Al mando de las unidades que participaron aparece el general Antonio Enrique Lussón Battle, digno representante de la gerontocracia corrupta que manda en Cuba.

Como contrapeso al fondo de $80 millones de dólares reservados para la “transición pacífica”, los carcamales del castrismo se aprestan a usar las armas, no para enfrentarse a los “Marines”, cuya llegada ha sido objeto de infinidad de falsas alarmas, sino para ametrallar al pueblo habanero. El temor a un estallido popular es más que evidente.

Lo anterior evidencia varias cosas. La primera es que la centralización militar en Cuba está tan presente hoy como lo estuvo cuando Batista dió el golpe del 10 de marzo. Si lo que hay que temer es que La Habana se pierda, eso significa que a pesar de haber dividido las fuerzas armadas en tres ejércitos, los centros de control y mando siguen en la Capital y dada la naturaleza totalitaria del régimen castrista, no es probable que esa situación experimente el menor cambio.

Si el gobierno de Carlos Prío Socarrás hubiera tenido un mínimo de previsión en 1952, hubiera terminado con la exclusividad de Columbia como cabeza hipertrofiada de las fuerzas armadas y creado otras dos Columbias en distintos lugares del territorio nacional. Lamentablemente, la defensa nacional no era una prioridad en la primavera de 1952, a pesar de las advertencias recibidas de lo que se estaba tramando en “Kukine”. Castro, con sus tres ejércitos, se ha cubierto de la probabilidad de un golpe de estado sin guerra civil.

Por otra parte, los mandos en la maquinaria militar castrista son coto cerrado de los incondicionales y como se evidencia en Lussón ( y en todos los demás), éstos ya rozan las ocho décadas. Lo que los une, aparte de su sumisión al macho que los controla, es haber compartido sus crímenes. Todos ellos, como bien dice Tito Rodríguez Olztman, tienen las botas machadas de sangre. Pero se trata de una ínfima minoría con verdadero poder y eso los hace vulnerables.

Edward Luttwak, en su excelente obra “Coup d'Etat”, (muy superior a las más conocida “Técnica del Golpe de Estado” de Curzio Malaparte), nos recuerda que los golpes de estado son mucho más probables en los países en los que el pueblo no interviene mucho en las decisiones políticas y éstas se toman por una pequeña parte de la población.

Sin contar con que existe, como en 1933, una masa (ahora mucho mayor) de oficiales subalternos, clases y soldados cuyas posibilidades de ascenso son y serán nulas o casi nulas, mientras no desaparezca la casta privilegiada que Lussón representa, por sólo poner un ejemplo.

En cuanto a lo que a los Estados Unidos respecta, se evidencia, ya que la palabrita está de moda, una confrontación “asimétrica” con la tiranía castrista. De un lado palabras bonitas, $80 millones de dólares que serán probablemente malgastados en ayudar a una disidencia que ha reaccionado ante el anuncio con escaso entusiasmo y pocos resultados efectivos.

Del otro, preparativos militares acelerados en anuncio de una mayor represión y gritería histérica por parte de los voceros del régimen.

Hay algo que no cuadra en el proyecto de ”transición pacífica” de la Casa Blanca: ¿cuántos de esos $80 millones va a haber que darle a los Lussón o los López Miera para que suelten las armas?

Y si no las sueltan, como es probable, ¿cúal es la alternativa? No se trata aquí de Hermanitas de la Caridad, sino de comunistas brutales que creen en el viejo dictum maoísta: “El poder emana del cañon de una pistola” . En otras palabras, ¿se puede contrarrestar la violencia con papelitos, aunque éstos sean “greenbacks”?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PORTADA
CONDICIONES DE USO
CONTACTOS

 

 

 

 

 

Por Mario J. Byrne, Ft. Lauderdale

Las maniobras militares que han tenido lugar en Cuba, respuesta aparente del castrismo al plan presentado al presidente de los Estados Unidos por la “Comisión de Ayuda a una Cuba Libre” son ejemplo fehaciente de las contradicciones que sufren, tanto los castristas como los norteamericanos, en su eterna y artificial confrontación. Como respuesta esperada al documento anterior, las maniobras se concentraron, según informes, en la supuesta represión de un levantamiento popular en La Habana.

LA FUENTE DEL PODER

"Edward Luttwak, en su ... obra “Coup d'Etat”, (... superior a “Técnica del Golpe de Estado” de Curzio Malaparte), nos recuerda ... los golpes de estado son mucho más probables en ... países en los que el pueblo no interviene mucho en las decisiones políticas y éstas se toman por una pequeña parte de la población".