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¿QUE QUIERE FIDEL?

Jorge Hernández Fonseca, Brasil, 22 de agosto -- La incógnita asociada a la repentina y arrolladora reaparición del dictador cubano Fidel Castro en el panorama cubano internacional, ha sido objeto de preocupación y conjeturas por una buena parte del exilio cubano. Como era de esperar, varios analistas políticos de reconocido prestigio han escrito al respecto intentando poner en claro las causas de su reaparición. En primer lugar, es lógico que una personalidad como Castro --el cual sólo cedió la dirección del país aquejado por una enfermedad grave-- una vez restablecido, quiera

 

TRAS LAS HUELLAS DE Da VINCI
Félix J. Hernández

 





La anticipada victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias norteamericanas de la mitad del período presidencial es un “secreto a voces”. El optimismo es sólido en los círculos del Partido Republicano. Retornar la Cámara de Representantes a la lideratura republicana y retirar a Nancy Pelosi como Vocera [Presidenta] de ese cuerpo legislativo se consideran resultados seguros e inevitables. Se habla incluso de la posibilidad de alcanzar una mayoría senatorial Republicana, esperanza dudosa pues en noviembre sólo se disputará la tercera parte de ese organismo.

Un déficit siempre creciente, una deuda nacional que cada día más impagable, un sostenido desempleo apenas por debajo del 10% (con cifras más elevadas en la mayoría de los llamados “swing states”), el arrogante desdén del Ejecutivo ante las objeciones populares a su agenda y su evidente determinación a crear un estado paternalista que substituya a la república más exitosa de la historia universal, contituyen un récord difícil de defender. Son muchos los congresistas Demócratas quienes no desean la ayuda de Obama en sus campañas del próximo otoño. Recordemos que sólo el 20% de los votantes en Norteamérica se consideran a sí mismos “liberales” (etiqueta que en la jerga política de aquí se define como “socialista”, o al menos “socialdemócrata”).

Todas las encuestas coinciden en que la popularidad de la administración Obama se desploma y que incluso enfrenta un decreciente entusiasmo por parte de su base política. Un sondeo reciente del respetado encuestador Rassmusen reveló que si las elecciones presidenciales del 2012 se celebraran hoy, el Presidente perdería ante todos los posibles candida tos del partido de oposición, incluso ante un candidato “genérico”. Otras encuestas indican que quienes se oponen con gran convicción a la política del Presidente se aproximan a 46% de los votantes registrados, mientras quienes lo apoyan con la misma fuerza en el mismo grupo apenas si llegan a 28%.

Sin embargo, todas esas posibilidades carecen de importancia cuando se tienen en cuenta las ingratas realidades que confrontan. Si lo que nos importa es el futuro de Estados Unidos, su salud social y económica y las implicaciones de esas metas en el futuro de la Humanidad, dedicarnos a esperar pacientemente por los comicios de noviembre equivale a garantizar el fracaso.

Me explico: el mal ya está hecho. El Estado norteamericano debe casi $13,400,000,000,000.00, cantidad que en el idioma inglés llaman 13 trillones con 400 billones de dólares y en castellano 13 billones con 400 mil millones de dólares. No es posible detener la bancarrota y recobrar nuestra autonomía individual sin primero eliminar todo el poder inconstitucional que el estado se abroga de manera creciente y contínua desde finales de la Administración anterior. Ese poder obtenido ilegalmente es tanto social como económico.

Desde la inauguración del presente Gobierno en Washington las prerrogativas del estado y su opresivo arbitrio sobre todos y cada uno de nostros ha crecido proporcionalmente al incremento de la deuda nacional y en razón inversa al ejercicio de nuestras libertades. Teóricamente Barak Hussein Obama es sólo el Presidente de la República. Pero también se trata de un ideólogo irrestricto y económicamente ignorante, quien llegara al poder en la cresta de una ola de miedo y engaño. Un mandón arrogante, que aplica por decreto una agenda colectivista en la que cree fanáticamente, sin restricciones ni remordimientos.

Pensar que una nueva mayoría Republicana en la Cámara de Representantes, incluso ayudada por otra simple mayoría de la oposición en el Senado puedan cambiar el curso ruinoso de Norteamérica es soñar una quimera. Para empezar, aunque en teoría la Cámara es el único organismo con discreción constitucional para otorgar gastos, sólo la recuperación inmediata de todos los gastos que ha hecho intocables esa presente legislatura podría empezar a revertir el camino a la bancarrota. Esto no puede conseguirse sin una mayoría senatorial a prueba del veto presidencial y tal mayoría es matemáticamente imposible de alcanzar en noviembre de este año.

En realidad el Poder Ejecutivo ha devenido en el único poder real en U.S.A. durante la Administración presente. El Congreso ha cercenado sus propios poderes mediante el abandono inicuo e irresponsable de sus prerrogativas. Los norteamericanos de hoy estamos siendo gobernados por organismos burocráticos semiautónomos y de corte totalitario, como la Administración de Protección del Medio Ambiente (E. P. A.). Recuérdese que la presente Administración amenazó al Congreso recientemente que si no aprobaba la llamada ley de “Tax and Trade”, la E. P. A. se ocuparía de aplicarla por cuenta propia. Esa subversión de la legalidad está ocurriendo en Estados Unidos, no sólo en la Venezuela de Chávez.

¿Quiere todo esto decir que nuestro futuro en libertad está irremisiblemente comprometido? No necesariamente. Este triste escenario implica que tenemos que sacudirnos inmediatamente la nociva miopía conservadora que nos inmoviliza. La política no es juego, sino asunto muy serio y responsabilidad de todos. Tiempos excepcionales demandan labores excepcionales. Cada individuo pensante tiene la obligación inalienable, hacia sí mismo, su familia y sus vecinos, de convertirse en un activista de la libertad. Todo eso, por supuesto implica esfuerzo, dinero y tiempo. Nunca se logrará salir de este profundo hueco si simplemente esperamos por noviembre.

Comunicarse con los congresistas de cada distrito de manera respetuosa y firme (sin importar cuál sea su filiación), inundar las oficinas de la prensa “liberal” con mensajes denunciando sus deshonestos editoriales, asistir a reuniones masivas apoyando las causas del retorno a la libertad individual y a la responsabilidad administrativa, tanto pública como individual, mantenernos informados y educar a otros a través de la Red, son labores infinitamente efectivas y fundamentales en el retorno a la salud social.

Recordemos nuevamente a Martí, quien tanto nos enseñara: “Es necesario poner de moda la virtud”.


LA MIOPÍA CONSERVADORA
Por Hugo J. Byrne, California, agosto 22 --

Nota: Toda traducción es parcialmente “libre” porque el significado de palabras, usos y frases varía extensamente con cada idioma. He tratado de traducir este trabajo de su versión original; “The Conservative Self-Deception”, lo más literalmente posible. Planeo publicar la versión
original en breve.
UNA DE PORRISTAS

 

 

Por Roberto Rodríguez Tejera, Miami, agosto 22, enviado por Paul Echániz -- Por los últimos 52 años los cubanos hemos insistido, más allá de toda lógica, en que algún día Cuba será libre e independiente. El momento puede que esté llegando. Depende ahora de nosotros asegurarnos de que los que sacrifican la libertad de los pueblos en nombre de una paz y una estabilidad artificial no triunfen una vez más. ¿Estaremos los cubanos a la altura de las circunstancias? Espero que sí. El fin de los Castro se acerca: eso no está en discusión. Estamos a punto de ver la derrota de un sistema que colapsa por el peso de los fracasos, los años y la intransigencia, y el cansancio y la desidia.

Sin embargo, la desinformación del régimen, y la activa colaboración de los que debieran ser aliados y dolientes, nos impiden ver lo cercano de la victoria, que por demás, viene disfrazada para que no la podamos reconocer. Los que nos dicen que la oposición ha sido derrotada por el tiempo, por nuestros pecados y por nuestra incapacidad, o se equivocan, o mienten para salvar los restos del castrismo. Lo que termina, lo que se agota, lo que tiene que morir, es el castrismo. Y tiene que morir para que Cuba viva.

A los que nos dicen que la única alternativa que tenemos los cubanos es la reforma del modelo castrista por los mismos que lo implantaron o, en su defecto, la perpetuación del modelo en su expresión más grosera y represiva, tenemos que responderle que, cuando menos, se equivocan; que la victoria está al alcance de la mano y que la derrota no es aceptable, porque aceptarla sería aceptar el fin de un proyecto de nación que se empezó a gestar en el siglo XVIII y que todavía sobrevive a pesar del castrismo. Un proyecto de nación que insiste en que la nacionalidad es fuente de derecho y que lo cubano no lo define un proyecto político en particular.

Los cubanos que pensamos que Cuba no es, ni Castro ni la revolución tenemos la obligación de no aceptar nada menos que la rendición incondicional del proyecto castrista. Todo intento de reconciliación y todo proceso de transición política tienen que comenzar por denunciar al castrismo como lo que es: una aberración política que hay que desarraigar de la vida nacional. Sin ese requisito previo el perdón no es posible, la reconciliación sería una farsa y el futuro una quimera.  Lo que está en juego no es la victoria de un partido político sobre otro. Lo que está en juego es el mismo concepto de Nación, la posibilidad de La República.  Aceptar la interpretación castrista de la nación y desde esa perspectiva comenzar la oposición a participar de un proceso de reconciliación nacional sin antes exigir ese exorcismo nacional, sería aceptar la perpetuación del Castrismo como concepto de nación. Fidel Castro nos impuso un modo de sociedad medieval que tiene que ser desmantelado y, cuanto antes lo hagamos, mejor para todos. La única negociación posible sería aquella que sirviera para pactar los términos y condiciones del desmantelamiento total del sistema castrista. No nace este planteamiento de la vana soberbia que ha definido al castrismo en los últimos 50 años, ni tampoco están presentes el revanchismo ni el machismo tan característicos de este proceso y, lamentablemnte, de nuestra cultura. 

El futuro del país no puede ni debe estar al servicio, ni de una oposición que aspire a excluir totalmente a los que hoy están en el poder, ni tampoco de los que, al lado de los Castro, aspiren a sucederlos excluyendo del futuro de Cuba a otros cubanos.  El peligro para los funcionarios del régimen no viene de una oposición que aspira a una Cuba “con todos y para el bien de todos”.  El peligro para ellos viene de las palabras y acciones de los más altos representantes del régimen, especialmente de los más recientes discursos de Raúl Castro y la reaparición de Fidel Castro. Los funcionarios del régimen no tienen que temer al exilio, la oposición interna, o a los Estados Unidos; por ahora ni siquiera a un pueblo ya cansado y lleno de legítimos reclamos, sino a la ira, la incapacidad y el desprecio por todos los cubanos de los Castro  y su equipo de gobierno, anquilosados por los años, el temor y el dogmatismo.

