El “General de Cuerpo de Ejército”, dijo exactamente lo mismo que su hermano mayor ha rebuznado por cuarenta y tantos años, sin quitarle un punto o una coma. Como en el pasado, el mensaje castrista es beligerante y soberbio. Se dedica como de costumbre, a desafiar al “Imperio” de Washington, desdeñando con silencio arrogante a su verdadero enemigo, el pueblo cubano, tanto en Cuba como en el exilio militante.

De acuerdo a la propaganda del régimen, el pueblo en la Isla lo apoya incondicionalmente y como prueba de ello Raulito apunta a la calma reinante. Cuando hizo referencia a las movilizaciones de tropas, achacó su necesidad a la inminente “invasión imperialista”. ¿Son acaso las Brigadas de Respuesta Rápida, o los CDR la primera línea de defensa de los “fifistas” contra los Infantes de Marina y sus armas del siglo XXI?

Las recientes maniobras de la guardia pretoriana castrista, que incluían las dos organizaciones represivas descritas en el párrafo anterior, sin lugar a la menor duda respondían a la necesidad de reprimir un posible estallido popular espontáneo en la capital de Cuba. La cúpula se prepara a enfrentar al pueblo de La Habana, nó al “Imperio”.

Nadie cree en Cuba en la probabilidad de una invasión norteamericana y muy especialmente los mismos que siempre han estado pregonandola. La población está aburrida del disco rayado. Como en la vulgar y notoria broma sobre los curas, es preferible observar lo que hacen los tiranos y a menudo, ignorar lo que dicen. Sin embargo, ahora que se ha hecho público una grabación de Raulito de 1996 demostrando su participación conspirativa en el asesinato brutal de los pilotos de “Hermanos al Rescate” sobre aguas internacionales, la verdadera naturaleza furtiva y criminal del heredero al poder absoluto ha salido abiertamente a la superficie.

El “Hermanísimo”, de acuerdo a la información aportada en la columna de nuestro colega de“El Nuevo Herald”, Wilfredo Cancio Isla, hace dos veces referencia en esa grabación a la naturaleza confidencial de la misma, recordándoles a sus interlocutores y co-conspiradores, que no puede publicarse.

Documentos de esa índole deben ser esgrimidos por el exilio cubano y por cuantos amantes de la libertad de Cuba existan en el mundo, para poner en ridículo a la bien orquestada campaña para describir al “General de Cuerpo de Ejército” como a un potencial reformador.

Quien haya escuchado la vacía retórica dialoguera de individuos como el Profesor del Florida International University (FIU) Lisandro Pérez (a quien erróneamente me referí como Lisandro Otero en un reciente artículo), o a las absurdas implicaciones de la presentadora María Elvira Salazar del Canal 22 (mejor conocida como “Doña capitalismo salvaje” ), sabe muy bien a lo que me refiero.

El más joven del dúo Fifo - Raúl ha mostrado su veta sangrienta y criminal desde hace muchos años. Esperar que un régimen presidido por semejante alimaña pretenda reformas políticas reales equivale a creer en la posibilidad de que llueva hacia arriba. Durante los primeros años del Castrato, cuando los intereses políticos de Fifo y compañía no estaban todavía consolidados, el hermano mayor utilizaba a Raulito como “coco”. Atemorizado ante la posibilidad de que se tramara un serio atentado contra su persona, a fines de 1959 Castro amenazó: “…aquellos que piensen que eliminando físicamente a la presente lideratura de la Revolución pueden salirse con la suya, deben saber que los que están detrás de mí son más radicales que yo”.

Tenía razón el Tirano en evocar a su hermanito para infundirle miedo al pueblo. El récord criminal de Raúl se remonta a cuando usara procedimientos terroristas para sembrar pánico entre los campesinos de su área. Evidencias fotográficas lo presentan amarrando contra los árboles y amordazando a infelices campesinos desafectos, instantes antes de asesinarlos sin piedad, sumaria y cobardemente.

En un video presentado por la televisión de Miami hace años, el “Hermanísimo”, contaba como anécdota de buen humor, cómo él y su hermano mayor, cuando niños, “operaban de apendicitis” usando navajas de afeitar, a las aves de corral de sus padres. ¿Cree seriamente el amable lector que su récord sea suficientemente malo como para que Washington lo repudie y nó normalice relaciones con su tiranía? ¿Qué pasará cuando cambie el gobierno federal y manden los cretinócratas? ¿Quién en Washington se opondrá a Raúl Castro? ¿Pelosi? ¿Rangel? ¿Serrano? ¿Watters? ¿Dodd? ¿Gore? ¿Kerry? ¿Hilaria?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Por fin el heredero al trono de Castrolandia “hizo declaraciones en respuesta al interrogatorio de “ un reportero ” del libelo “Granma”. Las manifestaciones de Raulito tienen para este observador exiliado una significación específica; la dolencia del Tirano, aunque sea terminal, no excluye una suficiente recuperación temporal que le permita reasumir el poder por un breve lapso. Por lo menos eso es lo que aparentemente teme el más joven de los Castro, quien ha forjado su dinastía con una total y abyecta sumisión a los intereses políticos de su hermano mayor.

Esa total entrega incluyó asesinatos masivos, premeditados y perfectamente documentados por nosotros en nuestros archivos (tanto en “hard copy” como en “hard drive”). El pacto de sangre derramada es vital para Fifo, pues representa en su criterio la única garantía de lealtad. La relación familiar ni garantiza ni representa nada para el agonizante detrito de Birán. No olvidemos que uno de sus héroes, Lenín, afirmó que la familia era sólo un accidente de la naturaleza.

Por Hugo J. Byrne, Los Angeles, California.

MI OPINION SOBRE EL MENSAJE DEL “HERMANISIMO”