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él era el mejor parecido. Esa respuesta fue de mucho agrado del Tirano, quien los aceptó como parte de su entorno.

A partir de ese momento los hermanos De la Guardia se convirtieron en perros de presa del "Comandante en Jefe" y por su gran condición física y dedicación a su nuevo amo llegaron a ser oficiales de alto rango en sus "Tropas Especiales". Eventualmente su conocimiento del idioma inglés (ambos habían estudiado en Estados Unidos) los hizo idóneos asesinos. Esto quedó demostrado cuando usaron ese idioma para confundir a una partida de alzados en las montañas del Escambray, quienes buscaban alguna forma de escapar de Cuba cuando ya sus provisiones y parque escaseaban peligrosamente. Los alzados al frente de su jefe Pedro Emilio Carretero cayeron en la trampa de los mellizos De la Guardia. Más de una docena de ellos, incluído Carretero fueron a la estaca de fusilamiento cantando el Himno Nacional cubano.

Más tarde "Tony" De la Guardia demostró nuevamente su total entrega a la causa totalitaria asesinando en París al General boliviano Joaquín Centeno Anaya, quien descendía del avión en el aeropuerto de Le Burget para empezar sus funciones como agregado militar en la Embajada de Bolivia en Francia. Centeno Anaya fue quien con el grado de coronel comandara los Rangers bolivianos que dieron caza, capturaran y ejecutaran al notorio criminal Ernesto Guevara, más conocido por el "Ché", a principos de octubre de 1967.

De acuerdo a un libro escrito por el también antiguo agente castrista Juan Vivés, quien hoy reside en París, fue este Patricio de la Guardia quien ultimara al Presidente chileno Salvador Allende Gosséns por órdenes de Fidel Castro durante el golpe de estado del General Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973. De acuerdo a la narración de Vivés, De la Guardia tenía órdenes de Castro de impedir a todo trance que Allende se rindiera y de asesinarlo aparentando sucidio en caso de que decidiera capitular. Eso afirma Vivés y yo lo creo, pues todos estos sicarios eran y son capaces de asesinar a cualquiera.

Esta información para beneficio de los lectores es un simple y apropiado recordatorio de que tratándose de los Castro y compañía, dejar morir de hambre a un indefenso preso político es una decisión menor. Podría dedicar estas líneas a maldecir a los tiranos que propiciaron la muerte de Orlando Zapata Tamayo. Eso ya se ha hecho y nada va acambiar porque se haga nuevamente. Porque de acuerdo al órgano oficial de la tiranía, Zapata Tamayo es el responsable de su propia muerte.

Quienes se oponen al régimen activamente, ya sea por obra u opinión abierta, de acuerdo a Granma son delincuentes comunes. Si ejercer un derecho fundamental equivale a deliquir en la sociedad castrista, ¿cuál es la única opción que le queda a nuestro pueblo?

Observemos con atención las expresiones de satisfacción en estos seis sujetos de la foto. Mientras ellos disfrutaban de las libaciones y jolgorios que otorga el privilegio, Orlando Zapata expiraba. Esto es también un recordatorio de que con esa canalla no hay diálogo posible. A menos que el diálogo sea ¿Quieres los ojos vendados? ¿Deseas una bufanda en el cuello como Sadam?

 

 

 

 

 

Hugo J. Byrne, Los Angeles, marzo 3

PATRICIO DE LA GUARDIA 'SUFRE' FELIZ PRISION DOMICILIARIA

La foto fue tomada en Cuba y la razón de publicarla es simplemente para identificar al tercero de la izquierda, que es el único que aparece con lentes obscuros. Se trata del antíguo General del ejército castrista Patricio de la Guardia Fonts, condenado a 30 años de prisión en 1989, en el proceso del General Arnaldo Ochoa Sánchez, quien fuera fusilado, junto al hermano gemelo de Patricio, Coronel Antonio de la Guardia Fonts y otros dos militares castristas.

De la Guardia se supone que está en libertad condicional y "estrechamente vigilado". Patricio y su hermano gemelo "Tony" de la Guardia eran niños “bitongos” de una familia acaudalada de La Habana, ambos atletas y remeros del "Habana Yatch Club".

Conocieron a Castro durante las tradicionales regatas de la playa de Varadero en 1959, la que fue ganada por el "Habana Yatch Club" derrotando por diez palmos o más a una selección de "proletarios". A Castro no le quedó otro remedio que entregarle la Copa del campeonato a uno de los mellizos quien era el capitán de la canoa victoriosa. Siempre tratando de hacerse el gracioso, Castro le preguntó a Antonio, qué se podía hacer para distinguirlos entre sí y De la Guardia le respondió que

 

 

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