En 1959 Castro nos impuso  a los cubanos la peor de las guerras: una guerra civil. Seguimos en guerra los cubanos porque la dictadura nunca ha querido, ni quiere, repito, ni quiere, pactar la paz con la oposición; porque no ha permitido, ni planea permitir, ninguna interpretación de país que no sea la de su proyecto.

Como alternativa, nos han dado los paredones de fusilamiento, la cárcel, el destierro, o el convertirnos en no-personas dentro de un país que, por voluntad de un dictador, pasó a ser un feudo suyo y de un grupo de sus seguidores, y no la patria común de todos los cubanos. Todo se puede pactar, todo se puede negociar entre la oposición y los funcionarios dispuestos a abandonar el régimen, para la formación de un gobierno de transición; todo, menos la supervivencia de un castrismo sin Castro. El gobierno de transición, para que sea creíble, no puede incluir a nadie que no rechace de antemano todo lo que ha representado el castrismo en la vida nacional. Se acerca el momento en que Cuba, después de 50 años, sea gobernada por un grupo de cubanos cuyo apellido no será Castro.  Si fuéramos a sintetizar la misión de ese equipo de gobierno, el gobierno de transición, habría que decir que ha de ser la erradicación del concepto castrista de nación, y la implementación, al mismo tiempo, de la metodología democrática que pueda llevar a Cuba, en poco tiempo, a su transformación en un estado de derecho basado en el ideal que nació en la manigua y creció con Martí, en una República donde “la ley primera… sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Como se ha demostrado en los últimos meses, ni la oposición interna, ni el país en diáspora, podrán ser sometidos por la fuerza, ni asumidos por la mentira y la manipulación. Tratar de ignorarlos sería condenar al fracaso todo intento de transición verdadera. Los funcionarios desencantados del castrismo que no hayan tenido responsabilidad directa en hechos de represión brutal resultan indispensables también a todo proceso de transición que, tal como lo reclama el bienestar de la nación, le cierre el paso al revanchismo y la venganza.

Estos tres elementos -–oposición interna, exilio y ex funcionarios limpios-- están llamados a forjar la alianza que garantice

CUBA EN LA ENCRUCIJADA / 2010

el fin del continuismo, la re-fundación del estado de derecho y la rápida desembocadura en una República democrática, y es esa alianza lo único que puede ofrecer las necesarias garantías de paz para el desarrollo del proceso de transición.

Algunos, dentro de las filas de los que aspiran a suceder a los hermanos Castro, quizás crean que su supervivencia física y su supervivencia política estarán garantizadas por su habilidad para reprimir a los cubanos en la isla y por su capacidad de negociar con Estados Unidos, o sea, siguiendo, de esa forma, el modelo castrista.  Confían en que la oposición será negociada por Washington.

Sin embargo, se equivocan los que piensan que el gobierno de los Estados Unidos podrá imponerle a los opositores cubanos, en el exterior, o dentro del país, lealtad, sumisión y cooperación con cualquier intento de gobierno que pretenda suceder a los Castro.  El gobierno de la transición deberá ser pactado de antemano e integrado  por opositores y ex funcionarios desvinculados de la represión o no cesaremos, en la oposición, en nuestros esfuerzos por lograr para Cuba lo que Cuba y los cubanos se merecen: libertad política, democracia económica, y respeto pleno a la dignidad de todos los cubanos sin importar sus preferencias políticas.

Solamente la participación de la oposición en el gobierno que suceda a los Castro puede garantizar que las negociaciones con el gobierno de Estados Unidos no se conviertan en una deshonrosa y costosísima capitulación política y económica para la República de Cuba. Solamente la oposición, como parte del gobierno de transición, puede garantizar la paz social y la esperanza. Sólo la  lealtad y apoyo de la oposición al proyecto de país que se quiera construir pueden ayudar a garantizarle a Cuba su soberanía y su independencia.  La credibilidad ante el pueblo está en las manos de los opositores.  Sin el aporte de la oposición, los cambios económicos serían solamente oportunidades para la desestabilización del gobierno y la pérdida de la paz social.  El tiempo se acaba y la crisis es de tal magnitud que ni la represión, ni la voluntad que tiene la oposición para que los cambios se realicen de forma pacífica y pactada, pueden garantizar que el pueblo tenga la paciencia y la tolerancia para continuar esperando.

Si la violencia se desata, nadie puede garantizar nada.  Para que Cuba sobreviva la guerra que se inició en 1959, esa guerra tiene que terminar. Llegó el momento de pactar la paz: sin los Castro y sin el castrismo. Entre cubanos. Ningún cubano deberá ser fusilado, ni encarcelado, ni declarado apátrida, ni traidor, ni agente de gobierno extranjero alguno, ni perseguido jamás, ni obligado a vivir fuera de Cuba, por defender una idea política. Todo esto hay que desterrarlo del futuro de la nación. Tenemos que pactar una paz basada en la posibilidad de una patria para todos: para la oposición, para los ex funcionarios del régimen, para los negros, para los mestizos y para los blancos, para los exilados políticos y para los inmigrantes económicos, para los creyentes y para los ateos. Se podrán abrir las cárceles para dejar salir presos politicos, antes se ha hecho. Pero mientras no digamos todos juntos ¡NUNCA MAS!, esas cárceles se pueden volver a llenar.

Una meta indispensable tiene que ser la de no más presos políticos; no más presidio político. Se podrá dejar de perseguir a los cubanos por sus ideas, por practicar una religión en específico, por su raza o por sus preferencias sexuales, pero hasta que la cultura de intolerancia y el carácter dogmático del castrismo no sean condenados por todos, no se comenzarán a erradicar esas taras que el propio castrismo nos quiere legar.  Se podrá insistir en el principio martiano de “dígase cubano y se habrá dicho todo” y seguiremos cultivando una metáfora, imprescindible como meta, pero que no se ajusta a la realidad de ayer, ni a la de hoy.

Es hora de plantearse como parte imprescindible del proyecto nacional la integración de la poblacion negra en los asuntos económicos y políticos. Esto requiere que todos hagamos desde ahora un compromiso serio, concertado y bien financiado  en su momento por parte del estado cubano para ayudar a la población negra, tan pronto comience la transición, a despegar económicamente con las mismas oportunidades de éxito que los blancos con familia en el exterior o los que han ocupado trabajos en áreas dólar.

 Si queremos paz social, unidad nacional y una transición exitosa después del castrismo, la poblacion negra tiene que ser incorporada desde el primer momento.  Esto no admite demora.

Cuba, por su insularidad y geografía, requiere unas fuerzas armadas modernas, profesionales y listas para enfrentar los retos del siglo XXI. Igualmente requiere órganos de seguridad provistos con los  instrumentos técnicos y jurídicos necesarios en una sociedad moderna. Sin embargo, para que esas instituciones puedan obtener el respeto del pueblo y el respaldo de la oposición, el  gobierno de transición, una vez establecido, debe ordenar inmediatamente la exclusión de  los órganos de seguridad y defensa del país de los represores y de los agentes políticos del estado, así como de los mandos que hayan colaborado con las autoridades políticas en detrimento de esas instituciones. Nunca más la tortura, el abuso, ni la violación de los derechos humanos deben tener cabida en organismos cuyo objetivo es defender al pueblo, y no reprimirlo.  Es requisito indispensable que se eliminen del Código Penal y de los códigos civiles actualmente vigentes las limitaciones políticas, de reunión, de libre expresión y de acceso a los medios de comunicación, así como cualquier otra limitación que impida echar a andar el proceso de participación de todos los sectores interesados en la transición, además de eliminar inmediatamente el papel rector del Partido Comunista en los asuntos del país. 

De igual manera, se necesita que el gobierno de transición  asuma  a los cubanos que vivan en el exterior y a los hijos de éstos como parte de la nación, reconociéndoles iguales derechos políticos y legales que a los cubanos que vivan en el territorio nacional. La Nación supera la geografia nacional, y eso es indispensable reconocerlo de inmediato.

Para lograr la necesaria legitimidad, el gobierno de transición deberá disolver de inmediato la Asamblea Nacional del Poder Popular y convocar a elecciones nacionales para establecer un cuerpo legislativo verdaderamente representativo, independiente y legítimo, eliminando toda restricción en el proceso de postulación y posterior selección de los ganadores. Ese cuerpo legislativo, libremente electo y representativo de todos los ciudadanos, incluyendo a los cubanos en la diáspora, debe de ser la máxima autoridad en los asuntos legislativos del país y, de forma soberana, debe legislar los cambios legales necesarios para  garantizar el éxito de la transición.

El futuro se nos hace presente mucho más rápidamente de lo que pensamos. Entender e identificar desde ahora y, si es posible, fortalecer a elementos dentro del régimen que aspiren a superar el castrismo una vez que comience la transición, es indispensable, así como lo es también el aislamiento de pequeños, pero poderosos, grupos de intransigentes que nos quieren imponer el continuismo.

Nos encontramos los cubanos, nuevamente, en una encrucijada muy parecida a la que tuvimos que enfrentar en 1959. Por una parte una dictadura a punto de colapsar y como remedio, en ese momento, como alternativa de futuro, tuvimos que escoger entre el castrismo o el socialismo democrático de las fuerzas progresistas. El resultado Uds. lo conocen, no hace falta abundar. El error, la imposición, la manipulación, la conspiración, como ustedes quieran llamarle, nos ha costado muy caro: 52 años de dictadura. Quizás, porque el tiempo no está de nuestro lado, un error ahora puede ser fatal para la República. A los que nos quieren imponer un castrismo reformado, confiando en su interpretación del tiempo, o su poder económico, o sus intereses personales o económicos, o simplemente porque se creen derrotados por un régimen que los intimida y manipula aún desde su tumba, tenemos que decirle que el momento de Cuba es ahora. Que el desmonte del castrismo no es negociable, así lo quieran algunos en Washington, en el Vaticano,  en Miami o en La Habana. No es por unos pocos, ni para unos pocos: es para todos y, para siempre, que Cuba, tiene, debe y va a renacer. Y permítanme terminar diciendo, como Agustín Tamargo, y en la mejor tradición del cubano que ni se rinde ni pierde la fe: Cuba primero, Cuba después, y Cuba siempre.

 

 

Por Félix J. Hernández, París, 22 de agosto -- Querida Ofelia,  conocí al Sr. Charles Bach hace sólo cinco años, durante la boda de mi hijo con su nieta Anne-Laure. Me impresionó mucho su personalidad y la forma de contar, de buscar en los rincones más lejanos de su memoria, su “pequeña” historia vivida dentro de la Gran Historia de Francia. Sólo hoy, a los 92 años de edad, he logrado obtener su testimonio, con la preciosa ayuda de su nieta Anne Cécile.

 

 

Charles Bach --“Antes de la guerra, yo era aprendiz de panadero en la panadería de mi tío Yutz. El 3 de septiembre de 1939, mientras trabajaba como panadero en Peltre, recibí el telegrama que me trajo un policía para que me presentara inmediatamente en la Plaza del Rey George en la ciudad de Metz. De allí me enviaron a un cuartel en la ciudad de Thionville, donde pasé casi dos meses. Me ubicaron como chófer de un camión de abastecimientos de comida. También me ocupaba de los tractores de cuatro ruedas o de orugas que se utilizaban para poder sacar los cañones atascados en el fango. Teníamos 50 tractores para unos 75 cañones.

