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Por Carlos M. Estefanía, Director de Cuba Nuestra, Suecia, noviembre 2

Orlando Fondevila nació en el año 1942 en el Cerro, La Habana. Hijo de cubana y de un campesino gallego, Fondevila quedó huérfano a los dos años, creciendo en una familia de pocos recursos.

En 1959 triunfó en Cuba una revolución proclamada para los humildes y por los humildes, que puso en fuga las clases acomodadas y que fascinó a los menos afortunados, los negros, los guajiros y por supuesto a los hijos des inmigrantes, que como Fondevila, a sus 17 años no era mas que un desempleado. Era, pues nuestro personaje con sus 17 años ya un hombre, como se es en Cuba a esa edad, sobre todo cuando la vida ha sido tan dura. Orlando tuvo clara su opción desde el primer momento. Muchos de su generación se sumaron a la resistencia, en particular aquellos que lucharon contra Batista, Fondevila, sin pensarlo dos veces, se entregó de

lleno a la revolución, con tanta fascinación, que se dejo engañar por la dama durante treinta largos años. Y así fue que Fondevila ingresó en la organización de Jóvenes Rebeldes; ¿rebeldes contra qué? Podríamos decir parodiando al propio Fondevila.

Y asi fue que Orlando Fondevila, se subió al carro de la victoria, haciendo de los conductores sus padres adoptivos; se sumó a sus congas, arrollando con extraño paso celta, y cantó con entusiasmo, consignas de orden, tales como esa de: [sic] “somo socialista palante y palante y al que no le guste que aguante, que aguante” o “Fidel, seguro, a los yanquees dale duro”.Y no es que Fondevila lo haya reconocido públicamente --eso ni loco en su actual empleo--, sino que de no habese prestado para ese choteo, jamás podría haber terminado las dos carreras universitarias de las que se graduó en Cuba, la de Profesor de Literatura y la de Licenciado en Sicología. Carreras reservadas a personas integradas, como se decía en los tiempos juveniles de aquel 'pichón de gallego'.

Y no era para menos lo de la idoneidad, pues en una sociedad comunista, si hay alguien que debe ser de confianza para el Partido, es aquél en cuyas manos se coloca la formación de los niños y jóvenes, así como la salud emocional del pueblo, es decir el maestro y el psicólogo, las dos profesiones de las que Orlando se recibió. De ellas obtuvo conocimientos que primero utilizó en la construcción del socialismo, y luego para ganarse un cómodo puesto en el exilio, para convencer, a los que combatieron a Castro de siempre, que el también es una de ellos, duro e intransigente como el que más.

Fue así que Orlando se convirtió en lo que decía Martí, y machacaba la publicidad revolucionaria, en 'maestro, que es hacerse creador', en su caso, de hijos de la revolución. Y no se piense que evadió la responsabilidad tomando como materias, las más alejadas de la política, matemáticas, biología o física, sino de español y literatura, las dos disciplinas, con que de manera más grata se moldea la cosmovisión revolucionaria. Pues allí donde el Comisario no entra por su dureza doctrinaria, si pasa la ideología subsumida en los ejercicios gramaticales, o camuflada en alas de la imaginación literaria.

El maestro navegó con suerte, llegando a trabajar en el Instituto de Perfeccionamiento Educacional, donde fue profesor de Literatura Española hasta que estalla el comunismo en Europa, es entonces, tras treinta años de abnegado servicios a la revolución, que el maestro descubre que el comunismo era malo, y que de un momento a otro podría venirse abajo. Da un paso arriesgado, en 1990 se integra a la oposición pasado por la “Asociación de Periodistas Independientes”, el “Consejo Nacional de los Derechos Civiles” y más tarde el “Movimiento Demócrata Cristiano”. Siete años pasó en la disidencia interna Fondevila, contra los 30 que pasó sirviendo a la revolución, el saldo resulta favorable a la primera. Más hay que reconocer que el acoso represivo hizo pesada su vida en la segunda etapa. Por fin, en 1997 logra salir de Cuba, a diferencia de otros exiliados que han pasado las de Caín en su destierro, el viejo “Joven Rebelde” (literalmente hablando) cayó de pie. Guillermo Gortázar hoy ex diputado por el Partido Popular, quien le había ayudado a salir de Cuba, lo hizo empleado en la Fundación Hispano Cubana , nacida en 1996, y de paso redactor de su revista.

Lamentablemente “la Fundación Hispano Cubana”, presidida por Gortazár, es una institución demasiado cercana al Partido Popular como para no despertar en Fondevila viejos reflejos condicionados. Y así como el perrito de Pablov, que salivaba al sonido de una campana. Fondevila ladra a todo el que no le guste al partido que hoy le manda. Y es que no es fácil para gente de su edad librarse de las viejas manías de obediencia ciega a la la ideología de que le paga. Sobre todo cuando carente de talento e imaginación encuentra, gracias a ese partido, los contactos y la posibilidad de canjear favores, lo que le permiten publicar, poemas ensayos y artículos, imposibles de recordar por lo poco o nada que aportan en forma y contenido.

