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14 y Medio, Junio 10, 2021

La calle pierde poco a poco el miedo. En el barrio de Jesús María de La Habana, un grupo de personas estallaron al grito de "patria y vida" en apoyo a Luis Manuel Otero Alcántara mientras estaba ingresado contra su voluntad en el Hospital Calixto García. El suceso ocurrió durante la noche en la calle Suárez, cerca de la Estación Central de Ferrocarriles. Según

 

 

 

fuentes de 14ymedio, varios agentes se aproximaron y los manifestantes se refugiaron en viviendas cercanas gritando: "Abajo Díaz-Canel", "Patria y vida", "Abajo el comunismo" o "Vengan a hacer la cola en La isla de Cuba". Cuando la policía se fue, volvieron a salir a la calle cantando y coreando la ya popular canción Patria y Vida.

Después de casi un mes hospitalizado forzosamente, Luis Manuel Otero Alcántara fue dado de alta. Hablamos con él pocas horas después de recobrar su libertad y nos contó su paso por el hospital, donde estuvo constantemente en interiores, pasando frío y vigilado de una forma que considera torturadora. Además, argumentó que sus médicos lo atendieron razonablemente bien porque, cree, temen un cercano fin del régimen en el que puedan ser considerados colaboradores, y defendió que su lucha sigue adelante y reivindicará la libertad de sus colegas detenidos.

También tortura psicológica denunció esta semana Mary Karla Ares, periodista de Amanecer Habanero detenida el 30 de abril tras participar en una protesta en solidaridad con Luis Manuel Otero Alcántara. La activista, en reclusión domiciliaria desde el sábado y a la espera de juicio por "desorden público" y "resistencia", asegura haber sido sometida a "largas horas de interrogatorios". En su paso por la cárcel de Guatao también padeció fuertes dolores sin tener analgésicos para sentirse mejor.

Las pymes en el sector privado han sido aprobadas, por fin, en el Consejo de Ministros y, aunque aún está por legislar la norma por la que deben regirse, Manuel Marrero sí avanzó que la lista será todavía más restringida que la de actividades permitidas para cuentapropistas. Además de la lista de prohibiciones que ya rige para el sector privado, tampoco otras como "programador de equipos de cómputo, tenedor de libros, traductores e intérpretes, veterinarios para animales afectivos o domésticos, diseñadores y ciertos tipos de consultorías" podrán constituirse como empresas.

El béisbol cubano se ha quedado fuera de los Juegos Olímpicos por primera vez en su historia. El considerado deporte nacional ha vivido unas semanas de infierno que comenzaron con el estrés de lograr las visas para EE UU en el último minuto, siguieron con el abandono del pelotero César Prieto del equipo al llegar a Florida y parecían haber alcanzado su cénit durante el partido contra Venezuela. En el juego, una joven saltó al campo con una pancarta pidiendo libertad para Cuba y en las gradas se gritó contra el régimen, lo que provocó una protesta de la Federación de Béisbol Cubana. Tras la derrota frente a Canadá, la selección quedó fuera de los Juegos de Tokio pero aún quedaba la puntilla: el psicólogo del equipo también huyó para quedarse en EE UU.

“De aquellas imágenes de los años 90 nos faltan por ver algunas todavía. Espero que no lleguen: Las balsas cargadas en hombros y atravesando las calles rumbo al Malecón; el amigo que se embarcó en una y nunca se supo más de él; la pizza con sabor a kerosene que fue el único alimento en un par de días; el numantino líder pidiéndonos más sacrificios desde la tribuna. ¿Cuánto más debe aguantar un pueblo para concluir que el conformismo es inherente a su carácter?”, un texto de Yoani Sánchez sobre las muchas crisis cubanas.

Ariel Hidalgo analiza el pasado y futuro del modelo cubano en El más grande fraude de todos los tiempos. Ante un modelo que no tiene futuro, la dirigencia cubana se encuentra que el camino por donde avanza, cada vez más estrecho, se ha convertido en un callejón sin salida, en medio de la crisis más profunda de toda su historia, y tiene ante sí una disyuntiva: olvidarse de las reformas y decidirse a realizar otra revolución desde arriba, esta vez a favor de los de abajo -algo que, por supuesto, nadie vislumbra-, o seguir resistiendo hasta que desde abajo estalle una explosión social que desplace a los de arriba.

 

 

 

Decenas de cubanos gritan "patria y vida" en una calle de La Habana