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LA (DES)GRACIA DE ZAPATERO

Por Manuel García-Rey *, Europa

Ya saben el chiste malo. Decía Pancho Villa después de una jornada depredadora, al repartir un ave robada entre sus bandoleros: “Para ti Zapata, la pata; para ti Zavala, la ala; para ti Obregón, el corazón; para ti, Angulo... La verdad, jefe --le responde el aludido--, se me ha quitado el apetito”.

Esto que pasa en España en estos momentos no es un pacto de civilizaciones, es un pacto de m... (perdonen la expresión, notablemente grosera y en absoluto homófoba. Si alguien tiene dudas al respecto que lea a García Lorca y vea lo que pensaba el poeta de ciertos tipos de la acera de enfrente, verdaderos débiles mentales, como éstos a los que yo deseo referirme y no, desde luego, a los que viven su sexualidad, sea la que sea, con honestidad y respeto hacia ellos mismos y hacia los demás).

Llegan, pues, estos tipos del PSOE al poder, tras un extraño y horrible atentado terrorista en Madrid que, según parece, posee aún aspectos no suficientemente esclarecidos; después, también, de acosar en sus propias sedes a los ciudadanos del

Partido Popular, entonces en el Gobierno de la nación, que se quedó, desde luego, un poco atolondrado ante el impacto de la crisis, y, por si fuera poco, en un ambiente internacional muy crispado por la guerra en Oriente Próximo, y, en fin, se dedican a desarbolar el país desde el timón de una nave que, la verdad, parece que cada día que pasa se dirige con más celeridad a los peligrosos arrecifes que amenazan su supervivencia.

Y en este ambiente tan ameno, un solemne bobo del c... (nunca mejor dicho) se cree capaz de solucionar, para lo que queda de siglo, el más grave problema del país en los últimos 40 años, es decir, el problema terrorista. Un problema que, hoy día, es, además, una cuestión que marca claramente la frontera entre la civilización y la barbarie.

Propone el muy tonto, para ello, el diálogo con los terroristas y sus aliados, ¡a cambio de nada!. Sí, sí, pasen y vean:

O sea, que él y sus compinches le van a decir a los terroristas que, por favor, dejen las armas, que si apuntan con el cañón a una persona puede que se les dispare y le hagan daño; les van a decir, también, que si colocan una bomba y explota, tanto en un cuartel de la guardia civil como en plena calle, pueden morir muchas personas, incluso niños pequeños; que si sitúan una bomba lapa debajo de un coche de un ciudadano que ha tenido la desgracia de ingresar en un cuerpo de seguridad, no sólo podrá morir en caso de que explote ese ángel de la guarda, sino, además, sus hijos, su mujer, su abuela...

Y, ante tamaño análisis cardinal, ¿qué harán los terroristas?: Los mandarán a tomar por el...

Les dirán: Tú, bobín, quieres la paz, pues vale tanto..., es decir, todo lo que ellos quieran porque, si se cede una vez, se estará cediendo para siempre.

No, no se puede ceder ante el terror, pues se pagarán con sangre los caprichos crecientes de ese monstruo que, como un chiquillo mal educado, va a pedir cada vez más, y más, y más...

No habrá paz sino muerte, dolor y lágrimas. La única paz posible es la que nace de la derrota del mal, pues el bien y el mal, por mucho relativismo que le pongan a la cosa, nunca han podido ser buenos aliados. Son irreconciliables por propia definición.

Esto es así y no tiene otra lectura, no la ha tenido ni la tendrá jamás. A lo sumo conseguirán, como ya se consiguió en el pasado, que se desgaje una rama del árbol infernal del terrorismo, pero la serpiente, aunque le corten la cola, seguirá mordiendo sin parar, inyectando su veneno letal hasta matar o morir.

La desgracia de España es que aquellos gobernantes que más han presumido de beneficiar al conjunto de sus ciudadanos, todos ellos, sin excepción, han querido ser caudillos por una u otra “gracia”.

En el fondo todos ellos, aunque no lo parezca de manera superficial, han sido, son y serán unos dictadores en miniatura que han pretendido pasar a la historia a costa de “desgraciar” al resto del país o, cuando menos, a la mayor parte de sus ciudadanos.

Para Zapatero, la mayor parte de los españoles responde al nombre de Angulo. Lo malo es que, bastantes de ellos por lo que parece, han aceptado la invitación de Pancho Villa.

(*) Observador internacional residente en Europa.