El 7 de noviembre tuvimos 27 muertos en Maderen. Fue el único ataque que sufrimos en ese período. El objetivo de aquel ataque aéreo alemán fuedestruir los cuatro grandes cañones que poseíamos. El bombardeo sólo duró unos tres minutos. Yo quedé herido por un balazo en un brazo.

En realidad los fusiles no eran muy útiles, pues sólo debían ser utilizados en casos excepcionales. Utilizábamos mucho más los tanques y los cañones. Los soldados franceses estábamos separados de los alemanes por unos 100 metros apenas; nos veíamos. Pero la orden que debíamos respetar era la de: ¡Si no les disparan, ustedes no tiren! Entonces, nadie disparaba. Por lo cual pienso que éramos una especie de reserva de soldados.

A nuestro alrededor todo era impresionante. Los civiles habían sido evacuados, más bien expulsados. Numerosas tiendas de campaña nos rodeaban. Una gran parte de la población había partido hacia el sur del país y las ciudades estaban desiertas. Pasé las Navidades en Morfontaine en la región de Meurthe y Moselle. Los soldados se desplazaban en tractores y camiones, nunca a pie. Había mucho movimiento de tropas que estaban acuarteladas en: Sainte Ménéhould, Chalons en Champagne, Bevilliers en la Meuse, etc.

En mayo llegamos a Verdún. La guarnición precedente lo había quemado todo para no dejar nada a los alemanes. No había carne, ni siquiera casas. El tabaco había sido tirado a las calles, cubriéndolas en ciertos trechos. En aquella ciudad muerta, los soldados habían recibido la orden de quedarse detrás de las casamatas. Sólo podían salir tarde por la noche o en la madrugada. No debían alejarse, para poder correr esconderse en caso de ataques aéreos alemanes. Pero dos de mis compañeros desobedecieron. Estábamos en pleno mes de mayo y las fresas abundaban en los jardines abandonados. Mientras ellos estaban recogiéndolas, de pronto aparecieron los aviones alemanes y a pesar de que los dos jóvenes soldados trataron de esconderse debajo de una escalera, ambos murieron durante el bombardeo.

El 22 de junio fue proclamado el Armisticio. El capitán de nuestra guarnición izó una bandera blanca. La alegría de todos fue enorme. Dejamos todo lo que poseíamos en aquel lugar: las maletas, los fusiles, etc. Los cerca de 300 soldados que estábamos en aquella guarnición fuimos bien tratados y… nos dieron una buena comida. Nos pusieron en fila en el gran patio y nos preguntaron nuestras señas. Tres días después fuimos puestos en libertad los de Alsacia y de Lorena que éramos considerados como alemanes. Los otros soldados fueron liberados mucho después.

Como no había podido dar noticias mías a mi familia desde el Armisticio, decidí regresar a casa pidiendo auto-stop. Al verme vivo, mis padres con lágrimas en los ojos me abrazaron y me cubrieron de besos. La fiesta que me organizaron fue grande. Después de la desmovilización en Pont à Mousson, me fui en bicicleta hasta Metz. Me sentía aliviado al haber terminado el servicio militar. Abandoné el trabajo de panadero y decidí trabajar en el campo con mi padre.

En 1942 los alemanes hicieron un control en el ayuntamiento del pueblo de Pange. Los que habíamos participado en la guerra del lado francés recibimos un telegrama. Nos citaron al cuartel Juana de Arco de Metz, para reclutarnos como soldados alemanes y que fuéramos a combatir al frente. Me presenté. Mi padre, que sólo sabía hablar alemán me dijo: «en cuanto se acabe la guerra, regresa inmediatamente a casa». Me enviaron en un camión a un cuartel en Colmar. Desde allí enviaban a los jóvenes soldados en trenes o camiones hacia el frente de combate. El día 14 me informaron que partiría a la mañana siguiente para Alemania. Pero yo había previsto desertar mucho antes de ese día. Mi gran amigo Raymond y yo habíamos decidido escapar el mismo día en que fuéramos citados. Entraríamos en el tren con destino a Alemania para que fuera anotado que habíamos tomado el tren, pero bajaríamos por el otro lado y montaríamos en cualquier tren que pasara en sentido contrario, los que siempre paraban en Verneville. Pero Raymond tenía miedo, ya que su amigo René Craufels lo había intentado junto a otro chico en la estación de trenes de Metz y los alemanes lo habían detenido gracias a una denuncia de alguien. El otro muchacho, de apellido Burgère fue detenido en su casa en Laquanexy, donde había logrado llegar huyendo. Toda su familia fue deportada.

Otro joven soldado, proveniente de una familia adinerada se había escapado, pero tuvo la torpeza de esperar a su «coyote» para pasar las líneas alemanas en un café. Comenzó a beber y a hablar más de la cuenta. Fue denunciado y arrestado. Cuando los alemanes supieron que su madre vivía cerca, la fueron a buscar para que viera como fusilaban a su hijo único en plena calle. El miedo impidió que Raymond me siguiera, por tal motivo ingresó en el ejército alemán.

Un mes antes de la llegada del famoso telegrama de 1942, Michel de Villers me había dicho que con Gaston Bourgignon de Batilly podía conseguir papeles falsos. Me bajé del tren en Vernevile y fui a Batilly. Discretamente logré encontrar a Gaston y me quedé dos días hospedado en aquella casa. Conseguí los ansiados papeles falsos a nombre de Ernest Durand. Pero tenía que pasar las líneas alemanas para llegar al Marne del lado francés. Tomé el tren en Sainte Ménéhould. A partir de aquel momento Gabi Girard fue mi “coyote”. Él era un campesino que iba solo a trabajar sus tierras que se encontraban en la zona alemana y volvía a sus tierras del lado francés acompañado de un supuesto obrero empleado suyo. Esa táctica me asombró y pensé que el Gabi debía de tener buenas relaciones con los alemanes, ya que no lo habían arrestado nunca. Después de haber logrado pasar a la zona francesa, me dirigí a pie hasta Brau. Durante mi servicio militar había simpatizado con Marcel Charlotteau, alcalde de ese pueblo. Él me alojó y me dio trabajo como obrero agrícola Charlotteau tenía una hermana casada con un señor de apellido Charinet en un pueblo cercano, por tal motivo trabajaba con las dos familias. Unos amigos de Charlotteau querían que me casara con Bernardette, su hija única. La dote era importante: una granja de 180 hectáreas. Un vecino me dijo: “Que suerte tiene usted al estar aquí.” De veras que había tenido mucha suerte hasta ese momento, me había logrado escapar de los alemanes, vivía con una familia que me estimaba en zona francesa y me querían casar con una buena chica. Pero había un peligro permanente que planeaba sobre mi cabeza. Charlotteau era el alcalde. Los soldados alemanes iban cada 15 días a controlar el pueblo y el alcalde debía invitarlos a su casa. Como él no sabía hablar bien el alemán, la comunicación era difícil. Yo era bilingüe, pero no debía hacerlo conocer. Un día un invitado me dijo: "Du sprechst Deutsch". Fruncí el entrecejo haciéndome el que no comprendía.

 

A finales de noviembre de 1944 la ciudad de Metz fue liberada. El 4 de diciembre logré regresar desde el Marne, llegué hasta Sainte Ménéhould donde pude tomar un tren para Metz. Mi padre había sido herido en la cabeza, a causa del bombardeo de los aliados. Mientras estaba grave preguntaba por mí, decía que quería verme antes de morir. Pude llegar a casa el día 4 a las 4 y 30 p.m., mi padre había fallecido ese mismo día a las 4 a.m. Eso me provocó un dolor tan profundo que lo sigo llevando en el corazón. Hablé con mi madre sobre Bernardette, pero ella se opuso al matrimonio con una chica que vivía tan lejos. Acepté su decisión sobre todo porque antes de la guerra había conocido a una encantadora muchacha que se llamaba Charlotte Jacquemin. Escribí varias cartas a Bernardette, pero no la volví a ver. Charlotte se convertiría en mi esposa poco tiempo después». Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, Félix José

TESTIMONIO DE GUERRA DE CHARLES BACH
Charles Bach en 1938
Charles Bach en 1945, después de la II Guerra Mundial

retomar de nuevo el mando, toda vez que han cesado las causas por las que abandonó su trono.

El problema en este caso es la forma y el momento en que lo hace, coincidiendo con acontecimientos inéditos dentro del castrismo (la Iglesia católica interlocutora de la sociedad civil cubana) y en una fecha próxima a la probable proclamación de los famosos “cambios” prometidos por su sucesor, sobre lo que --todos saben-- no hay consenso dentro del Gobierno. Hay sin embargo otro aspecto poco analizado en esta pantomima teatral: el ‘monotema’ forzado (y foráneo) --poco convincente-- que el anciano dictador nos ofrece como “plato fuerte”: la casi inevitable “guerra nuclear” que provocaría la ejecución de las sanciones a Irán y la participación de Corea del Norte como parte del conflicto, que según Castro, se universalizaría. El dictador cubano en su reaparición, no sólo no ha hablado sobre Cuba, sino que solo habla de la guerra.

El esquema propuesto por el Dictador deja en manos de Barack Obama la ocurrencia (o no) de una catástrofe nuclear. Ya vaticinó una fecha para el cataclismo (que nunca vino) y ahora se dirige a Obama para “convencerlo” de “no atacar”. Parece ridículo, pero detrás de esta cantaleta --desde mi personal punto de vista-- hay un objetivo calculado en medio de la senilidad evidenciada en sus apariciones: convencer a la opinión pública mundial de que, después de cuatro años al borde de la muerte, se ha convertido en un “pacifista” merecedor del Premio Nóbel de la Paz.

Esta hipótesis parece corroborarse --a mi ver-- al haber forzado su participación voluntaria en el conflicto entre Venezuela y Colombia, donde vio otro filón aprovechable para ser catalogado de “pacifista”. Mandó a buscar a la ‘siempre fiel’ Piedad Córdoba y la convocó enseguida a una
segunda reunión con la cúpula de su grupo de mediadores “por la paz” entre las guerrillas y el gobierno colombiano. Este nuevo rumbo fue frustrado por el presidente Juan Manuel Santos, que desautorizó semejante “diplomacia paralela”, dejando al dictador cubano “guindado de la brocha”.

Así las cosas, además de otros objetivos en el plano nacional cubano asociado al gobierno de Raúl y el peligroso camino de reformas que se disponía a tomar (el problema es que el dictador mayor está muy claro respecto a que si Raúl hace las reformas que quiere, va de cabeza al
derrumbe de la Dictadura) Fidel Castro piensa en su desvarío, que a estas alturas y con las relaciones mundiales que cosechó durante los 50 años de desgobierno, podría ser propuesto al Premio Nóbel de la Paz (ya que se lo dieron a Obama ¿por qué a mi no?) y que se lo concedan.

