La Habana, Cuba, Redacción Habana, (PD) diciembre 14 -- En Cuba, todos se muestran aprensivos sobre qué será del país y de todos los cubanos ahora que no está Fidel Castro. Sin él, muchas cosas cambiarán, solo que nadie espera que algún cambio sea para bien. Desde 1959, cuando algo cambia en Cuba, siempre es

para peor.

Es la interrogante sobre el futuro la que todos en su sano juicio se formulan dentro de la isla.

Raúl Castro tratará de rusificar o chinear el inviable modelo económico castrista. Todo parece indicar que en el aspecto político, la represión y la proscripción de derechos se mantendrán o quizás se incrementen, esta vez sin la intervención de las feromonas políticas y la maldad de Fidel Castro.

Sobre los dos años que según dice Raúl Castro le quedan para abandonar el poder, “… ¡eso habría que verlo, compay!”.

Si la sucesión dinástica no impone a algún Castro Espín o algún ‘Castro algo’ al frente de todo el entramado militar y represivo del régimen, esto quedaría en manos de algún otro ‘Castro-relevo’. Al frente de las estructuras “civiles” partidistas o administrativas estaría algún testaferro de confianza.

Quizás ahora Raúl Castro se sentirá más aliviado para tomar las decisiones en el plano económico que podrían disgustar a su hermano. Pero por acá, casi todos coinciden en que en los dos años que faltan para que el presidente deje el poder como anunció, “todo seguirá mal, igual o casi igual a como está y si cambia, será para peor”.

Raúl Castro deberá encontrar la vía para para que no todos, --jóvenes y no tan jóvenes-- quieran marcharse fuera del país. Para ello deberá encontrar algo que pueda ofrecer en términos de oportunidades y libertad para optar. Esta será la causa para su nuevo fracaso. El totalitarismo no tiene más opciones. Al menos hasta ahora, es y ha sido así.

En esa tarea podría ser testaferro estrella Miguel Díaz-Canel Bermúdez, el figurante civil aparentemente designado a suceder en la presidencia del país. Será el primero en más de cinco décadas que no llevará el apellido Castro. Alguien que no viste verde olivo y que es aficionado a redes sociales, Facebook y Twitter. Se dice que hasta gusta del rock and roll y otros elementos culturales del “enemigo”. Pero en su performance estará muy bien observado por el estamento militar que será quien verdaderamente detente el poder y tome decisiones.

En un futuro mediato, resulta probable que Raúl Castro no prevea jubilarse del todo. Quedará quizás como máxima figura del PCC. Entonces, Díaz-Canel tendrá fuertes retos que enfrentar:

1-Lidiar con los históricos.
2-Lidiar con un pueblo que quiere cambios.
3- Lidiar con el Ejército, en que el carácter dinástico del régimen impondrá al frente de seguro a Alejandro Castro Espín.

En esto hay una muy marcada referencia. El régimen militar totalitario castrista separa dos grupos de personas: los que adulan y los que tienen miedo. Solo que en la práctica, reconocen solo al grupo masivo que han estimulado durante más de cinco décadas. Esto es: los que tienen miedo. El miedo es en esencia la piedra de toque de la gobernabilidad del régimen militar totalitario y dinástico castrista.

Lo que jamás aceptará el régimen será un referéndum transparente con observación internacional. Uno en el cual los cubanos puedan expresar su voluntad sobre el futuro de la nación. Entonces y visto así, el presente está mal y el futuro, estará peor.

primaveradigital2011@gmail.com; Redacción Habana

 

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