con influencia y criterio se dedicaron a especular sobre la salud del pestilente y repulsivo vejestorio, con la insana fruición con que las liebres de la conocida fábula discutían sobre si los perros en su pista eran galgos o sabuesos.

Ayer Fifo “resucitó”, poniendo en ridículo a muchos “analistas”, incluyendo a Tony Snow, Secretario de Prensa de La Casa Blanca. Pero el Tirano se veía horizontal y pálido, no erguido y rozagante como apareciera en las fotos publicadas el día anterior, ni vestía una chamarreta deportiva (sospechosamente la misma que usara hace varios años junto al bufón Jimmy Carter en un campo de “base ball” de La Habana), sino enfundado en una payama colorada que hacía juego con la ridícula vestimenta de su aún más ridículo visitante.

En su “muy elevada y protocolaria” conversación, el mico que rige en la patria de Bolívar le dijo a Fifo que debía “aprovechar la oportunidad para operarse la nariz”. “Hugo, ¿quieres que sufra más cirugía?” , fue la lánguida respuesta de Fifo, forzando una débil sonrisa.

Ese arcaico y horizontal despojo humano balbuceando idioteces y paladeando compoticas ni siquiera de lejos tiene semejanza alguna al vigoroso “campeón de los humildes” quien antaño impunemente desafiaba al “Imperio”. He aquí la única razón de su retiro “temporal” . Castro ha perdido la mínima noción de su propia dignidad. De tirano arrogante ha devenido en vejestorio dócil y baboso. ¿Quién puede imaginar al Fifo de antaño aceptando la chanza degradante de un adocenado como Chávez, sólo por contar este último con miles de millones de petrodólares? Sic transit gloria mundi.

Este último también tiene ciertos y grandes problemas que enfrentar en un futuro cercano, aunque no necesariamente de salud. Nadie puede llamarse a engaño sobre el resultado de las próximas elecciones venezolanas. Con todos los resortes del poder en sus manos, Chávez es como un imaginario Gerardo Machado en 1928, con el azúcar vendiéndose a $2.50 por libra en el mercado mundial. Sin embargo, sus problemas se originan en su propia e hipertrofiada aspiración de hegemonía continental, contínuamente berreada a diestra y siniestra por el propio mico. Sus ambiciones parecen encaminarse a una posible confrontación militar con sus vecinos, pues nadie cree que su multibillonaria compra de armamentos tenga el objetivo de enfrentar una imaginaria invasión norteamericana.

Entre quienes se sienten muy preocupados por el militarismo chavista, además de Chile, están los jefes más importantes del Ejército del Brasil, la más populosa nación en Suramérica, cuya preponderancia en el sur del Continente nadie había desafiado desde principios del siglo pasado.

Los militares brasileños parecen observar con gran severidad lo que consideran un creciente eje político- militar izquierdista entre Caracas y Buenos Aires, con Evo y sus indígenas bolivianos como socios menores. Esta preocupación fue explicada muy adecuadamente en un excelente artículo de Edgar C. Otálvora, publicado en “Defensa Net” el 22 de julio de este año.

Otálvora nos describe con lujo de detalles como ciertos individuos claves promoviendo la reelección del Presidente “Lula” da Silva, entre ellos el ex Presidente José Sarney, han advertido a Lula su preocupación por las actitudes agresivas de Caracas.

Estos planteamientos no han sido solamente privados, sino que se han plasmado en la prensa diaria. Sarney, quien fuera electo Presidente de Brasil en 1985, hizo pública su preocupación que refleja sus contactos castrenses, en un artículo en el diario “Folha de Sao Paulo” el 14 de julio de este año, con el sugestivo título de “Luz Roja”. José Sarney es en la actualidad Presidente del Senado brasileño.

Con la excepción de unas poquísimas escaramuzas entre Ecuador y Perú y la vieja mala sangre que renaciera durante la guerra de las Malvinas entre argentinos y chilenos (a causa de la presunta ayuda de Pinochet a los británicos en la destrucción de un “stockpile” de misiles Exocet), las fronteras sudamericanas permanecieron felizmente “muertas” durante casi todo el siglo pasado. Eso puede cambiar súbitamente en el siglo XXI como consecuencia de las aspiraciones mesiánicas del caudillo de la “Revolución Bolivariana”. De hecho la situación ya casi ha hecho crisis debido a la abierta colaboración chavista con los terroristas colombianos.

Para alcanzar sus objetivos hegemónicos Chávez contaba con el apoyo logístico y la asesoría política de Fifo, a cambio de unos 90,000 barriles de petróleo diarios. Fuera de las bromas estúpidas, sería interesante saber qué hablaron “el loco Hugo”, el carcamal moribundo y el “Hermanísimo” durante la breve visita del primero a su muy enfermo mentor. La “resurrección” de Fifo quizás sea demasiado breve para detrimento de su mediocre pupilo de Caracas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Hice hincapié la semana pasada en que la condición física del Tirano era asunto marginal y que lo importante de los acontecimientos en Castrolandia era que por la primera vez en 47 años y medio el mandón totalitario había delegado todas o casi todas sus omnipotentes prerrogativas de mando, acto que tiene muchísimas y extraordinarias implicaciones. La prensa (incluyendo la del Exilio, con poquísimas y honrosas excepciones), en oposición a mi criterio, centró sus conjeturas en el tema de si Fifo estaba vivo o muerto, si padecía un cáncer terminal, si había sufrido una hemorragia cerebral debilitante, o si sólo había puesto en acción una pantomima para capturar y castigar a quienes entre los de la cúpula se atrevieran a variar en un milímetro su agenda anticubana.

Desgraciadamente, en lugar de la llamada general a la acción directa y resuelta que demanda la oportunidad para liberar a nuestra patria, con todas sus implicaciones dramáticas y sacrificios , en su inmensa mayoría los cubanos del destierro

Por Hugo J. Byrne, Los Angeles, California.

MEDITACIONES EN LA RESURRECCION DE 'FIFO'