A favor de esta hipótesis se pueden citar los llamados casi personales que últimamente Castro ha hecho llegar a Obama en sus reflexiones, cosa inédita en el trato del dictador cubano a un presidente de EUA. Esa hipócrita preocupación mostrada con “la paz mundial” es muy extraña en boca del promotor de guerras más famoso de Latinoamérica, cuando todos sabemos que su verdadera vocación siempre fue la guerra, que impuso en Cuba, en América Latina, en Asia y en África, además de haber aconsejado a la dirección soviética un ataque nuclear preventivo contra EUA, en momentos que la tensión de la Crisis del Caribe alcanzó su punto culminante.

Lo que menos le interesa --y menos desea-- el anciano dictador cubano es la paz mundial. Lo que quiere es alimentar, en este su postrer momento, su ego amazónico e irse a la tumba con un Premio inmerecido, logrado como todo lo obtenido antes: engañando, tal y como su senilidad le hizo confesar insólitamente en su libelo auto-biográfico. ¿A quién quiere engañar?



 

 



Campamento de Columbia, La Habana, enero de 1959. De izquierda
a derecha: Lázaro Artola, Armando Fleites, Fidel Castro, Eloy
Gutiérrez Menoyo, Aurelio Nazario Sargent, Andres Nazario Sargent
y Lázaro Asencio. Arrodillados: Roger Rodríguez, Genaro Arroyo
y Miguel García Delgado.

Por Félix J. Hernández, París, 22 de agosto -- Querida Ofelia, hasta finales de 1958 en nuestro terruño camajuanense, mis héroes habían sido: Superman, Batman, Tarzán, Zorro, etc. Pero con la llegada de los barbudos al pueblo, mis héroes se convirtieron en personas de carne y hueso: Ramiro y Miguel entre otros, sustituyeron a los anteriores.

El papel de Miguel en los EE.UU. por medio de la organización de pic-nic gigantes, de las fiestas de San José del 19 de marzo, como en nuestro lejano pueblo, las carrozas de sapos y chivos, las parrandas, la recopilación de la Memoria de los camajuanenses a través de su revista y del Club de Camajuaní y tantas actividades más que harían la lista demasiado larga, serán reconocidas por el que escriba la historia del exilio camajuanense, a lo largo de este último medio siglo. No tengo temor a equivocarme al afirmar que nadie como Miguel García Delgado ha hecho tanto por unir a los camajuanenses de la diáspora esparcidos por el mundo.

Siempre que hemos ido a Mami nos ha abierto las puertas de su casa y nos ha brindado generosamente su servicio de guía. Hasta mi nuera franco-alemana cuando Miguel nos llevó en su coche a pasar un día juntos en Key West, me dijo: “Es un hombre profundamente humano.”

Gracias Miguel por tu amistad. Te pedí el testimonio de tu vida de revolucionario y aquí la reproduzco.

Miguel-“El 8 de febrero del año 1959 todos los guerrilleros que habían formado las fuerzas del Segundo Frente Nacional del Escambray depusimos las armas en Cienfuegos. Los primeros que las entregamos fuimos: Eliope Paz, yo, Beraldo Salas y Elio Balmaseda. Todos éramos de la guerrilla de los camajuanenses que dirigían los capitanes Beraldo Salas y Ramiro Lorenzo. Como Ramiro pasaba el mayor tiempo en la Comandancia que radicaba en casa de doña Rosa, lo sustituía Salas y el segundo era yo. Cuando Ramiro volvía, su segundo era Eliope Paz. Al terminar de desmovilizarnos de la guerra, Eliope, Elio, Salas y yo decidimos partir a reunirnos con nuestras respectivas familias.

La primera acción del Movimiento 26 de julio en Camajuaní tuvo lugar en el mes de febrero de 1957. Me encontraba en la tabaquería de Eliope Paz, en La Habana, lugar que visitaba habitualmente, ya que Eliope era un conocido rebelde contra el dictador Batista. Fui a participar en varias manifestaciones de estudiantes universitarios invitado por Eliope. Un día me preguntó:
-Miguelito, ¿por qué en nuestro pueblo no se oyen actos de resistencia contra el tirano?
- Sabes que existe el Movimiento 26 de Julio y toda tu familia pertenece aél.
- ¿Por qué no vamos allá y hacemos un acto de protesta?
-Saldré para Camajuaní mañana mismo y hablaré con Carlos Gómez (que era el jefe del movimiento en Camajuaní).

Cuando hablé con Carlos, estuvo de acuerdo y se lo hice saber a Eliope. Quedamos en que en marzo alrededor de las fiestas del 19 de marzo él viajaría a nuestro pueblo. Yo sabía que Ramiro Lorenzo estaba también en nuestra posición contra la tiranía y lo fui a ver a casa de su tía, donde él vivía. Cuando toqué en la puerta me recibió una joven que me deslumbró al instante. Ella sería el amor de mi vida y mi segunda esposa por 26 años. Le conté a Ramiro lo que habíamos hablado con Carlos y me dijo que buscara a otro para hacer juntos el primer sabotaje en nuestro pueblo. Le dije también que el hermano de Benito Paz vendría desde La Habana y nosotros tres formaríamos el grupo.

Carlos nos citó en la casa de Gerardito Paz y allí nos entregó dos bombas y nos dijo que las teníamos que poner en el centro escolar a las 8 en punto de la noche y la otra en el cine. Yo en mi vida había visto una bomba y la escondí bajo mi ropa. El objetivo no era herir o matar a alguien sino el hacer saber que existía un movimiento revolucionario en el pueblo. Traté de ponerla en escenario del cine pero no pude sacar las rejillas de la pared. Se acercaba la hora, miré a mi alrededor, a la casa de la familia Palacio, pensé que en un carro que allí había aparcado podría herir a alguien, tampoco en el restaurante del chino, entonces vi en la calle una pila de arena como de dos metros de altura, miré el reloj que Carlos me había dado y faltaban unos minutos para la 8 de la noche; decidí que debajo de la pila de arena no le haría daño a nadie. La mecha era grande, la encendí y me fui caminando para el Café del Hotel Cosmopolita, me senté y pedí una cerveza. Por casualidad en la mesa contigua estaba el policía cuyo apodo era El Látigo Negro en una de sus borracheras. Casi inmediatamente explotó la bomba y esa noche llovió arena sobre el mamoncillo y sus contornos. Ramiro y Eliope trataron de darle candela al Centro Escolar pero la candela que ellos le dieron no prosperó y del centro nada más que se quemaron algunas cosas sin importancia.

Después de varios días Carlos me dio la misma misión y fue un tremendo fracaso pues le di candela tres veces, primero en el Despalillo, seguí para la tienda de Las Tres Marías y tampoco explotó y por último fui al baño del Paradero de Trenes, la puse y tampoco explotó. La volví a recoger y de ahí me fui a casa a dormir. Al día siguiente la entregué a Carlos y él muy descontento me explicó: “Cuando no funciona, olvídate de ella y déjala donde la pusiste”. Acto seguido me dijo que el Movimiento provincial necesitaba voluntarios para una acción, Le afirmé que podía contar conmigo. El día señalado se apareció Víctor Vázquez (Vitea). El cual dijo a Carlos que éramos losúnicos que se habían ofrecido para esa misión. Nos dio dinero para el pasaje y nos ordenó que teníamos que ir para Cienfuegos a la fábrica de hielos de la familia Aragonés. Allí estábamos reunidos unos 50 jóvenes provenientes de todos los municipios de la provincia. Después de esperar unas dos horas, vino un hombre como de unos 30 años y exclamó: “Pueden regresar a sus pueblos y muchas gracias por haber venido”. Después de transcurrido un tiempo, nos enteramos de que nos habían acuartelado en la fábrica de hielo para perpetrar un atentado contra Santiago Rey Perna, Ministro de Gobernación que iba frecuentemente a su pueblo para visitar a su familia.

En Camajuaní la Policía y los cuerpos represivos cada vez que suponían que los revolucionarios iban a hacer algo, lo primero que hacían era lanzar una ola de represión contra los más conocidos entre los que estaban contra el régimen de Batista. Primero era contra Raúl Hernández, Oberto Machado y Gilberto Sosa, después agregaron a la lista a Benito Paz, Jorge Piñón, Ramiro Lorenzo y otros muchos más. Por ese motivo, cada vez que el Movimiento 26 de Julio de Camajuaní tenía planeado algo, los primeros mencionados tenían que irse para otros pueblos y los segundos nos trasladábamos para La Habana.

Por ejemplo, Benito se hospedaba en casa de su hermano Eliope, Víctor Vázquez en casa de su hermana Hilda, Ramiro se trasladaba al apartamento que José Casanova (Cuqui) tenía en Regla, que por cierto era el lugar de reunión de los revolucionarios camajuanenses. Jorge Piñón no tenía familiares en la capital, por lo cual se escondía en casa de mis tíos Eloy y Consuelo, que era mi casa en La Habana. Cuando disminuía la represión en nuestro pueblo, todos regresaban discretamente a seguir la lucha contra el tirano. Terminé por alzarme en las lomas del Escambray con un grupo de mis amigos, formando parte del Segundo Frente Nacional, donde permanecimos todo el año 1958 hasta que triunfamos.

Camajuaní, fiestas de San José, 19 de marzo de 1959. El barbudo (Miguel García), liberando a la Patria (Ester Acosta).


Cuando nos dimos de baja del Ejército Rebelde en la ciudad de Cienfuegos, los miembros del Segundo Frente nos dirigimos a nuestros pueblos. Cuando llegué a Camajuaní había tremendos problemas por ocupar las distintas plazas de trabajo. Fue en ese momento en el que se me apareció en casa Carlos Martínez que era coordinador de sabotajes del Movimiento 26 de Jjulio al que yo siempre pertenecí. Me pidió que me pusiera al mando de la Policía Nacional Revolucionaria y que restableciera el orden en el pueblo. AL principio no acepté, pero por la insistencia de Eliope Paz y Carlos Gómez acepté, pero con la condición de serlo solamente por un mes.

El comandante de la provincia vino a Camajuaní y me pidió que me quedara en ese puesto. Después me trasladó para Placetas, que era la capitanía aduciendo que yo tenía que ocupar ese puesto dado mi expediente revolucionario. Cuando proclamaron a la ciudad de Trinidad ciudad muerta con una huelga, el comandante me llamó y me dijo que el único que le podía ayudar era yo, ya que había esta alzado en esa zona y hacia allí me envió. ¡Y empezó la infiltración comunista!

Estando en la capitanía de Trinidad un día a principio del 1960 me fue a ver el director de Correos de la provincia de Las Villas y me dijo: -Miguel tengo entendido que tú conoces a los rebeldes que se alzaron de en esa zona y necesito que me digas a quién puedo nombrar como administrador del correo de Trinidad, pero tiene que pertenecer al Movimiento 26 de julio o al P.S.P. (Partido comunista).

