Ahora vemos protestas masivas en toda Cuba con manifestantes que corean Patria y Vida, título de una canción escrita por disidentes cubanos que resuena en dramático antagonismo con el lema del gobierno “Patria o Muerte”. La letra de Patria y Vida destaca la falta de libertad en Cuba y se ha convertido en el himno de los manifestantes.

Sí, los años de grave escasez de alimentos, medicinas y otras necesidades, junto con una oleada de contagios de COVID-19, fue un factor acelerante, pero no el factor determinante en las protestas. El levantamiento no ha sido por las penurias. Este levantamiento demostró que los cubanos ya no creen que la miseria que padecen sea el resultado de las sanciones económicas de Estados Unidos, sino el resultado del sistema económico improductivo impuesto por sus propios dirigentes.

La sublevación Patria y Vida muestra que los cubanos conocen que es la falta de libertad lo que conduce al atolladero. Ahora tendrán que decidir entre: huir, protestar o someterse. Tal es el tema y título de un libro de 1970 del economista y politólogo Albert O. Hirschman, que distingue perfectamente las opciones que tiene ante sí el pueblo cubano.

Huir, protestar o someterse, se convirtió en un influyente libro de lectura obligatoria para los científicos sociales. La tesis de Hirschman es que un individuo, ante una situación frustrante o fallida tiene tres opciones: irse, quejarse o aguantar en silencio. En este caso, “irse” es abandonar el país y emigrar a otra nación; “protestar” es alzar la voz para articular el descontento; “someterse” es seguir leal al régimen gobernante o a su ideología.

Como hemos visto en Cuba, hasta en los regímenes más represivos hay siempre cierta lealtad al gobierno. Es necesario al menos un mínimo de aceptación para mantener la capacidad operativa de instituciones tales como las fuerzas armadas. Para los que no son leales al régimen, sólo queda irse o protestar, opciones mutuamente excluyentes.

Históricamente, los cubanos, incluido quien esto escribe, optaron por la opción de huir. A menudo elegimos esta opción para obtener recursos y regresar para derrocar al régimen castrista, como fue el caso de muchos de los primeros exiliados cubanos de mi generación. El desembarco de la Brigada 2506 en Bahía de Cochinos en 1961 y otras acciones gallardas emprendidas en las décadas de 1960 y 1970 lo ejemplifican. Hoy nuestras voces son más suaves y moderadas, pero siguen siendo fieles a la idea de una Cuba libre.

En el análisis de Hirschman, la huida temprana paraliza la protesta, pues la priva de sus principales agentes. Sí, durante un tiempo tal vez, pero hoy hay una nueva generación en Cuba que ha abrazado la protesta como su estrategia para lograr la libertad de esa sufrida nación.

Hirschman señala que cuando la opción de huir no es posible, como es mayormente en el caso de los cubanos, la protesta se convierte en la única opción de la oposición, “…el papel de la protesta aumenta a medida que la oportunidad de huir disminuye”. Por otra parte, cuanto más fácil es la opción de huir, menor es la protesta. “La posibilidad de huir puede atrofiar el arte de la protesta”. Conociendo esto, los regímenes opresores tratan de eliminar de la esfera nacional a sus enemigos políticos.

Ahora, una nueva generación de cubanos valientes y patriotas ha encontrado su voz en la Isla. El predicamento y reto para mi generación de exiliados es apoyar la protesta, no la huida, con todos los recursos sociopolíticos y económicos a nuestro alcance. Soy consciente de que puede parecer hipócrita y despiadado que un exiliado disuada de la huida y fomente la protesta desde la seguridad y comodidad del exilio. Sin embargo, no debemos caer en la trampa de convertirnos en cómplices de silenciar la protesta por la vía de la salida.

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Patria y vida: llegó la hora de los cubanos

BY JOSE AZEL Julio 20, 2021

MONTANA, Estados Unidos. — Entre 1987 y 1991 los pueblos de Estonia, Letonia y Lituania lucharon contra la ocupación soviética esencialmente cantando. Dos millones de personas tomadas de la mano, entonando canciones patrióticas en esos tres países. Esa fue la Revolución Cantada de los Estados Bálticos.