PORTADA
CONDICIONES DE USO
CONTACTOS

 

 

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/opinion/16070451.htm

El Nuevo Herald, Nov. 24. CubaenelMundo, noviembre 23

Por NICOLAS PEREZ DIAZ-ARGÜELLES

En mayo de 1968, cuando la juventud francesa se amotina y casi toma París, en numerosas paredes se leía un curioso lema: ''Hay que ser realistas, hay que pedir lo imposible''.

En este caso, la comunidad cubana exiliada debía ser realista y pedirle a The Miami Herald, que tratara de entendernos. Fíjense que no pido que nos entiendan, sino que al menos, ``traten''.

Los programas para promover la democracia en Cuba de la Agencia para el Desarrollo (USAID) han gastado en ayuda a la libertad de la Isla $55 millones destinados en 40 programas de 1996 al 2005.W illiam Delahunt y Jeff Flake, dos archienemigos de la causa por la libertad de Cuba han cabildeado para que la ayuda se suprima, y han

logrado que la Oficina Fiscalizadora del gobierno (GAO), el brazo investigativo del Congreso, haga una pesquisa sobre esos fondos.

Y, ¿qué aparece después de una exhaustiva revisión buscando el huevo de un jején realizadas por Sherlock Holmes y su ayudante el doctor Watson? Lo siguiente: ''en inspecciones limitadas de 10 programas se encontraron gastos dudosos'', lo que me hace sospechar que Mario Moreno ''Cantinflas'', fue el funcionario que con cierta habilidad para escamotear la realidad enredando el lenguaje hizo un resumen oral de esta investigación congresional.

Cuando leí detalles de la mercancía que fue comprada por los grupos que se encargan de enviar ayuda a la Isla, y cuestionados por los fiscalizadores de la GAO, no pude hacer otra cosa que primero indignarme, y luego reírme.

¿Los niños cubanos de la Isla son zarrapastrosos que no tienen derecho a conocer lo que es un Nintendo ni un PlayStation, como los tienen todos los niños hijos de cubanos de este Exilio, e incluso los hijos de los funcionarios del GAO que rindieron el propio informe? ¿Es serio denunciar el envío a la Isla de chocolates Godiva?

¿Acaso existe algún tipo de escala de carácter universal y refrendado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación sobre los distintos tipos, calidades o destinos geográficos de los chocolates, en el cual se diga, que aquel cubano que no partió hacia Miami en avión o balsa y se quedó en Cuba sin escalera y aguantado de la brocha, sólo tiene derecho a comer M & M o Nestle, nunca Godiva? ¿Y por qué demonios no enviarle a los familiares de la disidencia chocolate La Española, aquel prieto y de sabor ácido, en vez de hacer lo políticamente correcto y comprar cuatro latas de Spam en Publix o Winn Dixie que valen $1.99 cada una? ¿Por qué cometen la osadía estos cubanitos de basura de comprar una lata de conservas en Cotsco a $8.00 y que sirve para preparar una harina con cangrejos para 10 personas, deliciosa y desconocida por el pueblo de Cuba?

Esta pesquisa fue hecha para buscar corrupción y se quedaron con las ganas. Si agitan ante los ojos de la opinión pública un puñado de suéteres de casimir comprados en una tienda en liquidación a $30, aduciendo el gasto frívolo con el argumento de que ''en Cuba no hay invierno'', me da una medida de que Frank Calzón, Jaime Suchlicki, Frank Hernández Trujillo, Juan Carlos Acosta y otros cubanos exiliados, es verdad que sin la perfección que a veces precisan este tipo de programas, pero hasta que me demuestren lo contrario con una honradez absoluta, han cumplido su cometido. Y me siento orgulloso de todos ellos.

Aunque si venimos a ver, los máximos culpables de este incidente somos nosotros los exiliados. Tengo entendido que un sobrino de Pepe Pujals, la Fundación Nacional Cubano Americana, y otros grupos, envían ayuda constante y directa a los opositores de la Isla y sus familiares. Si aquí todos hicieran lo mismo, no habría necesidad de que el gobierno norteamericano desembolsara un solo centavo.

¿Qué quieren les diga?, es una vergüenza para este exilio que una potencia extranjera haga algo que es un deber de nosotros, y absolutamente de más nadie.

También de nuevo The Miami Herald, el mayor diario del sur de la Florida, la emprende en un artículo contra sus suscriptores, lectores, periodistas, anunciantes y colaboradores. Le llamaría a esto, compulsión periodística con una definitiva y desordenada veta suicida. Y no es que The Herald no tenga perfecto derecho a investigar y publicar una noticia válida y que merece despliegue.

Un periódico no es una novela ni un poema, está no para lo que la gente le guste leer, sino para informar. Pero lo publicado merecía un equilibrio entre los conejos de España y la realidad.

Creo que The Herald, si deseaba hacer un artículo imparcial, debió señalar que no resultaba seria la contabilización de una sierra que vale $40 dentro de un presupuesto de $55 millones.

También es sospechoso que Oscar Corral vuelva a aparecer como el malo de la película. Y aquí el asunto no es preguntarse si detrás de Oscar Corral está Max Lesnick y sus amigos de la DGI del gobierno de Cuba, lo cual puede ser o no ser cierto, sino, ¿qué alto ejecutivo de The Miami Herald está detrás de Oscar Corral?

Una segunda inquietud boba: ¿Hasta cuándo esperan los dueños de MacClatchy Company que El Nuevo Herald pueda seguir siendo capaz de apagar los fuegos que provoca The Miami Herald en el exilio cubano? nicop32000@yahoo.com

 

 

 

SOBRE LA AYUDA A LA DISIDENCIA