- Eso aquí no funciona- le afirmé- porque aquí el M-26-7 fue casi inexistente y los comunistas no lucharon contra Batista. Aquí la mayoría eran del D.R.[Directorio Revolucionario Estudiantil] o del Segundo Frente del Escambray.
-Del Segundo Frente no.
- Bueno búsquelo usted.

A los pocos días fue nombrado el nuevo administrador de correos. Era un conocido comunista de Trinidad. En el mes de octubre de 1960, al conocer la infiltración de los comunistas en todos los mandos municipales y militares, pedí mi baja de la Policía Nacional Revolucionaria, la cual se me concedió tres meses después. Ahí fue cuando empezó mi calvario, pues como ellos conocían que yo no era simpatizante de los comunistas, no me dieron trabajo y cada vez que había una movilización me iban a buscar y me encarcelaban. Fue esa la causa por la que intenté abandonar clandestinamente mi país. Cuando en 1965 el presidente de los U.S.A, ofreció asilo a los cubanos que quisieran ir a vivir en tierras de Libertad, yo le escribí pidiéndolo el asilo político, el cual fue aceptado y… pude viajar a los EE.UU. Llegué a Miami el 29 de julio de 1966, me hospedé en un hotelito detrás del aeropuerto de Miami, al que los cubanos llamábamos La Casa de La Libertad. Tenía 30 años y llegué con tres hijos de cinco, tres años y el más pequeño con sólo 15 días de nacido. Yo no tenía oficio ni hablaba inglés. Me relocalizaron en un pueblo cerca de la ciudad de Boston en la península de Cape Corp.

Llegué a las cinco de la mañana y a las siete me pusieron a trabajar en una lavandería, vistiendo el mismo traje con el que hice el viaje desde Cuba. A las 5 p.m., cuando creía que regresaría a casa, mi cuñado me dijo que me tenía un part time. Yo no sabía lo que me quería decir, pero me llevó para un club y allí me puso a lavar platos hasta la una de la madrugada. Así fue todos los días hasta que en diciembre de ese año 1966 mi mujer me dijo: ¡sácame de aquí o me vuelvo loca! Por esa razón vine a parar a Miami.

En Miami, trabajé en todo lo que se presentaba: como ayudante de camarero, pintor de brocha gorda, podador de árboles, camionero, repartidor de periódicos, limpié oficina y aviones, fui sereno, trabajé en fábricas, puse antenas de t.v., taxista, etc. Regresé a los taxis y me retiré a los 65 años de edad. Como en la imprenta aprendí el único oficio que tengo además de los conocimiento que adquirí en el giro de taxis, en el año 1990, ya propietario de una imprenta, me dije: este es el momento de hacer el sueño de mi vida y me dediqué a editar una revista que hablara netamente de mi pueblo, de Camajuaní. La sigo editando desde hace 20 años. Es la revista de todos los camajuanenses, los de aquí y los de allá, sin rencores hacia nadie. Puedo decir sin temor a equivocarme que yo, sin estudios ni oficio alguno, he podido en esta gran Nación que son los U.S.A. poder criar a cuatro hijos, y dos nietos, gozando de plena Libertad y sin tener que hacer algo indebido. ¡El sueño americano yo lo pude lograr! Es por eso que aunque no soy rico, vivo decentemente en este gran país del cual poseo la ciudadanía. Y digo desde el fondo de mi corazón: God save América!”
Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, Félix José

MEMORIAS DE MIGUEL GARCIA DELGADO

 



Helio E . Nardo

Sin acudir a ningún tipo de retórica se puede decir que la sociedad cubana anterior a 1959, mayoritariamente blanca, no mantuvo un clima de discriminación contra la población negra. En general, los cubanos de la época manteníamos buenas relaciones, más alIá del color de la piel. Y esto, en gran parte, fue el resultado de la completa integración de las escuelas públicas, desde el Kindergarten hasta la Universidad. En vecindarios de pueblos y ciudades blancos y negros hacían una vida normal. Nunca tuvimos barrios negros. La mayoría blanca nunca atropelló a la minoría negra.

Hay que registrar un hecho. El "Partido Comunista de Cuba", desde su aparición en 1925, hizo y mantuvo una política racista de enfrentamiento, con vistas a ganar influencia sobre la minoríia negra. Debemos recordar la propuesta de Martín Castellanos, un mulato líder comunista de los años 1930, con su ponencia sobre la creación de "la faja negra de Oriente", que sería una república comunista y negra. Un lector avisado preguntará como si no hubo discriminación racial en Cuba desde sus comienzos, se produjo en 1912 un alzamientro en armas de los negros que reclamaban el derecho a mantener vigente el "Partido Independiente de Color" prohibido como consecuencia de una ley aprobada por el Congreso de la República, conocida como "la Ley Morúa".

Este alzamiento en armas parece haber sido el resultado de las intrigas políticas dentro del Partido gobemante, el Partido Liberal, y el Presidente Gral. José Miguel Gómez. La intriga consistió en que el Presidente Gómez, indirectamente apoyó el alzamiento negro, para reprimirlo inmediatamente y así asegurarse la reelección para un segundo período presidencial.

Ha habido muchos estudios sobre este desgraciado episodio, que se conoció popularmente como "la Guerrita de los Negros" y uno de ellos lo escribió un distinguido periodista cubano que se llamó Ramón Vasconcelos y que tituló "El Presidente Gómez y la crisis de Mayo" haciendo alusión a que el alzamiento comenzó en mayo 20 de 1912.

Los cubanos que hemos estado viviendo en Estados Unidos durante largos años, estamos familiarizados con la situación de otras minorías. Es razonable pensar que mantendremos una política alejada de todo racismo cuando volvamos a nuestro país. Y salta un problema. La información aceptada sobre el total de la poblacion de Cuba es que pasa de los 11 millones de habitantes y que entre negros y mulatos tenemos ahora un 62% de la población. AI momento la minoría es la población blanca, un 37 % de los 11 millones.

Es falso que Cuba fuera un pais con una dicotomía cultural "europea-africana". A través de España fuimos formados y somos hijos legítimos de la cultura auropea. En todos los campos de la actividad intelectual es fácil comprobar esto. Tomas Romay, Francisco de Arango y Parreño, Tranquilino Sandalio de Noda, José White, Brindis de Salas y José Raúl Capablanca, citando sólo unos cuantos nombres, fueron resultado de esa influencia. El "negrismo" poetico y musical, es una invención reciente en la que también se puede encontrar la mano de los comunistas. Por ejemplo, Nicolás Guillén escribió muy buenos versos de factura clásica antes de dedicar su interés por la poesía negra, una vez convertido al comunismo en 1936.

Es peligrosa la expresión "orgullo nacional" que muchos escritores cubanos usan con frecuencia. Nada que esté en función o sirva de vehículo para la defensa del nacionalismo, debe ser aplaudido. Bajo ninguna circunstancia se debe sentir orgullo por ser cubano, chino, alemán o francés. Ese es el virus del nacionalismo que tiende a enemistar, a dividir y que finalmentre nos lleva a destruir a los que no quieren aceptar nuestra superiroridad. Hasta la llamada "revolución de 1933" los cultos más o menos africanos y bailes como "bembé" y "guaguancó" quedaban para las capas más atrasadas de la población negra. El escultor Teodoro Ramos Blanco, la recitadora Coralia de Céspedes, los poetas Gastón Baquero y Regino Pedroso, el pintor Guido Llinás y el crítico de artes Joaquín Texidor, y miles y miles de cubanos y cubanas de raza negra que brillaron en las profesiones, en la política, el periodismo y muchas otras actividades, desenvolvieron sus actividades no como negros, sino como representativos de la cultura. Y los estudios de Fernando Ortiz, que han continuado Lydia Cabrera, Mercedes Sandoval y otros, hay que considerarlos como estudios de antropología social, aunque hayan servido para extender entre nosotros la "santeria", que apareció como una consecuencia del encuentro de los esclavos africanos con el santoral católico. Pero esa extensión no autoriza a nadie a calificar la cultura en Cuba como "afro-cubana".

Parece un tanto dificil aceptar que en Cuba --a partrir de 1959-- haya operado un proceso de "africanización", aunque sea cierto que negros y mulatos constituyan al presente la mayoria de la población cubana. Entiendo por tal proceso que todo en Cuba, literatura, ciencia, etc. está influenciado grandemente por lo africano. Si esta interpretación es correcta habría que aceptar que el grupo negro cubano, entre la influencia europea a través del socialismo y la tradición primitiva africana, ha optado por lo segundo. Y tampoco es de creerse que los refugiados cubanos se hayan "blanqueado" si por tal calificativo se quiere afirmar que nos hemos convertido en racistas. ¿Puede alguien suponer que nos sentimos unidos a los "red necks" que nos discriminan a todos por igual por ser extranjeros?

Estados Unidos es un gran pais, realmente una civilizacion. Dentro del gran caldero hay muchas ideas . . Casi todo está en ebullición. Resulta más que obvio que predominan los que a través de partidos políticos, iglesias e instituciones culturales, no cesan de construir puentes para mantener la comunicación, elemento esencial para desterrar de nuestra sociedad los prejuicios raciales. Es la vía civilizada para una justa convivencia social que no se puede alcanzar por decreto.

EN TORNO A LA CUESTION RACIAL EN CUBA

La más reciente información sobre la composición racial de la población en Cuba , es la siguiente:

The World Almanac: Ethnicity/race: mulatto 51%, white 37%, black 11%, Chinese 1%

Etnicidad/raza: mulatos 51%, blancos 37%, negros 11%, chinos 1%


El senador y presidente del Senado de Cuba, Martín Morúa Delgado, autor de la "ley Morúa" .

(Matanzas, 1857-Santiago de las Vegas, 1910) Escritor y político cubano. Perteneciente al Partido Liberal, participó en los debates de la Convención Constituyente (1900) y fue presidente del Senado (1909). Es autor de las novelas Sofía (1891) y La familia Unzuazu (1901). Cultivó también la crítica literaria. Murio siendo Ministro de Agricultura.

 

 


Me permito reproducir lo anterior a raíz de la nota de prensa publicada por el Arzobispado de La Habana el 20 de agosto de 2010 en respuesta a la carta abierta dirigida a S.S Benedicto XVI por un cierto número de
cubanos.

En esa purpúrea nota se habla solapadamente de “difamación” e “insulto” y, en vilo, terminé de leerla con el temor de que ahí se nos hablara de “pueblo enardecido..”. A Dios gracias, no fue así.

Ha sido como si los redactores de la nota ignorasen que los cubanos no tenemos razones para que el mundo nos identifique como irremediables cretinos a la sombra de un magisterio bífido (Raúl y Fidel, y no Raúl con los curas ). Horrible e inconcebible magisterio para la memoria colectiva del pueblo cubano que tanto ha sufrido a manos de esa Gran Sarta y es que cualquiera diría que no todo el mundo tiene la dignidad de un monseñor Pedro Meurice Estiú ante el estruendoso silencio de espasmos, vértigos y serpentinas que se ha vivido en Cuba desde 1959 hasta la fecha, sin olvidar la U.M.A.P.

