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Bienvenido Infante, este último su antiguo compañero de juegos infantiles. Ambos combatientes fueron víctimas de la duplicidad de Rodríguez Menier, quien es responsable directo por sus muertes.

El “Coqui” y otras ratas de su calaña fueron los feroces ejecutores directos del genocidio en el Escambray de mediados de los años sesenta. En esa oportunidad, para sofocar el alzamiento campesino de la zona, aldeas en las estribaciones montañosas fueron desalojadas y sus pobres habitantes desposeídos y forzosamente reubicados en barracones en la Provincia de Pinar del Río, al extremo occidental de Cuba. Sus humildes casas fueron quemadas, su escaso ganado y aves de corral sacrificados y sus pequeños cultivos e insignificantes pertenencias, destruídos. El objetivo era eliminar las fuentes de aprovisionamiento de los alzados. Desde que las fuerzas coloniales de Weyler implantaran la llamada “Reconcentración de Pacíficos” en 1896, nada semejante había ocurrido en Cuba.

El equívoco “Norber” Fuentes, admirador de los atributos viriles del felizmente finado gangster castrista Arnaldo Ochoa, describe a su manera “las heroicidades” de asesinos en masa como Rodríguez Menier en su panfleto de propaganda castrista “Lucha contra Bandidos”. Rodríguez Menier también tomó crédito sucintamente y “a su manera” del genocidio en la Cordillera del Escambray, durante el inicuo y desvergonzado programa de Oscar Haza.

Rodríguez Menier y otros como él tienen un denominador común: La redomada cobardía . Eran muy bravos cuando se trataba de reprimir y masacrar a infelices campesinos indefensos. Pero dentro de una sociedad todavía esencialmente libre como ésta, “se cuidan como gallos finos”. El “Coqui”, quien llegara tarde a la grabación del programa con Haza, lo hizo armado y en compañía de varios guardaespaldas, dos de los cuales venían desde otro estado (este asesino recibe protección oficial en la “Tierra de los Libres”). Parafraseando el viejo y sabio refrán español: “Sólo la teme quien la debe”. Además, la impunidad y protección que todas estas ratas han recibido y continúan recibiendo de Washington, explica en buena parte su cínica arrogancia: “No he venido aquí a pedir perdón” .

Si el amable lector se asombra de la afirmación en el párrafo anterior, debe considerar lo siguiente: El antiguo General de la Fuerza Aéra Castrista Rafael del Pino, enemigo encarnizado de Cuba libre en Bahía de Cochinos, partícipe en el hundimiento del buque Houston, quien desertara de la pandilla de Fifo en los años ochenta por motivos personales, recibe en la actualidad una pensión sufragada por los contribuyentes equivalente a la de un General retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos . Esa pensión le fue extendida por el entonces presidente norteamericano…¡ Ronald Reagan! (quien es casi una deidad para los cubanoamericanos, especialmente la primera generación nativa).

Rafael del Pino ha hecho gala de esa impunidad y prominencia al afirmar que mientras se encontraba de visita en Alemania (en el pasado reciente) tuvo la oportunidad de volar un MigG-29 entre la docena (más o menos) que pasara a integrar la Fuerza Aérea de la República Federal después del desplome de la artificial “República Popular Alemana” y consecuente reunificación. Amigo lector ¿Sabe usted de algún general retirado del USAF a quien se le permita pilotear el más sofisticado avión de combate soviético en el servicio de la presente Fuerza Aérea Alemana?

Por mucho menos que los detalles que afirmo y sostengo en los párrafos anteriores y otros que sobre los mismos individuos he referido en artículos previos, hombres de vergüenza habrían contestado por vías legales o en persona , dependiendo del grado de su convicción moral o arrestos viriles. Una demanda por difamación requiere evidencia refutando acusaciones y en el presente caso existen evidencias, pero probándolas .