Y así, las redes y algún que otro librito están llenas de inspiraciones y panfletos de Fondevila. Y como si fuera poco espacio para empercudir con su falta de talento, hasta en Radio Martí mete la pezuña. Pobres contribuidores, y sobre todo pobre audiencia que espera de este “periodista” una visión objetiva de España. Lamentablemente lo que hace Fondevila es editorializar la información con disciplina de periodista de Granma, sin apartarse una pizca del guión previo trazado por su partido, que no es el Comunista, sino el PP. Es una lástima, pues un pedagogo y psicólogo formado en Cuba podría contar mejores cosas que las que Fondevila nos dispara con voz nada radiofónica.

Como persona no parece mala gente, bueno mas bien no parece nada de lo poquita cosa que es. Pero cuando escribe de política, ahí si que se revuelve la fiera, y aparece un Fidel Castro al reves y como siempre, cargado de intransigencia. Y no es que el texto sea del todo tonto, tiene su inteligencia, la del hombre que coloca todos los recursos de su saber para caerle bien a quien le conviene, en este caso, a los que no saben mucho de cómo funciona Cuba. A los que esperan de antemano escuchar que todo es malo y que lo mejor es 'darle fuego al jarro hasta que suelte el fondo'. Y esto es una lástima, en su condición de ex maestro cubano, Orlando Fondevila tiene una terrible deuda, con su pueblo, en especial con los miles de jóvenes y profesores que pasaron por sus manos, que deformó, no sólo por los aprobados en masa que debió dar siguiendo las normas, sino por el engaño al que se prestó, obviando en la formación cultural de sus alumnos a los autores del Exilio o usando la obra sesgada de José Martí, la poesía mas comprometida de Rubén Martínez Villena, los cantos de Nicolás Guillén, la novela de Alejo Carpentier, o las loas que desde el continente hicieron a la revolución Pablo Neruda, Mario Benedetti y Ernesto Cardenal, para confundir y los sentimientos y trasmitir de manera muy “cultivada” las mismas consignas de su etapa “rebelde” y sobre todo sembrar en su alumnado lo malo que cree descubrir en nosotros. Todo ello canalizado efectivamente con la inspiración pedagógica de Antón Makarenko y empleando en la práctica las teorías psicológicas de Vigotsky y de Leontiev.

Pero Fondevila no quiere saldar su deuda con los cubanos de la Isla, esta apurado en recuperar el tiempo perdido. Tanta premura le lleva a entregarse en los brazos de la intransigencia con la misma devoción con que aguantaba los cuernos de la Revolución. Y repite para su nueva amada, sólo lo que ésta quiere escuchar, aunque en su discurso agresivo, se aleje cada vez mas de aquéllos a los que formó o le cierre más los ojos, o los espante más por el mal ejemplo que les da de lo que es un exiliado cubano. Es una lástima que tanto saber se lance por la borda, aún mas que Fondevila arrastrado por su servilismo, se apreste a atacar a quienes tanto hizo por adoctrinar; a los hijos rebeldes de la revolución. Hasta ahí ha llegado la bajeza del antiguo maestro “revolucionario”, y lo hace avizorando que puede salir mal parado, titulando su ataque vulgar, propio del mal escritorzuelo que es Fondevila, como: NOTA ÚNICA Y DEFINITIVA PARA LOS “HIJOS REBELDES DE LA REVOLUCIÓN CUBANA”. Y es que Orlando no es tan tonto como parece cuando hace periodismo, por debajo de su texto por encargo está la astucia del viejo ladino, que sabe más por viejo que por diablo, lo conveniente de anticipar su retirada cuando se trata de atacarnos. El ataque es motivado por la carta dirigida al gobierno sueco por nuestra Redacción, carta que ha despertado las malas pulgas de lo mas brutal del exilio cubano, y por supuesto los ladridos de sus perritos falderos.

