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Prueba de la parafina dio negativa.

 

“... [Fidel] Era un gran cabrón”. Camps le preguntó, “¿Por qué dices eso?”. Raúl contestó, “Porque nos traicionó. Dijo que nos íbamos a unir a algunos soldados en el Moncada para un golpe de estado. Yo no maté a nadie”.

 

 

 

LA VERDADERA HISTORIA DE LA CAPTURA DE RAUL CASTRO EL 27 DE JULIO DE 1953

 

 

EL 'BRAVO' RAUL CASTRO NO DISPARO NI UN TIRO EN EL MONCADA

 

Dr. Antonio de la Cova, profesor universitario, 5 de agosto

El periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, publicó hoy sábado 5

de agosto, una versión distorsionada de la captura de Raúl Castro el 27 de Julio de 1953, al día siguiente del ataque al Moncada.

http://granmai.cubaweb.com/ingles/2006/agosto/vier4/

33raulmon-i.html

La verdad está mas cercana a la versión que estoy extractando aquí de mi futuro libro, “El Ataque al Moncada: Nacimiento de la Revolución Cubana a ser publicado por la imprenta de la Universidad de South Carolina el 30 de junio del 2007.

"Luego que el ataque al Moncada fue dominado, se enviaron rápidamente advertencias desde los mandos militares de los Regimientos a las guarniciones militares cercanas.

El teniente Vicente Camps Ruiz, de 42 años, había sido asignado dos días antes a una guarnición de 15 hombres en San Luis, a 17 millas al norte de Santiago de Cuba. Respondieron al alerta de fugitivos estableciendo un bloqueo en la carretera y con una posta oculta, en las líneas de ferrocarril entre San Luis y el pueblo de Dos Caminos.

A primera hora de la mañana del lunes, Raúl Castro, de 21 años caminaba hacia San Luis por las líneas de ferrocarril, habiendo dormido en un cañaveral en El Cristo la noche previa. Había comprado pan y agua en Dos Caminos antes de caer en la trampa donde estaban el sargento de la policía Emilio Boveda González, el cabo Canet, y el policía Victoriano Pellicer. Boveda llevó al sospechoso a la guarnición de San Luis ya que Raúl no tenía identificación, mientras los otros dos policías permanecían en su puesto de vigilancia.

Cuando el teniente Camps interrogó a Raúl Castro alrededor de las 8 a.m., éste adujo que era Ramón González, hermano de un dirigente del Partido PAP de Batista en Marcané. Raúl declaró que había asistido al Carnaval de Santiago de Cuba y que volvía a su casa en Cueto, cerca de Marcané.

Camps recuerda: “Raúl carecía de identificación y sólo tenía una moneda de $0.50 en sus bolsillos. Sospeché cuando no pudo explicar satisfactoriamente por qué no había comprado un billete de ida y vuelta para asistir al carnaval. A continuación adujo que había ido a Santiago de Cuba en un automóvil con dos amigos que nombró”. Camps hizo que el detenido se desvistiera para chequear si tenía alguna herida y examinarle cuidadosamente de cerca los hombros en busca de trazas de rasponazos de la culata de algún fusil. “Aún cuando él aducia ser campesino, noté que tenía calzoncillos atléticos, prenda interior que los campesinos no usaban debido a su similitud con los pantaloncitos de mujer. Entonces supe que vivía en la ciudad”, recuerda el Teniente.

A Raúl le temblaban las manos cuando lo dejaron en una celda detenido mientras se verificaba su identidad.

El teniente Camps telefoneó al jefe del Ejército en Alto Cedro, quien replicó que la persona que supuestamente había llevado manejando a Raúl a Santiago de Cuba había vendido su automóvil hacía un mes y que el otro presunto compañero convalecía con una pierna fracturada. Le dieron una descripción de Ramón González, el que Raúl aducía él era, y no coincidía. Cuando se confrontó al sospechoso con la información y el hecho que ninguno de los dos amigos que había mencionado habían ido con él, rapidamente admitió su verdadera identidad y confesó su participación. Una prueba de la parafina indicó que no había disparado ningún arma.

Al siguiente día, Camps y dos cabos escoltaron al prisionero a la guarnición de Palma Soriano, donde permaneció durante tres días, antes de ser trsladado al vivac de la ciudad de Santiago de Cuba, un edificio colonial construido en 1845.

Camps, le dijo a Raúl, a continuación: “Mira, a tu hermano lo mataron” y le enseñó el periodico progubernamental “Ataja” con un titular: “Muerto Fidel Castro”. El artículo afirmaba que “con toda certeza, entre los civiles no identificados que murieron en el ataque al cuartel Moncada, cayó el líder de los atacantes, Fidel Castro”.

Según Camps, el turbado jóven dijo: “Murió como él quería. Era un gran cabrón”. Camps le preguntó, “¿Por qué dices eso?”. Raúl contestó, “Porque nos traicionó. Dijo que nos íbamos a unir a algunos soldados en el Moncada para un golpe de estado. Yo no maté a nadie”.

Al llegar a Santiago de Cuba, Raúl Castro declaró a los reporteros de Cadena Oriental de Radio y del Havana Post.

“Llegué a Santiago de Cuba la noche del sábado con el propósito de tomar parte en el asalto del Cuartel Moncada. Me fui de La Habana donde vivo en la calle Neptuno No.213, el viernes, invitado por mi hermano Fidel, quien no me había explicado los planea, a participar en ese ataque hasta que llegamos a la finca en Siboney. Allí nos dijeron que íbamos a tomar parte en el asalto del Cuartel Moncada y cómo iba a ser hecho, pero todo resultó distinto (habían sido engañados y les dijeron que los soldados y los oficiales estaban contra el gobierno y que nos apoyarían). Mi hermano nos aseguró que no habría ningún asesinato, pero cuando llegamos al Hospital Civil ocurrieron algunos. Entré al edificio de la Corte de Apelaciones de Santiago, con otros cinco compañeros, para apoderarnos de él e impedir que las fuerzas armadas tomaran posiciones y dispararan a los atacantes…".

En la finca El Siboney nos dieron uniformes del Ejército para que los usáramos y armas. No teníamos ningun plan sobre lo que debíamos hacer en Cuba. Yo era Ortodoxo y dije “era” ya que la Ortodoxia no existía ya. Una vez que el plan había fallado, me despojé del uniforme del Ejercito que vestía y descendí por la loma detrás de la Corte de Apelaciones, abandonando la ciudad y dirigiéndome a Dos Caminos, donde fui arrestado y llevado a San Luis. Tanto en los cuarteles de San Luis como en el del Moncada nos trataron bien”.

"Hermano de Fidel Castro admite los asesinatos en el hospital”, Havana Post, Julio 31 de 1953, página 1).