Hay hasta quienes dudan que haya sido cremado. Otros dicen que solo una parte de las cenizas está en Santa Ifigenia y que la otra será la que reposará en la Cripta del Mambí.

La bola se apoya en explicaciones basadas en el Palo Monte, la magia negra y otras prácticas ocultistas, pero más que todo, se debe a la proverbial desconfianza hacia un régimen que desde sus mismos inicios, hace 58 años, se especializó en la conspiración, el ocultamiento y el secretismo.

Mientras, el régimen no cesa el culto a la personalidad del desaparecido Comandante y el saturador bombardeo con su imagen y la letanía de sus hechos y sus palabras en la prensa, la radio y la TV, que se inició meses antes de su muerte, cuando se aproximaba su 90 cumpleaños.

Lo cierto es que a más de un mes de su fallecimiento, el pasado 25 de noviembre, Fidel Castro sigue dando de qué hablar, tanto a sus seguidores como a sus enemigos. Más que cuando vivía. Hoy se habla y se escribe mucho más de él que cuando desde su bunker en Punto Cero escribía confusas reflexiones donde divagaba y hacía predicciones apocalípticas, y recibía a visitantes extranjeros que invariablemente daban luego fe de que estaba vivo al comentar lo lúcido y saludable que lo encontraron.

Como pasó antes con el caso de Ché Guevara, la muerte dio a Fidel Castro el segundo –- o tercero, habida cuenta de las reflexiones en Granma y Cuba Debate-- aire que necesitaba su mito.
luicino2012@gmail.com; Luis Cino

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Luis Cino, P.D., Arroyo Naranjo, enero 6 -- Se rumora, es la última bola, que las cenizas de Fidel Castro no son las que están en el monolito del cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, sino que las tienen celosamente guardadas, y que serán las que realmente depositarán en la Cripta del Mambí, en el remozado Capitolio, sede de la Asamblea Nacional

Fidel Castro aún da de qué hablar