¿Arrestos viriles? ¿Norber? ¿Coqui? No me hagan reir. Esta columna trata de asuntos serios. ¿El General del Pino? Ese… quizás. No cabe duda de que los tuvo para atacar en su Sea Fury a embarcaciones dotadas de alguna pobre artillería antiaérea. El padre de un amigo que hoy sufre prisión injusta en Estados Unidos por ser patriota cubano, derribó un B-26 castrista en Bahía de Cochinos con una cal. 50. Sin embargo, del Pino atacó el Houston cuando era muy joven y cuando no tenía mucho que perder. Hoy tiene muchos más años, una pensión jugo$a y la vida confortable y protección a que aspiraba y que no pudo ofrecerle Fifo con su “revolución”.

Como ciudadano norteamericano (nacionalidad de la que hace frecuente ostentación) “Coqui” fue enviado a Francia para testificar en contra del acusado en el juicio por asesinato múltiple del terrorista Ilich Ramírez Sánchez (mejor conocido por “El Chacal”), quien sirve cadena perpetua en París. Rodríguez Menier escribió un libro interesante sobre sus experiencias como espía, traidor y chivato publicado en 1994. Se llama “Cuba por dentro: El MININT”. Aunque las ganancias de ese libro y un negocito que tiene de cuidar ancianos quizás le produzcan algunos centavos, ese tipo de entrada no alcanza para pagar guardaespaldas. Los guardaespaldas son cortesía de usted lector amigo, mía y de todos cuantos pagamos impuestos al Tío Samuel .

En honor a la verdad, el “Coqui” le hizo un favor por carambola a Estados Unidos, aunque este no fuera su propósito. Cuando en 1987 cruzara la frontera de Austria desde el este con una gran cantidad de documentos fidedignos probando que todos los agentes de la Agencia Central de Inteligencia en Cuba eran en realidad agentes de la Dirección General de Inteligencia de Fifo, obligó a estos últimos a salir a la superficie. Los norteamericanos aprendieron entonces la suprema estupidez de sus ingenuas tácticas de reclutamiento dentro de un sistema totalitario como el de Castrolandia. Tácticas que fueron consecuencia parcial de la destrucción sistemática de los organismos de inteligencia norteamericanos durante los días aciagos del antinorteamericano Comité Senatorial que presidiera el finado Senador Frank Church. Rodríguez Menier, entonces uno de los más importantes jefes de la inteligencia castrista en el oriente de Europa, inició con su fuga a Norteamérica la declinación de la DGI como quizás la gavilla de espías y contraespías más eficiente de la historia.

Finalizando, los verdaderos villanos en esta falta de respeto al destierro no son solamente los Rodríguez Menier de este mundo, sino los desvergonzados promotores de impúdicos programas televisados como el de “A Mano Sucia ” y los consumidores que los mantienen. Tanto como en el caso del Nuevo Granma, este insulto demanda un serio boicot.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

A MANO SUCIA

Marzo 7

Hugo J. Byrne, Los Angeles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Uno de los tantos “presentadores” que sufren los infelices televidentes de habla hispana del sur de La Florida entrevistó a un notorio criminal y antiguo esbirro del régimen totalitario de Castrolandia. La excrecensia castrista se llama Juan Antonio Rodríguez Menier (alias “Coqui”) y la entrevista constituyó un cobarde insulto a todos los exiliados cubanos dignos.

El entrevistado, “prostituta de inteligencia” al mejor postor, quien ostensiblemente fuera de muchísima utilidad a la causa de su antiguo amo hasta enero de 1987, aparentemente vive del negocio de vender información. En esas transacciones, en la que los más exitosos competidores son aquéllos capaces de vender incluso a su progenitora (en el dudosísimo caso que la tuvieran), aparentemente Rodríguez Menier se gana el premio .

Esta alimaña tiene entre sus méritos castristas el haber infiltrado el Movimiento 30 de Noviembre, con el resultado de largas penas de prisión para sus activistas y la desarticulación final de ese grupo revolucionario. Otra de sus “hazañas” fue la emboscada contra dos mártires de la lucha anticastrista, Radamés López Cruzata y

“Mandadlo ansí, que aseguraros puedo/Que habéis de restaurar más que Pelayo;/Pues valdrá por ejércitos el miedo,/Y os verá el cielo administrar su rayo” .Francisco de Quevedo