se avecinan para el pueblo cubano, no solo por la pandemia, pero también por los experimentos económicos que se realizan de forma constante por la dictadura. La seguridad alimentaria de la población está temblando desde ya, y seguirá dificultándose. Habría que preguntarse si el pueblo soportará todo lo que se le avecina de forma negativa, sumado a lo que ya está pasando.

Se puede afirmar, sin temor a equivocarse, que los próximos años serán muy difíciles en la recuperación de la economía cubana, a los niveles que tenía antes de la pandemia que eran insatisfactorios para la sociedad.

Solo un cambio radical en el actual sistema totalitario y dictatorial salvaría a la nación cubana de la catástrofe que tiene ya encima.

Pero que nadie piense que cualquier país va a invadir el nuestro para salvar este pueblo, solo la dignidad de los cubanos, cuando no permitan más los abusos a los que están sometidos, hará posible el cambio.

En Cuba la economía sigue siendo un problema