Solicitamos humildemente (pero sin reptar) que el mensaje universal, ecuménico y virtuoso de la Iglesia sea coherente porque hasta ahora da la impresión de hacer las cosas como si, en medio de la chatarra litúrgica
del castrofascismo, pronto le fuese posible navegar con mejor mar y si bien la Iglesia tiene todo el derecho de inscribir su acción en una estrategia política (o pastoral ) para su permanencia como fuerza social visible más allá del castrofascismo, nunca será sin que los pobres diablos vociferantes sintamos la necesidad de dar libre curso a nuestros desmedidos e insolentes atrevimientos --como diría Fidel--.

Me llegan voces de gente a punto de enardecerse por aquello de nunca permitir que Cuba pase, en un santiamén, del infierno actual al convento imposible y yo les respondo: ¡Sosegaos que no es para tanto! porque Raúl,
gran pecador, intuye su magistral atasco con un corpus divinus de vuelta a la escena pública diciéndole por encima del hombro que todo radica en el buen matar.

Nada, que vivimos ese momentillo genuino de la extremaunción, ese sublime derrumbe («Untergang» diría Adolf Hitler) de un sistema cuyos escombros pueden valer varias misas. Eso es todo.


VARIAS MISAS

Por Luis Tornés Aguililla, en su yegua Dalia, norte de Francia, agosto 22 -- Ya lo escribí, sin propiedad, debido a mi bajo nivel escolar pero lo escribí y, peor…, lo pensé, con la tozudez del atormentado Giordano Bruno: En el fondo, los servicios exteriores de inteligencia del Vaticano están en guerra, sus círculos y redes de influencia, sus amistades añejas o de circunstancia andan en guerra a muerte contra un enemigo feroz que se arropa en las sectas que cunden por América Latina, EE.UU y Canadá. Asuntoéste con prioridad exponencial para el Vaticano vistos los medios de comunicación como internet y la sinergia que se crea actualmente en nuestro mundo globalizado.

 

 





-¡Carijo, Apolonio, usted cree que soy un guanajo!

-Deje el berrinche compay. Vengo pa conversar pero primero bríndeme un poco de café.

El Guajiro entró a su bohío mientras Apolonio se dejó caer en uno de los taburetes situados fuera de la casucha para descansar entre una y otra faena agraria.

-Agarre su café.

Los campesinos bebieron lentamente el contenido de los jarros humeantes. Del bolsillo de su camisa de caqui Apolonio sacó dos brevas rústicamente torcidas, le extendió una al Guajiro y comenzaron a fumar después de desechar 33 cerillas que no encendieron.

-Estos fósforos comunistas ni prenden- se quejó Apolonio.

El Guajiro de Tumba Cuatro sonrió astutamente y cuestionó: -¿Qué coño sirve en este país?

-La Habana está revuelta según me contó La Prieta, la sobrina de Pichilingo, que regreso de allá hace un par de días.

-¿Qué dice La Prieta? -indagó el Guajiro chupando tanto el tabaco que la punta chisporroteó.

-Ella dice que hay unas mujeres que los domingos cuando salen de la misa caminan pidiendo la libertad de sus familiares presos políticos.

-¡Coñoooo!

-Pero también me contó que un preso político se murió en huelga de hambre protestando contra los ñangaras y que una familia matancera salió tronco en mano a enfrentarse a los chivatientes del MININT.

-¡No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista!

-La Prieta me confesó que ese cura vestido de rojo...

-¿El Cardenal Ortega?.

-Ese mismo. El curita Ortega está pidiendo que nuestro problema se arregle con amor, reconciliación y perdón.

-¡Venga El Diablo y monte mi yegua Pomarrosa! ¡Qué carajo tiene que meterse un cura en asuntos políticos! -se quejó el Guajiro sacándose el tabaco de la boca y exhalando más humo que una locomotora de carbón por su chimenea.

-Compay, ¿no le parece bien eso de reconciliarse y perdonar pa que todo marche en paz?

-Apolonio, usted está tomao.

-Negativo compadre.

-Entonces como usted se cree el cuento de que con amorío, perdones y reconciliación se arreglan años de maltratos, muertes y sufrimientos de todo tipo. ¿Usted come de la que pica el pollo?

-¡Caray Guajiro, qué quiere, que los curas suelten las sotanas, agarren una escopeta y se alcen pa la loma!

-Podrían rezar más y pasar menos el cepillo en las misas.

-Te equivocas Guajiro porque, según me dijo La Prieta, el Cardenal conversó con el alto mando comunista y consiguió la liberación de muchos presos políticos. ¡Así que el método de Ortega ha dado resultados positivos!

-Positivo era uno de los bueyes de Genaro. El otro era negativo. Recuerda que a los dos le dieron tafia los matarifes de la zona y dejaron a Genaro sin bestia pa arar.

-Contigo no hay razones ...

-Las razones no funcionan con hijoeputas como los comunistas. A ver,¿quién me garantiza que la Iglesia Católica y el Cardenal no se han puesto a favor de los ñangaras pa, por ejemplo, conseguir que les devuelvan las clínicas y las escuelas que les quitó el Comandante en Jefe? ¿Tú me lo garantizas?

-No. Yo no garantizo nada pero...

-¡Pero nada!

-Si los curas piden reconciliación, amor, perdón y la respuesta del gobierno es liberar presos o aflojar un poco la soga que nos aprieta pues ¡del lobo un pelo! ¿No crees que es una solución aceptable?

-Bueno Apolonio, vamos a virar la tortilla pa poner en claro este asunto. Si el Cardenal y su iglesia son capaces de perdonar a los comunistas después de lo que nos han hecho, pa ser consecuentes con su prédica de ponle la mejilla derecha a quien te golpee la izquierda, ellos también deberían perdonar a Satanás. Así se acabaría el eterno problema entre el bien y el mal...

-Pero Guajiro...

-¡Pero Guajiro un carajo. No me interrumpas cuando hablo!

Apolonio se puso de pie y lanzó la breva contra el piso.

El Guajiro de Tumba Cuatro también se levantó bruscamente del taburete y agregó: ¿O es que hay perdón para unos y no para otros?

-Contigo no hay quien hable civilizadamente Guajiro-- sentenció Apolonio al tiempo que se retiraba del lugar.

-¡Y contigo no habló más hasta que vengas a anunciarme la amnistía de Satán!

Desde ese día Apolonio y el Guajiro no se dirigen la palabra. Ni siquiera se saludan cuando se cruzan en algún camino.

Como era de esperar la bronca trascendió y ahora los residentes de Tumba Cuatro, con opiniones divididas en pro de uno y otro, esperan por la reconciliación de estos compatriotas.

AMNISTIA PARA SATAN

Lázaro González Valdés, ex prisionero de conciencia, Miami, agosto 22 -- Luego que el cura Jaime Ortega pidió “que el amor, la reconciliación y el perdón se abran paso entre todos los cubanos”, en Tumba Cuatro ocurrió lo siguiente.

-¿Cómo está Guajiro?

-¡Cómo puerco en la cochiquera. Esperando la puñalá!

-Vaya depresión la suya.

 

 

 

Tengo algunos buenos amigos pastores evangélicos que andan muy disgustados con esto. Dicen que además de oportunismo, es pura idolatría, que Cuba será castigada por lo que consideran “un pacto con el Diablo”. No le perdonan a la Iglesia católica que saque lascas a su negociación con el régimen que le ha dado la posibilidad de empezar a desembarazarse (con el destierro, es literalmente así) del problema que significan los prisioneros políticos y de conciencia.

Me pregunto, ¿y es algo tan malo que, como quiera que sea, hayan empezado a salir los presos de las cárceles?

Si de lo que hablamos es de la posibilidad de que el régimen conceda más espacios a una iglesia que a otra, ¿acaso el Consejo de Iglesias de Cuba (CIC, evangélico) no llegó primero a la TV, celebró un oficio religioso en la Plaza de la Revolución menos de un año después de la misa en el mismo lugar del Papa Juan Pablo II y tiene hasta diputados en la Asamblea Nacional del Poder Popular?

A este paso, pronto los compañeros babalaos de la Asociación Yoruba reclamarán que los dejen hacer un ebbó con sacrificios de chivos y gallinas prietas en la Plaza de la Revolución. Total, a la hora de rezar por la salud del Comandante lo mismo lo hacen ellos con un bembé, el reverendo Raúl Suárez que el cardenal Jaime Ortega cuando no estaba en sus trajines de alguacil de prisión o de mediador en cuestiones de canje de espías. Por favor, basta ya de emulación inter-iglesias por los favores de la Oficina de Asuntos Religiosos del Comité Central del Partido Comunista.

Ah, mis buenos amigos evangélicos y su obstinación con el lío de la adoración de las imágenes por los católicos. ¿Por qué no tratamos todos de ser un poco más ecuménicos?

A mí que me perdonen, es sabido que soy un católico muy poco ortodoxo, más bien por costumbre o inercia (en realidad, en materia religiosa ya ni sé lo que soy) pero me parece requetebién que la peregrinación tras la Virgen de la Caridad del Cobre -–a pesar del rollo de la adoración de imágenes-- sirva siquiera un poco para unir a todos los cubanos y ayudarlos a empezar a andar el camino de la reconciliación nacional. Ojala. No soy muy optimista al respecto, pero prefiero sea así antes que imaginar siquiera la lluvia de azufre y el castigo divino por la idolatría de los cubanos.

Por eso, si los segurosos no se me atraviesan en mi camino, espero poder estar en algún momento en el peregrinar con Cachita. No tanto porque crea demasiado en santos, sino porque me cuadra ella y me cuadra mucho que se acaben los odios entre cubanos.

Que no digan luego que lo hice por recibir la indulgencia que anunció el Papa Ratzinger para los que participen en el peregrinaje. De veras que eso es lo de menos. Mis mentirillas y demás faltas son pecados menores comparados con los de otros tipos de aquí y de allá que yo me sé.

Allá los mandamases que seguro estarán también en la peregrinación, siquiera por lo de las buenas relaciones entre el Estado socialista y la Iglesia Católica.

Por lo pronto, la eucaristía del arzobispo García Ibáñez permitieron trasmitirla por TV. No importa que diferida 24 horas, por el Canal Educativo y a la misma hora de la telenovela. Algo es algo.

luicino2004@yahoo.com
Fotos: Marcelo López

PEREGRINAR CON CACHITA

Luis Cino, Primavera Digital, periodista independiente. luicino2004@yahoo.com
Arroyo Naranjo, La Habana, 22 de agosto -- La santa patrona de Cuba salió del santuario El Cobre, en Santiago de Cuba, el domingo 8 de agosto para iniciar una peregrinación nacional que conmemore los 400 años del hallazgo de su imagen en la bahía de Nipe.

