PORTADA
CONDICIONES DE USO
CONTACTOS

SOBRE EL “HALLOWEEN” EN “SALACOJA”

Por Hugo J. Byrne, Los Angeles, California

Se ha dicho con gran acierto que ninguna asociación puede ser mejor que los individuos que la componen. Siempre he tratado de aplicar ese principio lógico al estudiar los llamados organismos de seguridad colectiva como Naciones Unidas y sus deformes retoños. Ocurre también que de acuerdo a sesudos estudios de eminentes sociólogos como el del insigne autor de “Sicología de las Multitudes”, Gustave Lebon, en todos esos barullos el conjunto es igual al más inferior de los componentes .

Esto sin dudas demuestra que el nivel intelectual promedio de los jefes de estado reunidos en Salamanca mientras escribo este trabajo, es equivalente al de Hugo Chávez. Podría también ser un indicio de que la “Sala” que nombra a la pintoresca ciudad castellana cuya vetusta universidad se fundara en 1223, pueda quedarse “coja” además de “manca”, abrumada por el peso bruto de sus engolados huéspedes.

Este aquelarre (“ruidosa reunión de brujos”, de acuerdo a Larousse) repleto de bombines pomposos, es quizás la más burda y ridícula de todas las reuniones diplomáticas que se producen en los tiempos contemporáneos. De acuerdo al humilde

criterio de este cronista, el día inexorable en que Cuba sea libre y cuente con un estado civil y serio , debe ausentarse permanentemente de semejante cónclave, sin molestarse siquiera en dar explicaciones.

La “Cumbre” de jefes de estado hispanoamericanos fue originalmente diseñada por Madrid para impulsar objetivos comerciales españoles en América hispana. Legítimo propósito . Nada tengo en contra del libre comercio o las relaciones públicas que lo promuevan. Lo que sí me provoca náuseas es que la “comunidad” de jefecitos de Hispanoamérica le diera una entusiasta bienvenida a esa iniciativa peninsular, no como vehículo de inversión y eventual desarrollo (tan necesario a nuestros sufridos pueblos), sino como foro para sus “populistas” agendas políticas en bancarrota, sus discursitos huecos que ya nadie escucha y sus repulsivas “photo ops.”

En esta ocasión, a pesar de la anunciada ausencia de esa antediluviana y peremne “estrella” de todas estas “cumbres”, el mero Supremo de Castrolandia (supuestamente para poder “ocupar todo su tiempo en socorrer a los damnificados del reciente terremoto”), la extraordinaria presente “Cumbre Hispanoamericana” no solamente demanda de Estados Unidos el cese de la aplicación de la ley Helms-Burton, sino también la deportación de Luis Posada Carriles a Chavezlandia .

No se trata de que los jefes de gobiernos reunidos hoy en Castilla la Vieja desconozcan que en Estados Unidos existe un sistema político que establece separación de poderes y que nada puede hacer la Secretaría de Estado como parte del poder Ejecutivo en decisiones de la exclusiva competencia del poder Judicial. No cabe la menor duda que los hay entre ellos absolutamente ignorantes y algunos excepcionalmente brutos, pero no todos. Por más que sea difícil de probar, puede que algunos de ellos hayan leído algunos libros, aunque no fueran las obras de Aristóteles, Tomás de Aquino o Tocqueville. Simplemente el sistema político norteamericano les desagrada totalmente y en consecuencia, fingen no entenderlo .

Estos “demócratas de postalitas” pretenden no concibir que un Presidente electo popularmente no pueda decretar lo que le plazca. Actúan como si el secuestro armado de Elián González en Miami y su devolución a la Tiranía fueron sólo productos de la decisión cobarde y retorcida del entonces presidente Clinton, sin tener en cuenta que otros testaferros izquierdistas, infiltrados en el cuerpo judicial norteamericano, hicieran posible ese aborto de la justicia. Absurdamente ven el caso Elián como la regla, en vez de la excepción criminal.

De acuerdo a sus peregrinas nociones de justicia, es natural que un hombre pueda ser mantenido en prisión indefinidamente “por razones de estado” (léase presión de “Fifo”), aunque en dos ocasiones dos tribunales diferentes e independientes y ambos antagónicos al acusado, fueran incapaces de encontrar evidencias inculpatorias suficientes para condenarlo. Sin embargo, esos mismos que demandan la crucifixión de Posada, denuncian con olímpico grosor de piel que una nación en lucha mortal con el terrorismo, decida arrestar a los terroristas y confinarlos por la duración de la contienda.

Chávez, quien ha burlado las leyes de su propio país con actos criminales y sangrientos, ostenta una inmerecida posición de liderazgo entre los “cumbristas”, sólo en virtud de su incompetente y tenue control de una parte menor de las reservas de petróleo del mundo . Estos “cumbristas” de “Salacoja” no interfieren con los criminales intereses de “Fifo” por temor a que este les desate disturbios domésticos y respaldan al gorilócrata venezolano en la esperanza de que les obsequie o venda baratos unos cuantos barriles de crudo, ahora que la demanda los ha hecho caros. Indiferentes a que la “Sala” que los reciba sea “manca” o “coja”, combinan perfectamente la estupidez y la cobardía.

¿Nunca habrán leído “Fausto” los adocenados de Salacoja? ¿No se percatan de que pactar con Satán no es práctico en carrera larga? ¿Sería quizás pretencioso de mí esperar que estuvieran familiarizados con el drama inmortal de Goethe, o imaginarlos discípulos del matemático-teólogo Blaise Pascal y sus peculiares creencias sobre la supremacía de la fe sobre el raciocinio?

Este aquelarre salacojano, al igual que ocurriera en cada uno de los anteriores, terminará con algunas penas y ninguna gloria. Ah, pero eso sí, con un gran alivio de su anfitrión el Zapatero-Presidente, quien ha recibido con la usual sonrisita afeminada en su rostro mofletudo, la gran noticia de la ausencia del siempre problemático e impredecible “Fifo”.