El CAOS DE LAS "NACIONES UNIDAS"

Por Hugo J. Byrne, Los Angeles

Las instituciones que establecen la conducta social de los pueblos civilizados son históricamente discutidas y aprobadas por asambleas de individuos electos democráticamente. Tales asambleas, lIamadas "constituyentes", desarrollan en debate abierto y civilizado las leyes o normas fundamentales en que se ha de basar la vida colectiva de una república.

De esa manera se adoptó, no sólo la constitución de Estados Unidos de América, sino también las dos constituciones que se ha dado libremente la Republica de Cuba: La de 1902 y la de 1940. Estas dos últimas constituciones, como todo aquello que surge del esfuerzo

humano, no eran perfectas. La de 1902, principalmente por haber incluído condiciones que mermaban nuestra soberanía nacional y ambas por haber excluído ciertas salvaguardas fundamentales determinando el verdadero origen del poder
republicano. Ambas constituciones sufrían de otros muchos defectos que sería prolijo enumerar aquí y que no son el tema de este trabajo.

Lo importante es establecer que a una ley fundamental legítima se lIega sólo a través de un proceso democrático y parlamentario y no por el trabajo furtivo de un solo indlviduo, a quien un déspota ha encomendado la fórmula que legitimice su espurio poder de por vida. Tal es el caso de la lIamada "constitución cubana" de 1976. Esa "constitución" fue escrita por el viejo agitador comunista Blas Roca, quien devenido en cortesano de Castro y obedeciendo sus instrucclones, se dedicó a "Iegalizar" su Tiranía, redactando el susodicho mamotreto entre 1966 y 1976. Roca fue premiado por su servil esfuerzo de diez años con la medalla de "Héroe de la Revolucion" y una tumba en EI Cacahual, aledaña a la del ugartenlente General Antonio Maceo Grajales, sacrilegio que de seguro será enmendado algún día. Aclaremos que Francisco Calderío (Alias Blas Roca) no es el
únlco individuo que ha redactado por sí solo una constitución.

Al final de la Segunda Guerra Mundial, el entonces Presidente Harry Truman
delegó a un funcionario de confianza lIamado Alger Hiss la tarea de escribir la "Carta de Naclones Unidas", constitución de un organlsmo internacional cuya aparente aspiración aitruista (a semejanza de la "Liga de las Naciones" de 1918) era el mantenimiento de la paz mundial. Hiss no sólo redactó la "Carta de Naciones Unidas", sino que fungió como secretario de la convenclón que fundara ese organismo antes de que el primer Secretario General electo, el socialista noruego Trygve Lie, asumiera esa posición en 1946.

En apariencias, Hiss trabajaba para Truman, dlrigente cuyas credenciales
democráticas están fuera de dudas, pero como más tarde se comprobó
documentalmente, el verdadero mentor de Hiss era Stalin. Aunque las evidencias de la felonía de Hiss eran abrumadoras, la poderosa campaña "liberal" a su favor, combinada con los excesos en que había caído uno de sus acusadores, el senador Joseph McCarthy, permitió que este traidor solapado, convicto de perjurio en 1950, cumpliera sólo cinco años de cárcel.

En nuestros tiempos la organización que conocemos por "Naciones Unidas",
cuyos estatutos fueran escritos por ese espía que traicionara a su país
sirviendo a uno de los más sangrientos tiranos totalitarios del slglo pasado, lejos de promover la paz o la justicla, se dedica de Ileno a hacer avanzar la injusticia y el caos. La lIamada Asamblea General, la que cotidianamente censura al "embargo contra Castro" (fantasía legal que sólo exlste en el papel), está compuesta en su mayoría por embajadores de satrapías. Sus tribunas están abiertas a los jefes de esos estados miembros, aunque los mismos sean dictadores genocidas (incluyendo a caníbales). Y si algun lector alimenta dudas sobre este particular, podríamos enseñarle fotos de Idi Amln y Bokassa (antropófagos ambos por propia confesión), así como de tiranos sangrientos como Ceaucescu, Brezniev y Castro desbarrando desde sus tribunas. Si Charles Manson fuera jefe de estado (y los hay mucho peores), la Asamblea General lo habría
invitado a menudo a hablar a su pleno.

EI llamado "Consejo de Seguridad" no es otra cosa que un cónclave debatiente en el que la acción más beneficiosa es muchas veces la inacción y en el que frecuentemente se ha impedido un desastre universal o una dictadura totalitaria mundial, sólo por el uso del derecho al veto por parte de Estados Unidos.
Las lIamadas "Organizaciones Regionales", como la pomposa "Organización de los
Estados Americanos", nunca han sido otra cosa que parlamentos "de dedo",
en el que los "embajadores" se pavonean, mirándose las miserables caras
mutuamente y vomitando hipócritas monsergas para consumo de sus amos, los
"mandamases" cuyos infames intereses representan.

Los organismos "culturales" como la llamada UNESCO (United Nations Economic and Social Council) no son otra cosa que centros propagandísticos de la ingenieria
social en el mejor de los casos y de subversión totalitaria y terrorista en el peor. Estados Unidos y su sistema político-económico de libertad individual, son objeto del odio mal disimulado de los jerarcas de la UNESCO.

Un organismo de Naciones Unidas que se ha hecho popular en el exilio cubano por haber acusado al régimen castrista de violaciones en la Isla es la "Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas", con sede en Ginebra, Suiza. Lo que no es en apariencias muy conocido del exilio,es que esas votaciones condenatorias a Castro no ocurren todos los años y cuando ocurren se ganan a base de cabildeo incesante. Aunque suene increíble, Castro está representado permanentemente en ese organismo y en más de una ocasion su"embajador" para "derechos humanos" ha sido un antiguo fiscal de los lIamados "tribunales revolucionarios", con decenas de cubanos ejecutados en el "paredón" a su criminal crédito.

En una ocasión ese repugnante cónclave eliminó de su seno por votación mayoritaria a Estados Unidos, reemplazándolo con Sudán, estado feudal, notorio por su genocidio de cristianos, su tolerancia a la esclavitud para los negros de esa fe y su protección al terrorismo de los radicales del Islam.

¿Es capaz Naciones Unidas de regenerarse? Todo es posible. Pero reecordemos que su presente Secretario General hizo cuanto pudo por "salvarle el trasero" a Sadam Hussein. Lacomplicidad de Anam en el super escandalo de "comida por petroleo" de los años noventa y primeros años de este siglo es evidente para este cronista. Si un hombre sin pelos en la lengua como John Bolton es o no capaz de poner orden en ese caos, el futuro dirá. De lograrlo, se convertiría el equivalente diplomático del proverbial "medico chino".

Y, al final, lquien paga por todo esto? Siento decirles que probablemente uno de ellos sea Vd. amigo lector. Estados Unidos cubre la tercera parte del presupuesto de Naciones Unidas con el dinero de las contribuciones que todos los que vivimos aquí tenemos que pagar.

 

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