Antes del inicio de la procesión, el arzobispo Dionisio García Ibáñez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, presidió una eucaristía en la que clamó por la unidad de todos los cubanos, dentro y fuera de la isla. Tanto la misa como el inicio de la procesión fueron transmitidas por la televisión cubana el lunes 9 por la noche.

No soy muy dado a santos (perdóname, viejo Lázaro), pero no puedo evitar que me guste la Caridad del Cobre, Ochún para los santeros, olorosa a miel y agua fresca de río de las lomas, mulata sandunguera, protectora de las putas y las jodedoras, oportunista, gozadora, vaciladora, tramposa y mambisa que nos acompañas y nos proteges siempre, tanto en las penas como en los vacilones.

Dicen que todas las vírgenes son la Virgen María. Que a cada pueblo la Madre de Dios se le aparece según sus características. O sencillamente cada pueblo se la imagina parecida a él, india, negra, mulata, para que sea más suya y nadie se la pueda quitar. Creo que la versión cubana de María Santísima, llena de gracia y bendita entre todas las mujeres, es la mejor que pudo aparecérsenos o que nos pudimos inventar.

 

 

Unido a lo anterior resalta el deseo de no imponer su pensamiento a un auditorio potencial, algo a lo que estamos tan habituados ya. Por eso primariamente me significó tan profunda la exposición de sus ideas que en un soporte digital tuve el placer de escuchar.

 

En su exposición, la seriedad de las razones garantizadas con rigor académico, la accesibilidad a la complejidad de sus ideas, hace asequible la transmisión de su pensamiento. Que se esté o no de acuerdo con la totalidad de las razones expuestas por él, no parece ser el objetivo del mensaje transmitido.

A todas luces, su intención es la de no sentar pautas, sino despertar conciencias al trasladar al auditorio con su mensaje la esencialidad del tema abordado, la solución al problema de Cuba como nación. Un problema que no tendrá solución hasta que no seamos capaces de profundizar mediante una serena y vertical investigación en la génesis, estructura y desarrollo de la cuestión racial. Un tema que ha ocupado a los más acuciosos investigadores cubanos del siglo XX y aún ocupa a otros.

Encuentro válido el discurso del investigador Moore en muchos aspectos, además resulta muy importante la reflexión ofrecida en cuanto a los productos de las investigaciones sobre el problema racial cubano y la contaminación de esas miradas con el punto de vista de las élites hegemónicas blancas que pauta el
abordaje de ellas.

Mirar la Historia de Cuba producida por el plantel de historiógrafos, antropólogos, etnólogos etc. hasta la actualidad, en conjunto, admite recrear un relato compuesto para beneficio de un grupo de la sociedad, instituir la visión de una memoria que sostenga su hegemonía e identifique entonces a este grupo con evidentes pretensiones de mantener a la mayoría de una población para que sirva a sus intereses de poder.

Pudiera ser discutible la consideración de Moore acerca de la relación entre el Poder y la mayoría negra que compone hoy la sociedad cubana. Quizás suene un tanto exclusiva para muchos que han disfrazado de incluyente y plural su pensamiento en beneficio sólo de su bienestar, pero es razonable e indiscutible que en las relaciones de poder sólo quien lo maneja y dispone puede tener capacidad de decidir destinos colectivos.

Admito como propia las consideraciones que Moore hace sobre la necesidad de redescubrir los valores de autoestima, de restituir al negro cubano lo que le ha sido enajenado durante tres siglos a través de identificarlo de manera global con los destinos de comunidades similares en todo el Planeta.

Pero doy más valor aún, insisto, a la impostergable necesidad del examen riguroso, profundo y serio de estas complejas cuestiones, que no son únicamente la condición del negro cubano como actuante étnico y social en su archipiélago, sino más allá en su interacción con otros grupos de personas con quienes convivimos y también a una indispensable visión no homogénea de los componentes del grupo racial negro en Cuba.

La divulgación de este documento audiovisual es importante, no solamente para negros y mestizos cubanos, es imprescindible para toda la población con el fin de entablar una discusión que propicie la búsqueda de soluciones definitivas al problema nacional.

garvecu@yahoo.com
Foto: Marcelo López

ESCUCHAR A CARLOS MOORE

Primavera Digital, Lucas Garve, periodista, escritor y profesor de idiomas. Está al frente de la Fundación para la Libertad de Expresión. garvecu@yahoo.com -- Mantilla, La Habana, 22 de agosto --El discurso que sirve de vehículo a las ideas de Carlos Moore, investigador y escritor cubano, realmente embarga a quien preste atención por la lógica, la concreción y la exposición de datos que sostienen sus consideraciones a partir de hechos concretos y ejemplos conocidos de todos.

Conocí hace años de la labor del investigador Carlos Moore por una conocida que escuchó hablar de él fuera de Cuba. Las ideas de Moore son consideradas en Cuba como algo pernicioso y subversivo. ¿Y quién no, si no transcurren sus pensamientos por el camino marcado por la ideología oficial?

Evidentemente, Moore propone ideas que pueden catalogarse de izquierda, pero estimo que esa misma clasificación queda estrecha para identificar su pensamiento. Para quien vea y oiga con inteligencia la exposición dirigida a todos los cubanos por Carlos Moore, será cierto que sus ideas están contextualizadas con las armas de pensamiento más actuales.

Moore

 

 

 

Me aseguró que no conocían previamente las teorías de la lucha no violenta, ni del Mahatma ni del pastor Martin Luther King, las más destacadas figuras de esa modalidad de acción durante el pasado siglo. Sin embargo, saltan a la vista las semejanzas entre sus combativos paseos (marchas es un término militar, usado por el régimen para sus desfiles de respaldo) y las practicadas anteriormente por ambos. Es significativo como la necesidad imperiosa de oponerse al prepotente silencio del Poder, que pretende negar la condición humana de sus oprimidos, genera, aún en circunstancias históricas diversas, similares respuestas.

Gandhi, al cabo de una lucha de varias décadas, conquistó para la India la independencia política de manos del Imperio Británico. Luther King doblegó al rígido racismo sureño. Sin embargo, contra los dos grandes totalitarismos de laépoca, el fascismo y el comunismo, la lucha no violenta no pudo ser aplicada. No conozco de ningún intento de aplicarlo contra las temibles Gestapo y NKVD, si bien ambos enfrentaron conatos de oposición violenta.

Por ejemplo, el pastor y teólogo luterano alemán Dietrich Bonhoeffer fue ahorcado por los hitlerianos por su participación en el complot para asesinar a Hitler y derribar su régimen, es decir, se sintió estimulado por su Dios a pecar para librar a su pueblo y al mundo de un mal muchísimo mayor. Y quienes lo conocen saben que fue un hombre de Fé fuerte.

De igual modo, el gran poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal colaboró activamente con el FSLN para derrocar en 1978 a la dinastía de los Somoza.

Estos y otros ejemplos prueban que la adopción del camino violento o no violento no depende en principio del carácter religioso de sus practicantes. Muchos pensábamos que el carácter impulsivo del cubano, sensible a la agresión y listo a la pronta réplica, lo hacía poco apto a la asimilación y puesta en práctica de este tipo de lucha. A ello se añade el hecho de que en ningún momento de nuestra historia pueden hallarse antecedentes de ella. Una de las primeras enseñanzas orales que recibe de su familia el niño cubano cuando va a iniciarse en el colegio es: “No te dejes dar de nadie. Al que te dé dale duro”.

Sabemos hoy en día que los círculos infantiles no están lejos de ser gimnasios de boxeo y lucha libre. La palabra luchador goza hoy de mayor prestigio incluso que la de revolucionario, ya que este último adjetivo ha perdido su romanticismo y vitalidad, para devenir en una especie de título vitalicio, que ya no se ejerce.

Es en este contexto, que salen a la palestra las Damas de Blanco, armadas de su inquebrantable disposición de “echar pa’lante” en defensa de la misma causa por la que sufrían violencia institucional sus esposos.

“La primera vez que nos dieron un acto de repudio al salir de la iglesia de Santa Rita, cuando oí que me gritaban: negra, ¿qué tú haces ahí?, esclava, sumisa y otros insultos peores, quería saltarle encima a la gritona pero le pedí a Dios que me diese fuerzas y pude contenerme”.- me cuenta Berta Soler.- “Luego una va aprendiendo, y un día descubre que la respuesta que más golpea a esas histéricas es quedarse callada, ignorarlas”.

Sí, dignidad contra barbarie, se me ocurre decirle.

“Además, Dios es muy grande. A Laura Pollán suelen darle en su casa unas sudoraciones que casi se desmaya, sin embargo esto jamás le ha sucedido a la hora de la candela, cuando entramos en batalla, ni siquiera cuando nos tuvieron acorraladas casi nueve horas en el parque al lado de la iglesia. Bajar de peso, sí, hemos bajado, todas, pero eso es hasta bueno para la salud”- termina diciéndome Berta Soler, esta cubana negra a quien el propio Gandhi la hubiese reconocido como una firme y curtida practicante del Ahimsa (resistencia al mal) y de la Satygraha (compromiso con la verdad). Una mujer de quien su esposo, el hermano Ángel Moya, puede sentirse orgulloso.

rhur46@yahoo.com

 

GANDHI EN CUBA

Primavera Digital, Rogelio Fabio Hurtado, Periodista independiente, rhur46@yahoo.com
Marianao, La Habana, 22 de agosto -- Cuando le pregunté a Berta Soler, una de las admirables Damas de Blanco, si las doctrinas de Gandhi, el inolvidable líder hindú, habían estado presentes en la concepción y en la puesta en práctica de su acción de protesta pacífica, me contestó que no: “Nosotras fuimos aprendiendo sobre la marcha, motivadas por la convicción de que teníamos que hacer algo para protestar contra las injustas condenas impuestas a nuestros compañeros”.

 

 


Por Félix J. Hernández, París, agosto 22 -- Mi querida Ofelia, sigo enviándote la serie de testimonios de amigos que han logrado ser Libres, al escapar del régimen cubano de diferentes maneras. El de hoy es el de una culta dama, cuya pérdida para nuestra Patria es irreparable. ¿Cuánta materia gris y savoir faire, ha perdido nuestra Cuba en este medio siglo? No sé si algún día se podrá saber. Pero al mismo tiempo, personas como Gilda han hecho brillar en esta Vieja Europa el nombre de nuestra tierra natal.

Conocí a Gilda junto a su brillante esposo, el pintor Jesús de Armas, (te recomiendo visitar su sitio: http://www.jesusgonzalezdearmas.net/ ) en una exposición de sus obras en los salones de La Maison d’Amérique latine en el parisino Barrio Latino. Desde entonces una gran corriente de simpatía nos ha unido. Aquí te envío su testimonio.

