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Por Claudia Montero, Cubanet.org, Junio 17, 2021

LA HABANA, Cuba. – Tras su liberación este viernes, la periodista de CubaNet Camila Acosta Rodríguez aseguró que los agentes de la Seguridad del Estado que la detuvieron e interrogaron a partir del pasado lunes habían intentado convencerla para que colaborara con el régimen.

 

 

 

 

Siempre les respondió lo mismo, asegura: “Yo no voy a colaborar nunca con la Seguridad del Estado”.

Además, trataron de que firmara una multa por desorden público (delito que se le imputa) y que “le están aplicando a todas las personas que están detenidas por la manifestación”, precisó la reportera.

Sin embargo, ella se negó alegando que, cuando le devolvieran todo lo que le habían confiscado (20 000 pesos en moneda nacional de su padre, dos laptops (una de ellas ajena), varias memorias USB, un disco duro, una tableta de otra persona y el teléfono celular), entonces valoraría firmar la multa.

“Ayer querían que yo me comprometía a pagarla, porque ellos le iban a pedir a la Fiscalía que solo me impusiera una multa como sanción. Pero si firmaba eso reconocía que había cometido un delito y no es así. No nos entendimos nunca”.

Aunque fue liberada, la reportera de CubaNet y corresponsal en La Habana del diario español ABC se mantiene bajo reclusión domiciliaria. Al ser informada de la medida, le respondió a los agentes que la llevaran de una vez para los calabozos “porque si se formaba de nuevo una revuelta iba a volver a la calle a reportar”.

El lunes 12 de julio, Acosta Rodríguez fue trasladada a la estación policial de Infanta y Manglar, a pesar de que aún no se encontraba acusada de ningún delito.

“El martes me trasladan en un carro particular ―pero de la Seguridad, con cuatro agentes dentro― para Acosta y Diez de Octubre. Allí me llevaron también para los calabozos, pero esta vez acompañada por seis mujeres”.

La periodista asegura que nunca llegó a estar en el Centro de Investigación Policial de 100 y Aldabó, contrario a lo que le dijeron inicialmente a su padre.

En la estación de Diez de Octubre la entrevistaban hasta dos veces al día “una muchacha que se identificó como ‘capitana Raquel’ y quien ella misma decía que era su jefe, el ‘teniente coronel Antonio’”.

“Yo reconocí que sí había ido a la manifestación como observadora, porque soy periodista, estudié Periodismo y trabajo con CubaNet y con el diario ABC, de España”.

“Siempre estuve bastante pausada, segura. Yo sabía que con ellos no se podía ceder ni reconocer algo con lo que una no está de acuerdo. Querían que me sintiera abandonada, sola…”.

Acosta Rodríguez también especifica que, según pudo calcular, solamente en la estación de Acosta y Diez de Octubre había aproximadamente unos 40 detenidos por la protesta, aunque no conoce la cantidad que se encontraba en las celdas de la segunda planta.

“Quienes compartían celda conmigo me contaron que, en la estación de Aguilera, no había ni un solo detenido que no tuviera lesiones y que a ninguno le hicieron certificados por los golpes”.

“Había menores de edad, una madre con sus dos hijas, una de ellas de 16 años, que vio cómo le daban golpes para detenerlas. A otras personas las habían ido a buscar a su trabajo porque alguien había dicho que habían participado en la manifestación y en realidad unas cuantas solo habían pasado por el lugar por curiosidad”.

Acosta Rodríguez pudo conocer sobre un matrimonio que pasaba por el lugar de la manifestación y que había sido detenido, dejando a su hijo de seis años solo en la casa.

La reportera les exigió a los agentes que procesaran también a todas las personas que escuchó gritando “abajo la gusanera” y que vio incluso con palos para dar golpes a los manifestantes pacíficos.

Camila Acosta: “Yo no voy a colaborar nunca con la Seguridad del Estado”