Pena debería dar a quien bien pudo ser nuestro maestro, darnos un ejemplo que tanto lo aleja de un Varela, o un Luz y Caballero. Con tales pedagogos como Fondevila, lo mejor es ser el peor alumno de la clase, los menos aventajados, pues los mejores, los que más le hicieron caso, todavía están en Cuba, dormidos por la dictadura, custodiando presos politicos o dando golpes en una brigada de acción y respuesta rápida, cionvencidos de que hacen los mejor por la patria. Vergüenza debería sentir quien alguna vez leyó 'Poemas Pedagógicos y Banderas en la Torre', caer en las bajezas en que cae Fondevila, al hacerle la guerra a quienes debería apoyar con todas sus fuerzas, y que si alguna falta tuvieran, no seria culpa de ellos, sino de pedagogos como él mismo, es decir sus formadores al servicio de comunismo. No importa si Fondevila es incapaz de cargar con su pasado, o rehacer lo deshecho. Nosotros asumimos la tarea y auto educándonos en la libertad y razón que se nos negó en las aulas de los Orlandos Fondevilas. En sus nombres despertaremos al pueblo con inteligencia y tacto de los que carecen esos Fondevilas, que aún enseñan en la isla y los que fuera de ella escriben para el Exilio.

No le gusta a Fondevila que declaremos persona “non grata” a Marta Beatriz y su Asamblea para Promover la Sociedad Civil, ¿ Y dónde está el pecado?. Tampoco tienen que agradarnos a nosotros la gente que le gusta a él. De entrada por razones de generación, los que como Fondevila, Roque y Roca, dedicaron tantos años a forjar, la jaula en que nos educaron, ahora, van como Juan que se manta en busca del tiempo perdido y el amor del exilio. A éste lo engañan, pero no a nosotros, sabemos la pata de la que cojean y eso es lo que denunciamos en nuestra carta al gobierno sueco. Le molesta que recordemos su pasado comunista, como si ello fuera un improperio, quizás lo sea en su mala conciencia para Fondevila, pero no para nosotros que distinguimos al idealista del opresor entre los comunistas, y que consideramos que quien lo fue de corazón, trae consigo un saber que no tiene quien siempre combatió al comunismo. Este saber del ex comunista es una llave que puede abrir las puertas de la libertad de Cuba, llave que Fondevila, para asegurarse un jornal, tiró por el retrete del avión cuando salió de la isla.

Extraños nos encuentra Fondevila, y como tales nos reconocemos, por que después de tanto trabajo de adoctrinamiento, nos hemos liberado. En cualquier caso, no gracias a las clases de un profesor dogmático como tuvo que haber sido este señor, que sólo ha cambiado de amo, que es tan totalitario en su expresión, y que con la filosofía de los lacayos confunde la moderación con “besos y flores" o cosa “de niñitos llorones”. Niñitos llorones no somos nosotros, son aquellos que Fondevila obligaba a trabajar en el campo cumpliendo su deber de maestro revolucionario. Llorón es Fondevila cuando se exalta contra nosotros y se queja que no nos coloquemos el yugo que él mismo impone a su pensamiento por cuatro euros.

Que bueno que recuerde Fondevila los primeros ”años confusos, enloquecidos y criminales del castrismo” ¿Quiere decir que los demás no lo fueron? Que luego cuando se hizo maestro la locura cesó, que no fue en la confusión en la que educadores y sicólogos como éste, dejaron caer a la la juventud cubana?.

Fondevila en sí no vale nada, pero como modelo funciona, es el típico escribidor de nuestro exilio, la gente de mente estrecha, incapaz de entender la ironía, y eso que es Maestro de Literatura, y hasta se deja llamar poeta, no es capaz ni de captar la connotación de la frase con la que Cuba Nuestra subvierte esos lemas con que los adultos como él intentaron colocar hormas a nuestro pensamiento. Nosotros podemos reírnos de esas consigas, Fondevila no, las lleva demasiado prendida en su alma, más que como victima, como diseminador de ellas.' Y ahora al verlas tratada con irreverencia, reacciona contra nosotros, como alguna vez reaccionó en un Matutino contra el pinoerito que se quitaba la pañoleta, o el Testigo de Jehová que se negaba a saludar la bandera o a gritar , bajo su férrea mirada: “Pioneros por el comunismo seremos como el Ché?”

Nuestra rebeldía no es sólo contra una política equivocada seguida por Estados Unidos, es contra el régimen cubano y contra la mediocridad de seres como Orlando Fondevila, sus servidores de siempre, pues se sirve a un amo cuando se le obedece, y también cuado se ejecuta lo que a ése le conviene, como hace Orlando Fondevila al atacarnos. De esta manera, el ex maestro, le da la razón a los propagandistas de La Habana o a sus agentes encubiertos, y hará que el pueblo de Cuba tema o dude cada día más de los exiliados. Sin quererlo Fondevila seguirá forjando en la isla o fuera de ella -ppor rechazo a su persona, no por amor a Fidel-- ya no hijos rebeldes de la revolución como nosotros, sino, simplemente, lo que los Castros llaman: revolucionarios.

Fuentes: Orlando Fondevila, Galicia, Asturias y Cuba

http://www.libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=18838;Víctor Llano, El cubano de la Fundación Hispano Cubana http://libertaddigital.com/php3/opi_desa.php3?cpn=12497