Gilda: “Aunque me llamo Gilda Alfonso-Martín Carrera, hoy soy conocida por muchos como Gilda González de Armas. Yo tenía sólo 9 años al momento del triunfo de la Revolución. Recuerdo que lo primero que me chocó del nuevo sistema fue la nacionalización de mi escuela, el Wesley College de Santiago de las Vegas. Ese día por la mañana, unos interventores vestidos de verde oliva, invadieron los recintos del colegio y bajaron la bandera americana de su mástil, que ondeaba al lado de la cubana, en el patio de recreo, tirándola al suelo, pisoteándola y quemándola ante el asombro y los sollozos de los alumnos. Mis padres decidieron quedarse en Cuba por problemas familiares, quizás influyeron algunos miedos. El asunto fue que nos quedamos en el país atrapados por más de 30 años. Fue así, como de golpe me vi con una pañoleta en el cuello, asistiendo a actividades pioneriles y mis hermanas pasando escuelas de la EBIR. Fui alfabetizadora popular con sólo 11 años, de dos miembros de una familia del Reparto Guadalupe, en Santiago de las Vegas, que luego se marcharon del país durante el éxodo por el puerto de Camarioca. Después de ese largo período de recesión escolar, a causa de la Campaña de Alfabetización, recomencé mis estudios en la Secundaria Básica de Santiago de las Vegas, donde uno de los profesores pidió a todos los alumnos que escribiésemos sobre nuestros orígenes familiares. Sólo hablé de mi abuelo materno, el Conde de Martín-Carrera y su fábrica de cajas de tabaco. Él se había casado con una bisnieta del último cacique inca que luchó contra la corona española en Perú. Hablé de mi abuelo paterno, ebanista, judío converso, que había integrado el Comité Revolucionario de New York durante la Guerra de Independencia de Cuba. También hablé de la familia de mi abuela, dueña de la fábrica de tabacos de exportación José L. Piedra y, por supuesto de mi padre, contador público del Banco Boston. Una semana después, los profesores me exigieron que expresase mi vergüenza por pertenecer a una familia burguesa y que tenía que renegarles públicamente ante toda la escuela.

Frente a todo el alumnado primero, con la cabeza baja, en la mano un micrófono, después mirándoles a los ojos a todos y bien erguida, grité mi inmenso honor por pertenecer a mi familia. Me consignaron a la dirección
de inmediato y la actividad política continuó con otros alumnos. Allí esperé hasta que un profesor, militante del partido comunista me amenazó diciéndome que: ‘yo era una simple tuerca de una enorme rueda dentada y que si me salía un ápice, iba a ser aplastada como una vil cucaracha.’ Fue en ese momento en el que comencé a dudar de todo lo que decían sobre la triunfante Revolución. Por supuesto, tuve que cambiar de escuela. Matriculé en la Secundaria Básica de Rancho Boyeros. Un año más tarde, un nuevo y excelente profesor de matemáticas irrumpió en mi aula. Muy rápido el alumnado supo que el profesor Camaraza había estado preso por problemas de disidencia. Un semestre más tarde, el profesor fue expulsado por ser considerado como una mala influencia ideológica. El alumnado había aprendido a conocerle y a quererle. Fue así como, junto a un grupo de alumnos, organicé una huelga de protesta por la expulsión de nuestro profesor Camaraza. Y salimos a la calle más de 300 estudiantes con carteles improvisados y exigiendo que nuestro profesor fuese reintegrado a sus funciones.

La Policía de Rancho Boyeros nos dispersó rápidamente y salimos corriendo. No obstante, un pequeño grupo de manifestantes irrumpimos en la casa del profesor, para expresarle nuestro desacuerdo y nuestra solidaridad.
Camaraza nos agradeció infinitamente nuestro gesto y nos recomendó que partiéramos inmediatamente a nuestras casas, para evitar señalarnos ante las autoridades. A partir de ese instante, vivir en mi país se convirtió en una tragedia que tuve que transformar en tragicomedia. A medida que profundizaba mis conocimientos de Filosofía en la Universidad de La Habana, mis criterios eran más divergentes de los del sistema
imperante. Trabajé como politóloga de países de Asia en Prensa Latina de 1970 a 1973, pero me vi obligada a dimitir por divergencias políticas con el D.O.R. (Departamento de Orientación Revolucionaria) del PCC., quienes dictaban la línea editorial de todo lo que se publicaba en Cuba.

Nicolás Guillén me expulsó en 1976 de la UNEAC (Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba) por el mismo motivo. Transformé el folleto de Normalización y tipificación de la construcción, en revista trimestral, pero también tuve que dimitir de mis funciones cuatro años más tarde. Comencé a trabajar como escritora freelance en Radio Ciudad de la Habana, de donde tuve que partir por problemas ideológicos, después de diez años de labor.

Colaboré como crítica de arte para la Revista Opina, hasta unos meses antes de abandonar mi país natal y casi toda mi familia.¿Los motivos? Tenía muchos para querer irme de Cuba. Fui detenida, amenazada e interrogada numerosas veces durante años por la Seguridad del Estado.

En 1985 descubrí la obra del que sería mi esposo, Jesús González de Armas, en un Salón de la UNEAC Él había presentado a todas las manifestaciones de las artes plásticas: caricaturas, historietas, dibujos, pinturas, etc. Me llamó la atención que su obra estaba colgada en los lugares más desfavorecidos e impensables del Palacio de Bellas Artes, detrás de una puerta plegada, oculta por una planta ornamental, en una esquina a la que el público generalmente no llegaba. Atrapada por la fuerza de la obra, y por el rechazo estatal evidente hacia este artista, me dediqué a buscarle. Le declaré mi amor y mi admiración. Unimos nuestras fuerzas y nuestras vidas para lograr evadirnos de la Isla del Dr. Castro. Fue así como supe que Jesús había dimitido del Departamento de dibujos animados y de carteles del ICAIC, de los cuales fue el creador, director general y artístico. En 1965 mi esposo decidió no trabajar nunca más para el gobierno cubano. La mayoría de sus dibujos animados, todos experimentales, fueron prohibidos, entre ellos: Pantomima amor uno, La jutía loca y El Cow boy, los cuales nunca fueron mostrados al público. Durante muy poco tiempo trabajó pintando cuadros para decorar hoteles, restaurantes y posadas para el INIT. Cuando le conocí, enviaba sus obras a los Salones de la UNEAC para ganar
al menos un premio. Ese fue el motivo por el cual participó en todas las manifestaciones. Con el premio podía vivir un año entero, comiendo espaguetis hervidos con sal. Decidió irse a vivir con los descendientes de taínos a la Caridad de los Indios en la provincia de Oriente. Creó el Movimiento de Indoamérica (corriente artística que formó a artistas como José Bedia, Maydée González Gavilán (hija de Jesús), alumnos de la ENA en aquella época), reagrupando a más de 80 intelectuales, pintores, escultores, arquitectos y antropólogos. La dirección del Partido Comunista de Oriente y el Ministerio de Cultura de Cuba le prohibieron continuar con su empeño artístico. Dispersaron al grupo e incluso le prohibieron a Jesús volver a visitar la Caridad de los Indios. Conocí a Jesús en la miseria y el aislamiento más absoluto, abandonado por todos. Pintaba sobre la sábana anual que le daban por la libreta de racionamiento, uno o dos cuadros al año. Jesús no tenía derecho a comprar materiales de pintura, estaba en la lista negra del Fondo de Bienes Culturales, después de haber pintado, expuesto y publicado sus Lenguados, en los que denunciaban la lengua oficial del régimen. Con Conquistadores a caballo hizo la caricatura de Fidel Castro, al denunciar el culto a la personalidad. Muchos amigos le ayudaron, le daban cartulinas y pintura o lo invitaban a comer, hasta que aparecí yo en su vida. Pasaron 20 años en los que escribió varias novelas de las cuales sólo poseo una, inédita, que tiene dos títulos: La omni-impotencia o « Aventuras aventureriles aventureras y aventurerezcas por esas calles aventureras de La Habana


La Omni-impotencia es un análisis caricaturesco de la Cuba de los años setenta, en el que Jesús denuncia lo absurdo de la Revolución cubana y su carácter surrealista, infra-humano y totalitario, con un estilo renovador, ligero y único, en el que se reivindica la picaresca española por su similitud con la picaresca cubana de sobre vivencia. Nuestras fuerzas unidas no demoraron en dar sus frutos. Jesús fue invitado por el Ministerio de Cultura y de la Francofonía francesa para festejar con una estampa de su obra el Bicentenario de la Revolución Francesa en 1987, junto a 60 artistas de renombre internacional, como Tapie y Matta, entre otros. En esa ocasión mi hijo y yo no pudimos acompañarle, motivo por el cual Jesús regresó a la Isla para buscar otra forma de escapar. Fue sólo en 1992 que, ante la insistencia del Ministerio de Cultura francés, pudimos viajar los tres a Francia para una exposición en la Maison de l’Amérique latine. Carbonadas neo-taínas fue la exposición que festejó el 500 aniversario del Descubrimiento de América en enero de 1992.


nuestra situación oficial parece que se solucionará. Espero que mi demanda de naturalización francesa sea escuchada esta vez. Será para mí un gran honor. Yo amo a este país porque somos Libres de pensar y de expresar nuestros criterios. Amo a este país, por su democracia, porque la pena de muerte fue abolida, porque se respetan los derechos inalienables del hombre, por su solidaridad y su fraternidad. No tengo nostalgia de Cuba, como muchos puedan tener y, no creo que regrese al país que me vio nacer, no me gustaría ver la destrucción de la Perla de las Antillas. Quiero recordar mi país como lo veo en mis sueños de infancia. Patria es el país donde una es feliz y es respetada nuestra dignidad. De mi familia no me quedan más que unos dos o tres primos en Cuba, que imagino esperan la oportunidad y el momento de escapar de ese infierno que ha superado con creces al de Dante Alighieri. Mis más bellos recuerdos los tengo de mi primera infancia antes de 1959 y de aquí, de Francia, donde aprendí la riqueza de la amistad, de la justicia, el amor por la cultura y por la belleza.”
Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, Félix José

GILDA DE ARMAS ENCONTRO LA LIBERTAD EN PARIS
París 2009. Gilda González de Armas.

París 1993. Gilda y Jesús González de Armas.
Una vez en Francia, decidimos pedir asilo político, pero antes de que lo hubiésemos hecho, alguien alertó traicioneramente a una periodista del diario Le Monde, que sin pedirnos autorización, publicó nuestra demanda de asilo a la OFPRA, convirtiendo nuestro caso en un problema diplomático.

Las dificultades por las que hemos pasado, no valen ya la pena comentarlas, fueron innumerables, pero siempre tuvimos amigos maravillosos que nos protegieron y ayudaron. Mi hijo y yo recibimos la notificación de expulsión de Francia en 1994. Jesús decidió unirse a nosotros. Pero siempre hubo una mano amiga que se nos tendió y en el último momento, recibimos la autorización para continuar viviendo en Francia.

Actualmente, después de veinte años, en este país generoso y solidario,


 

 

 

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